Por: Óscar Núñez Sandoval*
Los economistas usamos el término Producto Interno Bruto (PIB) per cápita como un indicador del bienestar promedio de los habitantes de una nación. El PIB anual es el total de los bienes y servicios producidos por una país en un año determinado. Al dividir el PIB por la población del país se estima cuánto se produce por persona en un año. Con datos del Banco Mundial, estimé que, en el período 2000-2021, la tasa real de crecimiento promedio anual de la economía hondureña fue 3.6%; y el crecimiento de la población total fue de 2.1 por ciento. Por otro lado, para efectos de comparación, para Costa Rica en el mismo período, la tasa de crecimiento económico fue de 3.9%, y la población total costarricense creció en 1.2 por ciento. El crecimiento desigual en ambas variables, ha ensanchado la brecha en el desarrollo de estas economías. Por ejemplo, en el año 2000, el PIB per cápita de Honduras fue US$1,768.2 y el de Costa Rica US$7,646.0. Para el año 2021 los valores fueron, US$ US$2,428.6 y US$ 12,894.3, respectivamente. Por su parte, en el 2019, el 26.4% de los hondureños vivían con menos de US$3.65 diarios, en tanto que, en Costa Rica, este porcentaje fue únicamente de 3.5. Para las personas, escapar de la pobreza requiere aumentar su nivel de ingreso. Similarmente, para los países, reducir la pobreza requiere aumentar la cantidad producida -por persona- de bienes y servicios.
¿Cuáles son los factores que determinan los niveles de producción de una economía? La respuesta está en los llamados factores de producción (recursos naturales, trabajo y capital) y en la productividad de esos factores -específicamente de los recursos trabajo y capital- a la cual se le llama productividad total de los factores (PTF). Consideremos una fábrica de camisas, la producción de camisas dependerá de los insumos (materia prima como la tela, la mano de obra suministrada por los trabajadores y el capital que es la maquinaria y el equipo). No obstante, esa producción de camisas también dependerá de la capacitación y destrezas de los trabajadores y qué tan eficiente es la maquinaria y el equipo de la fábrica, o sea de la PTF. Una mayor tasa de crecimiento económico de un país significa que la producción por persona de bienes y servicios es mayor, con lo cual genera mayores ingresos y permite a las personas escapar más rápidamente de la pobreza. Pero ¿Cómo un país puede promover el ahorro/inversión y la PTF para aumentar su tasa de crecimiento de una manera sostenida? Son varios los factores a considerar y con frecuencia se destacan los siguientes:
Instituciones. Las instituciones importan, ya lo enfatizaba Adam Smith desde 1776, y se pueden definir como las “reglas del juego” que crean los incentivos para las personas y las empresas. Las instituciones (derechos de propiedad, Estado de derecho, y mercados abiertos y libres) son un elemento esencial para fomentar la productividad y el crecimiento de largo plazo.
Educación y salud. Las personas saludables tienen mayor capacidad física y mental; asimismo, una fuerza de trabajo con mayor educación y formación es más productiva y creativa y facilita la adopción e intercambio de tecnología intensiva en información.
Infraestructura. La calidad y cobertura de la infraestructura (carreteras, puertos, aeropuertos, electricidad y agua y saneamiento) son necesarias para el crecimiento de un país. Los países más prósperos cuentan con sus áreas productivas mejor interconectadas y mejor vinculadas con los mercados externos, lo cual reduce los costos de operación y facilita el movimiento de personas y bienes.
Estabilidad macroeconómica. Déficit fiscales moderados y bajos niveles de inflación reducen la incertidumbre, fomentan el ahorro, la inversión nacional y extranjera, así como el crecimiento económico.
El gobierno puede liderar las iniciativas para el fortalecimiento de las instituciones y el desarrollo de mercados. Asimismo, educación y salud son servicios esenciales que responden a una política pública visionaria, al igual que el desarrollo de la infraestructura. El artículo anterior a este hacía referencia a la estrecha relación entre el déficit, endeudamiento y el crecimiento económico. Vale señalar que Corea del Sur y la República Popular China son dos ejemplos de países que, mediante el crecimiento económico sostenido, han sacado de la pobreza a millones de ciudadanos.
*PhD Economista