La clase de Filosofía

José María Díaz Castellanos

La noticia es preocupante. La Secretaría de Educación ha decidido eliminar las asignaturas Historia de Honduras y Filosofía. En un documento publicado por la Dirección Departamental de Educación de Comayagua, reveló la ausencia de ambas asignaturas en los que sería parte de la nueva malla curricular, con exactitud para el décimo grado de Bachillerato y Ciencias y Humanidades y el Bachillerato Técnico Profesional. La asamblea de profesores del Departamento de Historia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), considera que es una medida inconstitucional excluir ambas asignaturas por cuanto el artículo 168 de la Constitución de la República establece su obligatoriedad: “La enseñanza de la Historia y Geografía es obligatoria y está a cargo de profesionales hondureños”. (El Heraldo 28/2/2023).

La filosofía nos ayuda a entender y comprender todo lo que sucede y que existe en el mundo. Es una herramienta para desarrollar la moral del ser humano, el pensamiento crítico. Se divide en diferentes ramas: Epistemología: trabaja en la forma como el ser humano llega al conocimiento de las cosas a través de autorreflexiones; metafísica: estudia todo aquello relacionado con el universo y con la realidad del ser humano; ética: rama de la filosofía que se encarga de la moral , sirve para determinar que acción es moralmente correcta; lógica: el estudio de la forma de pensar que tiene la sociedad, determinan cual es el argumento válido o no; política: se encarga del aspecto político de la sociedad; Gnoseología, estudia la forma del ser humano y conoce el mundo que le rodea (Ej.: Platón y el mito de la caverna); por último, la estética: belleza, explica los sentimientos a través de las obras de arte.

El doctor Gabriel Galeano de la Universidad de Granada, España, dice que el gobierno actual ha comenzado un desmantelamiento del pensamiento crítico, histórico y humanista. La filosofía lucha contra la opresión, los totalitarismos y pensar un mundo donde el poder resida en el pueblo y que la población disfrute plenamente de los bienes generados socialmente (El Heraldo 23/ 2/ 2023).

No es posible que cambiemos a Sócrates, Platón y Aristóteles por Hugo Chávez, Lula, o Cristina. Qué desgracia de educación. Si a esto sumamos la cátedra de Morazán, que nació eminente politizada con la “refundación”, los alumnos tendrán una sola orientación sin capacidad de reflexionar.
Nosotros los columnistas somos extremadamente “tolerantes” y respetamos cualquier punto de vista, pero cuando es la educación pública manejada por el Estado, no lo debemos permitir. La Biblia permite la renovación del entendimiento (Romanos 12:2).

Si la Filosofía es el amor a la sabiduría y también la madre de todas las ciencias, como es posible que les quitemos a los alumnos la opción del entendimiento.
Tengo que recurrir aquí a Augusto Rodin (1840-1917), con su obra “El Pensador”: …, esculpe figuras realistas realizando acciones tan simples como el amor y pensar. “El verdadero artista expresa siempre lo que piensa, aun a riesgo de hacer tambalear todos los prejuicios establecidos”, planteo Rodin.
El tamaño de la obra es de 180 cm de alto, con 98 cm de ancho y pesa 650 kilogramos. La obra de bronce se erigió en un lugar público y se inauguro el 21 de abril de 1906 frente al panteón de París, Francia. En un principio la obra se convirtió en un símbolo socialista. La obra fue trasladada al jardín del museo de Rodin donde vivió el artista hasta su muerte. Si tu no quieres ser manipulado te aconsejo que busques esta obra en Internet. Se considera que esta obra protege a la filosofía, la manifestación corporal por el hecho de pensar: “lo que hace que mi pensador piense es que él piensa no solo con su cerebro, sino con su ceño fruncido, sus fosas nasales distendidas y sus labios apretados, con cada musculo de sus brazos, espalda y piernas, con los puños apretados y sus dedos de los pies recogidos”, explico Rodin. Y explica: “Incluso en las obras en las que el aspecto de la acción no está en primer plano siempre me propuse enfatizar los gestos; muy rara vez representé el estado de inmortalidad absoluta. Siempre he tratado de expresar los sentimientos internos a través de la tensión muscular. Sin la vida, el arte no existe”.

Según Gabriela Mistral, el pensador de Rodin: “con el mentón caído sobre la mano ruda, el pensador se cuerda que es carne de la huesa, carne fatal, delante del destino desnuda, carne que odia la muerte, y tembló de belleza…”.

Sir Francis Bacon concluye: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde”.