PREVENCIÓN Y SEGURIDAD: Violencia e inseguridad, tiranía de minorías

Por: José Antonio Pereira Ortega*

Procurar la seguridad, el bienestar de las personas, es y debe ser la principal tarea de las autoridades de un país, un objetivo ineludible de toda nación, sustentado en planes concretos y factibles, enmarcados en las normas presupuestarias disponibles, debiendo darle prioridad a ese objetivo.

Ese objetivo crucial en la subsistencia de los pueblos, no se puede desestimar y radica su importancia porque con ello se puede facilitar el desarrollo individual y colectivo y por el cual se debe considerar por encima de muchas actuaciones negativas en beneficio de los que detentan posiciones de poder y administración en los diferentes poderes del Estado, reeducando y concientizando a los funcionarios que no hay nada más importante que el bienestar y la seguridad de las personas.

Visto así, y recalcando su vital importancia, es necesario observar que su logro pasa por la elaboración de una serie de planes factibles, que sean ejecutados eficientemente, teniendo como principio de planeación que los mismos, contemplen en su contenido la integración de todas las instituciones del poder nacional y todas las instituciones políticas, la empresa privada y la sociedad civil organizada.

El avance desmedido de la criminalidad y los hechos violentos, merecen ser considerados una real amenaza, y deben integrarse todos los medios, por sobre todo, hacer posible la integración de los operadores de justicia y de todas las fuerzas armadas y policías equipadas para la prevención y contención de la violencia y la inseguridad en todas sus modalidades, resulta inconcebible que en los hechos se de tanta competencia entre las fuerzas, hecho que menoscaba el empeñamiento eficiente y otorga ventajas a las organizaciones criminales, hay que parar esa absurda posición, se debe aprovechar toda la capacidad estratégica disponible.

No se puede ocultar que desde hace algunos años, en nuestro país como muchos otros del hemisferio, el gran peligro es que las autoridades y funcionarios en todos los niveles, no respetan suficientemente los derechos de las mayorías, estableciendo así una “tiranía de las minorías” y con ello dan pie al desinterés por el prójimo, con lo cual dan cabida a procesos peligrosos y nefastos como el de la inseguridad y la violencia indiscriminada, esa que irrespeta y degrada la vida y la dignidad humana al grado que las acciones delictivas de estos despiadados criminales, las cometen sin importarles el sacrificio de las personas, es decir no les importa sacrificar la vida de la víctima.

Con mucha sorpresa se conoció la reacción y decisión del Poder Ejecutivo, en una declaración vía Twitter, la señora Presidente hace saber su desencanto y plantea su hastío dando un plazo de 72 horas, para que reaccionen y actúen las autoridades en seguridad, pide resultados positivos, hecho que la hondureñidad recibe con entusiasmo y esperanzas, ante el desafío planteado confiando en que así se logre la reducción de las terroríficas acciones criminales, materializadas en homicidios múltiples en una sola acción.

En tal sentido y en descargo de futuras acciones de las diferentes policías, es oportuno recalcar la responsabilidad de la población, que atemorizada no quieren ni siquiera hacer las denuncias respectivas, incluidas las acciones previas de los delincuentes que se mueven y desplazan con toda libertad con ventaja sobre la autoridad, explotando los miedos, nadie ve, nadie reporta y eso es aprovechado exitosamente por los delincuentes asesinos.

En último término y para contribuir a la búsqueda de soluciones efectivas, se debe diseñar una estrategia de seguridad funcional efectiva, que considere como mínimo:

• Considerar el empleo de todas las capacidades del Estado.
• Maximizar los recursos disponibles, evitando las controversias innecesarias, la seguridad no es patrimonio exclusivo de la Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas. Todos contamos.
• Hacer inteligencia predictiva para anticipar y prevenir, no es buen resultado contar y llevar estadísticas de los muertos.
• Modificar los patrullajes de las áreas, utilizando un método de cuadrantes, levantados con datos actualizados y poder determinar las fuerzas y medios necesarios, aprovechando mejor los recursos asignados.
• Intensificar los patrullajes a pie que fomente la interacción con los ciudadanos residentes en esas áreas, ellos conocen a propios y extraños en sus zonas.
• Levantar censos demográficos y de las actividades comerciales en riesgo, dentro de esos cuadrantes.
• Hacer uso adecuado de la divulgación de la información, no comentar qué acciones se realizan o estar por realizar, resistir la tentación a la vanidad de salir en cámaras, evitar convertirse en reporteros de los medios de comunicación.

No puede permitirse que sigamos desorganizados frente al crimen bien organizado. Un fenómeno desigual conocido como tiranía de las minorías, generado por la indiferencia de las mayorías y las malas acciones de las minorías, donde las segundas irrespetan y someten a las primeras, aprovechando el elevado desinterés por el prójimo y convirtiendo esa indiferencia en la llave que abre la puerta de la inseguridad.

*Coronel ® [email protected]