Por: Elsa de Ramírez
En el mundo existen seres que a su paso por la vida van regando espigas de oro que los hace acreedores al respeto, admiración, gratitud y todo un rosario de méritos y virtudes que en una sola palabra se reduce al amor. Cuando ese amor es compartido se saborea mucho más la exquisita miel de estar vivo, por lo que elevamos plegarias infinitas llenas de gratitud al Altísimo y a todo ese enorme círculo de familiares y amistades que fuimos acumulando en el transcurso de nuestra existencia y que hoy cosechamos felizmente con las múltiples manifestaciones de reconocimiento a la modesta labor que nuestro afectuoso Mario Hernán ha sabido cultivar en su fructífera existencia que ya casi llega a las nueve décadas.
Fue el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) -Bo. La Granja, Comayagüela, benemérita institución del Estado que ofrece a sus afiliados diariamente sus invaluables servicios de salud a cerca de dos millones de hondureños.
En esta oportunidad el año 2023 se nos presenta como de perlas para agradecer todas las demostraciones de amor y leal amistad plasmadas en mensajes de diferente naturaleza, en los que queda constancia histórica de que todavía en este globo terráqueo que lo poblamos más de 10 mil millones de seres, quedan muchísimos valores por descubrir, a pesar de la miseria humana que protagonizan algunos jerarcas de los cinco continentes.
En esta ocasión el IHSS abrió de nuevo sus puertas a mi querido esposo para una delicadísima intervención quirúrgica, realizada por el connotado cirujano vascular Dr. Melvin Castillo con la recomendación de sus ilustres colegas Laura San Martin, Oscar Ramiro Flores Funes y Yasser Rizo.
Estamos seguros que los insignes galenos Teresa Andara, Alicia Paz, Enrique Aguilar Paz, César Henríquez, Honorio Claros, Ricardo Ochoa Alcántara, César Castellanos Figueroa y otra gran cantidad de médicos, amigos de la familia y prominentes discípulos de Hipócrates, en estos difíciles momentos en que el bálsamo del consuelo se convierte en el mejor antídoto para el sufrimiento que provocan algunas enfermedades, máximo en personas de la tercera edad cuyo organismo va perdiendo energía, precisamente por la llamada vejez o ancianidad.
Propicia es la oportunidad para presentar nuestro respeto y gratitud a los destacados compatriotas doctor Iván Romero Martínez -embajador extraordinario y ministro Plenipotenciario de nuestro pueblo y gobierno ante el Reino de la Gran Bretaña, Inglaterra, en el que honrosamente ocupa el cargo de Decano del Cuerpo Diplomático acreditado ante esa gran nación europea; al dilecto amigo licenciado Adán Elvir Flores -director ejecutivo de este gran diario; al licenciado Carlos Rubén Ortíz Ruiz -presidente de la docta y casi centenaria primera institución cultural de Honduras la respetada Asociación de Prensa Hondureña (APH); arquitecto Emerson Valladares- presidente de la Sociedad Literaria de Honduras (Soliho); a los entrañables amigos y compañeros del querido Consejo Hondureño de la Cultura Juan Ramón Molina; Instituto Hondureño de Cultura Hispánica bajo la dirección de la licenciada Melba Morales; Academia Hondureña de Geografía e Historia que preside el doctor Víctor Manuel Ramos y muchos más, quienes han permanecido atentos a los giros de la deteriorada salud de Mario Hernán durante una semana, lo que nos compromete mucho más con ellos y el resto de personalidades que se han manifestado de diferentes formas apoyándome moral y espiritualmente con sus valiosos mensajes.
Este testimonio lo dejamos indeleblemente gravado en este rotativo para que las presentes y futuras generaciones sepan que en Honduras no todo está perdido; porque abundan los llamados “ángeles” quienes por mandato del supremo juez del universo hacen milagros en la tierra; eso es lo que a mi parecer ha ocurrido en estos momentos cuando Mario Hernán ha regresado al hogar un poco demacrado por la pérdida de apetito y el descontrol del sueño, motivado como es lógico, por las dolencias que le aquejan, pero como siempre con ese espíritu guerrero que le caracteriza ha sabido sortear las pruebas de fuego que ya son varias y ha podido salir airoso, por supuesto, es la voluntad de Dios, en primera instancia la que prevalece en todo momento.
Aquí cabe como anillo al dedo aquél popular adagio: “el que siembra vientos, cosecha tempestades y el que siembra rosales cosecha rosas”. Eso es justamente lo que hemos podido vivir en lo que va del año que corre, porque su salud comenzó a deteriorarse desde hace aproximadamente tres años, pero empeorándose desde diciembre 2022, de lo cual queremos también dar constancia en estas líneas escritas con el corazón en la mano.
Para finalizar, la cama 630 ubicada en el 6to. piso del IHSS fue la asignada para que Mario Hernán permaneciera por espacio de casi una semana, donde añoró la ausencia de sus seres queridos, llamadas telefónicas y visitas, porque desde que apareció la pandemia (COVID-19) esta institución hospitalaria tomó medidas estrictamente rígidas para proteger a sus pacientes afiliados, entonces la soledad se vuelve más triste y dolorosa, que conste.