Por: Fernando Berríos
Cuando escuchamos al funcionario sugerir que ojalá y Honduras sea como Venezuela, a muchos se nos erizó la piel y nos nació decir: “gracias pero NO”.
Al funcionario hondureño le preguntaron: ¿Y si nos pasa lo de Venezuela? El ministro, sin vacilar, respondió: “Ojalá, ¿ya vio cuánto es el ingreso percápita de Venezuela? Es cuatro veces más alto que aquí en Honduras”. Y luego le repreguntan: ¿Está a favor de que fuéramos como Venezuela nosotros? El funcionario responde: “hay decisiones que hay que tomarlas con gobiernos así de fuertes, claro que sí, pues claro, como Nicaragua, como Cuba, en Cuba ningún niño duerme en la calle. ¿No quiere ser como Cuba?”
El entrevistador, que se muestra sorprendido, le dice: “es radical usted”, a lo que el funcionario confiesa: “yo sí, orgullosamente radical”.
Dicho lo anterior, no vamos a entretenernos en las posiciones ideológicas del funcionario, porque las mismas nos resultan irrelevantes. En lo que si vamos a ahondar es en la realidad de Venezuela pero vista a través de indicadores, que desde luego son mucho más importantes y fiables que las opiniones de los adeptos o detractores del régimen venezolano.
El primer gran error del funcionario es creer que Venezuela tiene un ingreso percápita cuatro veces superior al de Honduras y asumimos que está información desactualizada (no diremos falsa) es la que lo motiva a creer que deberíamos parecernos a Venezuela.
Para explicar este punto debemos entender lo que significa Producto Interno Bruto e ingreso percápita (ambos están relacionados) y trataré de hacerlo sin tecnicismos económicos.
El PIB es el indicador macroeconómico más importante de un país, porque determina el valor monetario de los bienes y servicios producidos (y vendidos) a un usuario final en un periodo de tiempo.
En 2021, el PIB de Honduras fue de 28,400 millones de dólares, pero esa cifra por sí sola no significa nada si no la comparamos con la población total. Se lo explico de otra manera: usted, en su casa, puede generar ingresos por 25,000 lempiras al mes pero esto puede ser poco o mucho dependiendo de cuántas personas vivan en su hogar.
Si esos 28,400 millones de dólares se dividen entre 10 millones de hondureños, aquí nos arroja otro indicador que es el ingreso percápita (ingreso por cabeza) y en el caso de Honduras ronda casi los 3,000 dólares.
Aquí es donde el funcionario se confunde porque asegura que el ingreso percápita de Venezuela es cuatro veces superior al de Honduras y eso no es cierto. En 2021, de acuerdo a los registros en la página statista.com (especializada en mediciones macroeconómicas), el ingreso percápita de Venezuela era de apenas 2,160 dólares y en 2022 de 3,050 dólares (recordemos que los bienes venezolanos mejoraron su precio en gran medida por los aumentos al combustible a nivel mundial). Venezuela si tuvo un ingreso percápita de 12,000 dólares pero en los años 2011 y 2012 y en el año 2015 fue de 10,500 dólares.
En descargo de Venezuela debemos decir que su ingreso percápita creció sin interrupciones desde el año 2003 hasta el año 2011 (solo decreció en el año 2009). Pero a partir de 2012 (Nicolás Maduro asumió el poder el 8 de marzo de 2013) la caída ha sido precipitosa y escandalosa, sumiendo al país petrolero en pobreza y miseria.
El sitio Infobae publicó en octubre de 2022 lo siguiente: “El 94% de la población (de Venezuela) está bajo el umbral de la pobreza, de los cuales, el 76,6% vive esta situación en miseria, según la medición realizada en 2021 por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB)”.
Y luego la publicación agrega: “Un tercio de la población (la mayoría pensionistas y empleados públicos) está hundida en pobreza extrema al percibir cerca de 15 dólares mensuales (en 2022 bajó a 9 dólares), en un país donde se necesitan cerca de 500 dólares al mes para los gastos elementales”. En Honduras el salario mínimo supera los 400 dólares mensuales.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, admitió que la inflación anual fue de 234% en 2022 (en Honduras fue de 9.8%) y en 2021 fue de 686% (en Honduras fue de 5.3%).
La tasa de homicidios en 2022 fue de 35 por cada 100,000 habitantes, a razón de las casi 10,000 muertes violentas durante el año. Se estima, que al día mueren alrededor de 26 venezolanos de forma violenta (en Honduras la tasa fue similar, con un promedio diario de 10 muertes violentas).
Los anteriores indicadores explican por qué más de 7 millones de venezolanos deambulan por el continente huyendo de su patria.
En índice de Percepción de Corrupción, elaborado por Transparencia Internacional, ubica a Venezuela en el puesto 177 de 180 analizados con 14 puntos, es decir, es el tercer país más corrupto del mundo (Honduras, con 23 puntos, se ubicó en el puesto 157).
Y si vemos el índice de competitividad, del Foro Económico Mundial, Venezuela en 2019, con 41 puntos, se ubicó en el ranking 133 de 142 países evaluados. En 2007, Venezuela estaba en el ranking 85 (Honduras, en 2019, se ubicó en el ranking 101 con 52 puntos).
De manera que, cuando un funcionario nos dice que ojalá y Honduras sea como Venezuela, nosotros decimos: “Primero Dios que no, ojalá no”.
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