En búsqueda de un aliado o sobre la fuga de Napoleón III

Por: Juan Carlos Arosemena*

Rafael Heliodoro Valle (Honduras, 1891-México, 1959), conocido como el “Humanista de América”, en una entrevista con el también humanista y pedagogo nicaragüense Salvador Calderón Ramírez, publicada en 1936 en “Revista de revistas”, describe una trama poco conocida sobre la fuga de Luis Napoleón Bonaparte de su prisión, antes de que este se torne presidente y luego el emperador Napoleón III.

Calderón, a quien Valle describió como un absoluto conocedor de cuanta biografía se haya publicado de Napoleón III, sostuvo que la historia de la participación de un diplomático nicaragüense en la citada huida es completamente verídica.

Como es sabido, después de un fallido golpe de Estado para continuar con el legado de su tío, Luis Bonaparte fue recluido en la fortaleza de Ham desde 1840 hasta 1846, año en que finalmente consiguió escapar. Él sostuvo una visita el 15 de agosto de 1844 de Francisco Castellón. Bonaparte recordaría aquel día con claridad, pues su tío hubiese cumplido 75 años, lo que hizo sabérselo a su interlocutor. La reunión fue de buen agüero. No obstante, el historiador Gonzague Espinosa-Dassonneville sostiene que la visita ocurrió en noviembre de ese año.

Castellón, acorde a Calderón, estaba acreditado en la Francia de Luis Felipe I como ministro plenipotenciario de Nicaragua, aunque por los años, esto sería una imprecisión, ya que estaba vigente aún la Confederación Centroamericana (1842-1845) constituida por El Salvador, Honduras y Nicaragua, este último fue el país en el cual Castellón posteriormente jugaría un rol clave.

“Don Francisco Castellón había ido a Francia para interesar a Luis Felipe en un proyecto de canal interoceánico por Nicaragua. La cancillería de su país buscaba así un medio para refrenar las hostilidades de la Gran Bretaña en Centroamérica, que ya no podían ser más francas desde las notas que insolentemente enviaba (…). (Gran Bretaña) pretendía imponer a Nicaragua el cupón que a su juicio le correspondía en la deuda que Centroamérica cuando era República Federal, contrajo con Inglaterra” (Valle, 1936). Integrantes de la legación de Castellón había entablado amistad con M. Dupluis, secretario del Comité Bonapartista, quien proporcionó un plano de la fortaleza. Castellón había sido disuadido con que Luis Napoleón Bonaparte, una vez liberado, podría brindar la ayuda que buscaba, a la cual Luis Felipe de Orleans mostró desinterés.

Reunidos, “expuso Castellón ante Bonaparte los proyectos de Nicaragua para que el canal se hiciese con el apoyo de Francia. Le hablo de esta y de su misión latina en América y mientras la conversación era acechada por el vigilante, hubo un minuto en que fue posible, mezclando a los datos técnicos sobre la vasta obra de ingeniería interoceánica unas palabras en voz baja que pusieron al tanto al prisionero de que entre la tela y el papel del mapa que le habían llevado iba nada menos que un plano del Castillo de Ham que le enviaba M. Dupluis, con datos concretos para que pudiera efectuar su evasión. El príncipe que sabía refrenar emociones continuó la charla en torno al tema fundamental de la entrevista: El canal de Nicaragua -dijo-efectivamente es algo que Francia debía realizar” (Valle, 1936).

Por otro lado, Espinosa-Dassonneville sostiene una posición totalmente contraria, ya que Luis Napoleón se habría negado. En cambio, “mostró más interés en asumir la presidencia de una nueva unión centroamericana “para establecer un Estado político estable” bajo la égida de Gran Bretaña. Pero el proyecto fracasa. Aun así, este temprano interés del sobrino del emperador por Hispanoamérica se considera en el origen del “gran pensamiento del reinado” y de la intervención en México” (Espinosa-Dassonneville, 2022).

Según Calderón, Luis Bonaparte pudo huir gracias al plano que se le había proporcionado. Napoleón III, una vez en el poder, indagó por el destino de Castellón y enterándose de su muerte por enfermedad propuso pagar la educación de su hijo en Francia, pero esto no se concretó por la adicción de este último a la bebida.

Antes de su muerte, Castellón instituyó el gobierno liberal nicaragüense en 1854 en León, gobierno paralelo al ya establecido entonces. Castellón, sin buscarlo, propició el inicio de la Guerra Nacional Centroamericana. “El 11 de octubre de 1854 Francisco Castellón celebró un contrato con Byron Cole, accionista de la “Honduras Mining & Trading Company”, en el que se comprometía a traer 200 soldados que pelearían en el bando liberal a cambio de beneficios que se les concederían al terminar la guerra. A principios de 1855, Cole le comunicó a los democráticos que el contrato se lo había cedido en venta a su socio William Walker” (Moreno, 2022).

* Diplomático, filósofo, Lic. en Relaciones Internacionales y jefe de la Sección Consular de la Embajada del Perú en Honduras