Revisar las exoneraciones, sería una ¿solución para disminuir la pobreza?

Por: Carlos Medrano*

Revisar las exoneraciones, exenciones, incentivos fiscales o todo lo parecido, es un discurso demagógico que han utilizado los gobiernos en contra de la empresa privada, pero que al final es como “meterse entre las patas del caballo”, en donde el mismo gobierno saldrá afectado y como consecuencia dañará a los más pobres que dicen defender.

Casi todos los países en el mundo buscan atraer a la inversión extranjera y una de las herramientas que utilizan los gobiernos son las “satanizadas” exoneraciones fiscales, o sea no cobrar algún tipo de impuestos para hacer atractivo al país y generar riqueza y trabajo.

Pero este gobierno, al igual que lo hizo el de Juan Orlando Hernández, pretenden utilizar a esta figura para distorsionar la realidad, es hacer ver que los ricos gozan de todas estas prebendas y que, pese a esta ventaja, el país esta más pobre y más desigual.

Nada más burdo y demagógico, pues es responsabilizar a la empresa privada de la crisis económica actual soslayando a los malos gobiernos que nos tienen en la situación actual con improvisados políticos que llegan a malgastar el dinero del pueblo, a “vivir la vida loca” y a administrar los recursos del gobierno con las patas, literalmente.

Estamos de acuerdo con revisar a la empresa privada nativa pues ha gozado de exoneraciones fiscales que fueron otorgadas con el objetivo de impulsar a la industria que requieren una estimulación adicional para competir regional y mundialmente, ya que Honduras presenta desventajas competitivas que son difíciles de saldar.

Por ejemplo, la maquila ocupa ser muy competitiva pues lucha con países asiáticos cuya mano de obra es altamente barata y eficiente, dominan el tema logístico pese a estar lejos del principal mercado, Los Estados Unidos y su industria se ha diversificado de manera vertiginosa.

Lo que el gobierno no ha dicho con precisión (porque quieren mantener el discurso en contra de la empresa privada), es que de todos los incentivos fiscales aplicados al gasto tributario apena un 29% o sea más de 14,500 millones de lempiras se asignaron al sector privado.

Del Gasto Tributario total de 49,775.55 millones de lempiras, su gran mayoría incluye exoneraciones a maestros, exención a la canasta básica, exoneraciones a las iglesias, partidos políticos, ONG y hasta el mismo gobierno, por tanto, no es dinero que le “perdonan al sector privado”.

En otras palabras, si se revisan las exoneraciones toparán en la canasta básica popular, productos que aumentarían de precio si dichos productos pagarían lo impuestos correspondientes, cosa que al final no quiere un gobierno con tinte socialista.

Muchos gobiernos en su afán demagógico de “quedar bien” con grupos sociales y ONG, repartieron exoneraciones sin control, muchas de ellas que solo sirvieron para crear grupos privilegiados cometiéndose abusos terribles en contra del pueblo.

Ese tipo de exoneraciones hay que revisarlas y quitarlas si existiese un registro y estudio objetivo que permita depurar a las organizaciones que han sido beneficiados por el Estado.

Revisen todas las exoneraciones, quienes están cumpliendo con su objetivo principal que debería ser en este momento generar trabajo que continúen, pero no sigan dividiendo al pueblo hondureño, no traten de justificar su inoperancia responsabilizando a otros por su incapacidad como clase política gobernante.

En Honduras existe la pobreza y pobreza extrema por la incapacidad de la clase política para poder construir un país con oportunidades para todos, con salud, educación y un sistema de justicia que evite los abusos y que castigue a los gobernantes por sus malas ejecutorias.

*Periodista
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