Por: Carolina Alduvín
Hasta aquí escucho los altavoces de la pequeña escuela ubicada al otro lado del cerco, la maestra de ceremonias en la inauguración del año lectivo 2023 anuncia el saludo a la descolorida Bandera Nacional, no alcanzo a ver si le incorporaron una franja roja, como ya irrespetuosamente se hace en la propaganda oficial de este autoproclamado desgobierno socialista, en abierta violación al Artículo 1 Constitucional. Tampoco veo el mutilado Escudo, ni escuché las notas del Himno Nacional, ni proclama alguna, quizá por no alarmar a los padres de familia presentes, tan solo se mencionó que se seguirían los lineamientos y contenidos ordenados por la SE, que ya sabemos por donde van, con su versión antojadiza de Morazán y los lineamientos cubanos.
Es evidente que han elegido las comunidades más apartadas, las más proclives a hambrunas, para someter en nombre de sobrevivir, a la ideología castro-chavista que propagan con mentiras, en la capital pueden seguir asolapados, por lo mismo la ciudadanía debe permanecer alerta a cualquier señal de adoctrinamiento, especialmente en los establecimientos públicos. Los cuales, por cierto no tuvieron ni una manita de gato en sus deterioradas instalaciones durante este receso de más de 2 meses. Aunque los centros educativos fueran prioridad, el presupuesto asignado, pues ya se sabe, lo pichicatean para hacer tilín tilín, mejorar sus posiciones en encuestas y la asquerosa propaganda en medios que, dicho sea de paso, ya claudicaron.
El ruido de los niños suena a esperanza, el primer turno llega a las 7 a.m. y se van a las 11 a.m., el vespertino entra al mediodía y se despide a las 4 p.m., la mitad del tiempo se escucha algarabía, lo que representa apenas 2 horas diarias para clases y evaluaciones, escaso tiempo para siquiera desarrollar los numerosos temas de asignaturas básicas y complementarias. Desde antes de la pandemia, la calidad de los egresados disminuía significativamente cada año, con el pase obligatorio, en consideración a la precariedad de todos, tenemos analfabetos absolutos listos para brincar a los colegios, tanto en zonas rurales como urbanas y marginales. Y con la misma táctica de causar lástima por ser pobres e inútiles llegarán a las universidades…
La parodia de los liebres en el empleo público, es una clara señal que los requisitos para la chambita no están en el conocimiento, sino en la quema de llantas y destrucción a la propiedad, en especial si son fuentes de empleo. La parodia a la cabeza clama estar en control de la oficina respectiva, así como lo que se decomisa -para tapar el ojo al macho- a los delincuentes no alineados, cuando ni en el domicilio pudo poner orden. Con maestros que dan clases de cualquier cosa que no saben, pero recitan su repertorio soez a quien intenta preservar el orden. Qué asco.
La gabachita azul, es un explorador destinado a generar polémica, en la que se pretenderá haber cedido, porque mientras levantan polvo por escasos diez dólares -una pequeña fortuna entre quienes solo pueden optar a escuelas públicas- sus ideólogos pasarán por debajo de la mesa cambios tan sustanciales como transferir la patria potestad de los niños al Estado por medio de las escuelas. Seguramente la fabricación y distribución de la nueva prenda escolar será otro renglón para engordar corruptos; igual, el costo de los uniformes siempre va por cuenta de la familia, su supuesto propósito es borrar las diferencias de ingreso entre los educandos, a la vez que funciona como mecanismo de control.
Los maestros deberían estar calificados y certificados para las asignaturas a impartir, la práctica indica que la preparación es lo de menos, cada año hay concursos y, al final lo que determina el otorgamiento de plazas, son criterios politizados y de respuesta al acoso. En lo sucesivo, será lo que los cubanos determinen. Ahí, tan cerca o tan lejos como la ciudad de La Paz, inauguraron un programa denominado “Yo si puedo” con el pabellón cubano al lado izquierdo y toda su prédica de odio a quienes generan empleo, promoviendo ridículos textos como uno que endiosa a la de los votos prestados, otro que deforma a nuestro paladín centroamericano y algunos más, repletos de falacias. Educadores cubanos, a cargo de adoctrinar adultos ignorantes y manipulables con bolsas solidarias o como den en llamarlas hoy, para que no se opongan.
Clases en condiciones precarias y peligrosas, sin servicios básicos ni de Internet para mantener bajo su control un magisterio sin vocación, voraz por conquistas y sin tener que dar resultados.