Los trabajadores y empresarios llegaron a un acuerdo de ajuste al salario mínimo en tiempo récord, con el aval del gobierno, distinto a la tensión de años pasados cuando las negociaciones se dilataban por varios meses y tenían en vilo a los obreros.
Esta vez se trató de un acuerdo salarial “exprés” basado en una cláusula que se estableció en la negociación del 2022 por dos años, donde se estipuló que si la inflación superaba tal ajuste se debía incrementar en tal dirección.
El acuerdo de elevar 9.8 por ciento el salario mínimo en el sector privado se produjo esta semana en un contexto difícil donde cada uno de los actores de la mesa tripartita llegaron a un punto en común, reconoció este jueves el presidente de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), Fernando García Merino, quien firmó el documento a nombre de los empresarios.
“Es una situación que debemos tomar en consideración y resaltar, porque tenemos otros procesos de negociación que están en curso en el país y que son muy importantes y esto debe servir de ejemplo, que prime el interés de país, y no de particulares”, valoró García Merino.
El ajuste salarial agarra a las empresas en una situación delicada, partiendo del 2022 que fue un año complicado por la crisis global de contenedores y la guerra ruso-ucraniana, según los empresarios.
“Habíamos firmado; cumplimos y respetamos el acuerdo. Correspondía lo que se hizo, obviamente, va a representar un sacrificio, pero es importante mantener la palabra, ahora toca identificar qué mecanismos utilizar para generar empleo y competitividad en el país”, apuntaló.
El sector privado viene impulsando un mecanismo automático anual de revisión del salario mínimo, que evite las confrontaciones obrero patronales donde al final el gobierno termina tomando la decisión de ajustes salariales.

Del lado de los obreros son muchos los lamentos debido a la inflación que se exacerbó por los incrementos a los combustibles que reportaron precios cercanos a los 150 lempiras por galón y hoy día con alimentos básicos por las nubes, como los huevos que no ceden.
“Es un pequeño ajuste de 1.8 por ciento adicional a lo que ya se había dado en enero. No es tan significativo porque lo que hace es un ajuste a la inflación, que es lo que señaló el Banco Central de Honduras”, aclaró el dirigente obrero de la zona norte, Dolores Valenzuela.
El representante obrero considera muy conservadora la medición del BCH, ya que el costo de vida se ha elevado más arriba de eso. “Ya está acordado, pues no que damos que aceptarlo y esperar la próxima negociación”.
“Es muy poco, la situación económica es peor para los trabajadores, hay productos que en menos de un año han subido más del 100 por ciento como los huevos, los precios van acelerados, pero los salarios siguen estables. Eso nos preocupa”, puntualizó Valenzuela. (JB)