Cachurecadas, ñangaradas… me quedo con las hondureñadas

David Salomón Amador

Han pasado 41 años, desde que el país tiene gobiernos elegidos mediante votos en procesos eleccionarios, y me pregunto ¿qué hemos mejorado: educación, salud, economía, recursos naturales? SÍ ha habido cambios, pero el crecimiento poblacional del país es algo que no se previó, ha ocasionado que los servicios de educación y salud estén colapsados; que al final son los servicios básicos con los cuales un país puede generar crecimiento económico. El mejoramiento de la educación es comprobado de forma científica que a mayor educación de la población de un país, mayor impacto en las sociedades en todos los ámbitos.

Singapur comenzó su proceso de transformación en los años 80, enfocándose en desarrollar la fabricación de procesos sobre la base de las reexportaciones comerciales que dominaban la economía, importante en los procesos; eso significa que se enfocaron en la base de importancia de mejorar todo lo relacionado a tiempos de respuestas, indicándonos el mejoramiento de las instituciones privadas y públicas. Singapur desarrolló vigorosamente la industria de servicios y consideró a esta como el “segundo motor” para promover el desarrollo económico. Especialmente el rápido desarrollo de la industria de servicios financieros y de información.

Si nos fijamos la industria de servicios en Honduras ha crecido y tiene un amplio margen de crecimiento e impacto en la contratación de jóvenes con los llamados Call Centers. Quizás algunos expondrán que las horas son extensas y los salarios son bajos, pero así creció Singapur, y luego se enfocó en los servicios financieros, por lo que es de suma importancia entender lo que las empresas pueden llegar a impactar en las economías. Toda economía creciente invierte tiempo en generar flujo de efectivo.

A nivel político, por muchos años se ha tenido el concepto de las cachurecadas y ahora las ñangaradas; sin embargo, yo me quedo con las hondureñadas, y eso me vino a la mente en una montaña en Yamaranguila, Intibucá, al tener una tarde de descanso y poder visualizar un paisaje maravilloso de nuestro país, y reflexioné sobre lo que tenemos como país para resaltar qué somos y qué podríamos lograr hacer.

Primera hondureñada: somos trabajadores, somos personas que salimos adelante a pesar de las dificultades, a pesar de que han pasado más de 40 años desde que se ha instaurado un proceso democrático; el país por más hundido que parezca, a las 4:00 a.m. de cada día comienzan muchas personas con sus actividades con las esperanza de tener trabajo y generar ingresos para su familia o para las empresas que trabajan. La empresa privada es el motor de una nación. Solo veamos los países asiáticos que después de la segunda guerra quedaron tocados; hoy son economías desarrolladas.

Segunda hondureñada: nuestra localización, somos privilegiados por tener el país que tenemos, salidas a los mares del norte y pacífico, donde se puede generar riqueza por medio de tener puertos acordes a normas internacionales. Podríamos ser el principal puerto de Centroamérica por el norte y sur. Todo está en que haya deseos de hacerlo.

Tercera hondureñada: tenemos el mejor paisaje posible, Dios nos bendijo; agarrar la Ruta Lenca y ver los paisajes de Celaque, La Tigra, San Juancito, El Pelón de Yamaranguila, podría continuar enumerando lugares que lo que requieren es apoyo gubernamental en infraestructura para que tanto locales como extranjeros nos visiten. Nuestras playas son infinitamente mejores que las del Pacífico salvadoreño y costarricense pero si detallamos la entrada de extranjeros a estos países y lo comparamos, la diferencia es abismal. El trinomio, comunidades, gobierno central y empresa privada es lo que genera riqueza distribuida para todos, no la importación de conceptos políticos que son el vivo ejemplo de lo que no debemos llegar a ser como país.

Cuarta hondureñada: la juventud de este país es innovadora, tiene deseos de crecer, de comerse el mundo, pero de igual forma, es una juventud que si no tiene herramientas para crecer en educación será imposible. La inversión de los países desarrollados está en su juventud porque es la que sostendrá el futuro de quienes han venido forjando el país.

Quinta hondureñada: somos más los que deseamos lo mejor para el país; muchos desde la empresa privada hacemos nuestra labor, y vemos cómo desafortunadamente los políticos han convertido en su patio trasero el país, aprovechándose de la nobleza de las personas. Cada día vemos cómo la única ambición es para ellos, la teoría del azadón, todo para mí, nada para los demás.

Honduras merece más, pero si seguimos con los mismos políticos jamás saldremos adelante; debe surgir un irruptor, alguien que eche muros y rompa esquemas, alguien que ame a Honduras por sobre todas las cosas y desee hacer el bien. No lo vamos a encontrar en los políticos actuales. Eso seguro.