Honduras y la frontera marítima

Por Noé Pineda Portillo

Si hacemos un recuento del historial de las delimitaciones fronterizas de Honduras con sus vecinos, se puede decir que fueron caminos muy espinosos por los cuales se ha tenido que transitar.

En el caso de las fronteras terrestres, se tuvo que pasar, incluso por varios conflictos y que solamente uno de ellos fue el más peligroso (con El Salvador) por ser de mayor trascendencia. Si bien estos conflictos, han servido de factor identitario nacional al poner en práctica el sprit de corp, no deja de sembrar heridas difíciles de restañar.

La frontera con Guatemala se comenzó a plantear desde 1845 en forma directa entre ambos estados, formándose desde entonces comisiones mixtas, que nunca se ponían de acuerdo, hasta que concluyen con el Arbitraje de la Corte de Justicia de Estados Unidos de Norteamérica, estableciéndose el Laudo Arbitral de Washington del 23 de enero de 1933. Se desarrollaron varios conflictos en la definición de esa frontera hasta el extremo que casi se llega al enfrentamiento armado, afortunadamente, se llegó a un final feliz en plena paz. Esta frontera, una vez delimitada jurídicamente, se terminó de demarcar técnicamente durante 3 años hasta 1937.

La frontera de Nicaragua, también fue conflictiva. Se delimitó con una Comisión de Límites de ambos estados, desde el Golfo de Fonseca trazando líneas matemáticas desde Farallones hasta Teotecacinte por la Sierra de Dipilto, pero desde allí al Cabo de Gracias a Dios no se pusieron de acuerdo y acudieron al Laudo del Rey de España Don Alfonso XIII, quien definió la línea siguiendo el río Coco o Segovia hasta el Cabo de Gracias a Dios, el 23 de diciembre de 1906 y ratificada más tarde, por la Corte Internacional de Justicia el 18 de noviembre de 1960, obligando con esta resolución a que Nicaragua tenía que acatar el Laudo del Rey.

Con El Salvador se empezó el litigio en 1854 por unas tierras particulares que se peleaban unos vecinos de la frontera por el actual departamento de La Paz; hubo muchos otros conflictos de tierras fronterizas, llegándose al siglo XX hasta tropezar con el conflicto armado, más conocido como la “Guerra del Fútbol”, pero como se sabe eso fue una chispa, ya que las causas y motivaciones eran otras. Se tuvo la intervención de la OEA, se firmó un Tratado de Paz y a raíz de ese Tratado se logró la intervención del jurista peruano Don José Bustamante i Rivero, lográndose definir las secciones de frontera donde no había conflicto entre las poblaciones limítrofes, con el Tratado General de Paz de 1980; quedando pendiente los llamados sectores fronterizos, mal llamados “Bolsones”, los que definió la Corte Internacional de Justicia el 11 de septiembre de 1992. Esta frontera para demarcarse con amojonamiento en el terreno, se creó la Comisión de Demarcación en 1986, llegando a concluirse hasta principios de este siglo XXI.

Decimos lo anterior, porque Nicaragua ya ratificó por su congreso o Asamblea General la definición fronteriza y falta Honduras que haga lo propio a través de su Congreso Nacional a ratificar el tratado de límites. Después lo haremos con El Salvador y por último con Belice con los Cayos Zapotillos.

Que sirva este como colofón de una sintética relación de localización y situación de pueblos hermanos que deben luchar, en adelante, por la paz y el desarrollo integral.

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