Presidenta Castro interviene OABI y Servicio Civil

La Presidenta Xiomara Castro anunció anoche la intervención de la Oficina Administradora de Bienes Incautados (OABI) y la Dirección del Servicio Civil, con el fin de investigar las irregularidades denunciadas en estas dependencias estatales.

La mandataria anunciará mañana las comisiones interventoras que le deberán entregar un informe en 30 y 90 días, respectivamente, dijo en su cuenta de Twitter.

La OABI se encarga de todos los activos que el gobierno le decomisa a los narcotraficantes, al crimen organizado, las pandillas y los funcionarios públicos condenados por corrupción.

Al parecer, la Presidenta tiene denuncias que sus funcionarios no han podido extirpar las malas prácticas de los gobiernos nacionalistas cuando muchos de estos activos pasaron a manos de militares, políticos y personas particulares. Abundan las denuncias sobre bienes que fueron rematados a precio de «gallo muerto» o simplemente los hurtaron. En otros casos, los mismos coordinadores de los operativos se quedaron con una buena tajada de las incautaciones, incluyendo millones de lempiras en efectivo. Altos rangos militares, jueces, fiscales y defensores privados son señalados también de estar coludidos en estas prácticas, que los actuales mandos de la OABI tampoco han podido corregir.

SERVICIO CIVIL

La Presidenta está pidiendo también un informe del Servicio Civil, que regula la contratación de los empleados públicos.

Aquí, la queja es precisamente sobre un presunto tráfico de plazas histórico entre grupos políticos que llega al poder.

La semana pasada, la mandataria suspendió al director y subdirector de esta oficina y la delegó al ministro de la Presidencia, Rodolfo Pastor, quien a su vez denunció que activistas del mismo partido de gobierno presionaban por mantener una red de empleomanía a cambio de dinero.

Al parecer, altos dirigentes del Partido Libre se están aprovechando de las miles de plazas disponibles, tras los masivos despidos de empleados nacionalistas, para colocar a sus seguidores cobrándoles una especie de «impuesto de guerra». (EG)