Huir de la violencia de improvisto agudiza riesgo para mujeres migrantes

La organización Acción Joven Honduras realizó el lanzamiento del estudio Análisis de la Situación de la Salud Sexual y Salud Reproductiva de las Mujeres Adolescentes y Jóvenes Migrantes Hondureñas en Tránsito.

El estudio tiene como propósito identificar las necesidades que giran en torno a la salud sexual reproductiva y salud mental de las mujeres, adolescentes y niñas que se ven obligadas a iniciar la ruta migratoria y enfrentar, en condición de vulnerabilidad, los riesgos de la travesía.

El equipo de investigadoras, al realizar el recorrido con el grupo de mujeres migrantes -objeto del estudio- pudo constatar que la falta de planificación para huir de la violencia en el lugar de origen hace que los riesgos de la ruta migratoria se potencialicen, exponiendo no solo la seguridad y la vida de las migrantes, sino también la violación a sus derechos sexuales reproductivos y su salud mental.

En su efecto, identifica necesidades y la pericia de la mujer para mitigar los riesgos, los niveles de conocimiento de las mujeres acerca de su salud sexual y salud reproductiva, y derechos sexuales y reproductivos, a la vez que describe la percepción de la mujer hondureña desde la interseccionalidad.

El estudio tiene como propósito identificar las necesidades que giran en torno a la salud sexual reproductiva y salud mental de las mujeres.

FEMINIZACIÓN DEL FENÓMENO

Asimismo, compara el comportamiento de la sexualidad de hombres y mujeres en la ruta migratoria e identifica las causas de migración de las mujeres en torno a factores del género, buscando generar herramientas, conciencia y otras acciones que mitiguen los riesgos de violencia sexual y reproductiva de esta población al momento de migrar.

El estudio señala la feminización de la migración como sinónimo de violencia de género, la misma figura como la principal causa de migración. Y hay que considerar que el 58 por ciento de los migrantes son mujeres.

Dentro de la violencia estructural a la que se ven sometidas las mujeres migrantes, se menciona que una de las expresiones más recurrentes en los testimonios de las víctimas es la violencia sexual, la cual no solamente es una manifestación física de la violencia, sino también una forma simbólica de ejercicio de poder en la que tanto el agresor como la víctima interpretan de diferentes formas.

En este contexto, la violencia sexual se manifiesta no solamente como una dinámica de intercambio, sino que también es ejercida con medios coercitivos y dejan a la víctima sin poder de “decisión” o capacidad de “negociar”.

EDUCACIÓN NULA

Según el estudio, estas violencias impactan directamente en los cuerpos y en la psiquis de las mujeres migrantes a lo largo de la ruta migratoria. En la medida en que se van aproximando a los puntos fronterizos, su salud sexual y salud mental son aún más vulnerables y violentadas.

En cuanto al nivel de conocimiento en salud sexual y derechos reproductivos de las mujeres migrantes hondureñas, el estudio evidenció que se les ha privado del acceso a la educación sexual integral en el país de origen. Los niveles de conocimiento están sujetos a este contexto y por ende, se puede decir de forma deductiva que son bajos o nulos.

DATOS
La organización Acción Joven Honduras recomienda que las organizaciones de sociedad civil y estatales adopten el enfoque de género en programas, iniciativas o proyectos que trabajan con la población migrante, para dar una respuesta integral. A su vez, aconseja crear una política pública integral en materia de seguridad para mujeres que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad por la violencia de género y que los mecanismos y estrategias que la misma contemple estén dirigidos a prevenir dicha violencia en todas sus expresiones.

EN RUTA MIGRATORIA
DOBLE VULNERABILIDAD
Las hondureñas en el trayecto de la ruta migratoria son doblemente vulnerables, por su situación migratoria y por su condición de ser mujer, según el estudio en la materia, de la organización Acción Joven Honduras.

“En el marco de las relaciones sociales, predominan las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Estas relaciones ponen a las mujeres en una situación de desigualdad y vulnerabilidad en el contexto de país y la ruta migratoria, enfrentando riesgos particulares como engaños, estafas, extorsiones, maltratos verbales, físicos, psicológicos, secuestros, violaciones y la trata con fines de explotación sexual”, señala la investigación.

Añade que la mujer migrante presenta necesidades, no solamente básicas como comer, dormir, higiene o seguridad, sino también necesidades que giran en torno a su salud sexual y reproductiva y salud mental, ya que algunas llevan condiciones como ser mujer madre o embarazada, mujer víctima de violencia doméstica, mujer víctima de abuso sexual y mujer víctima de extorsión, entre otras.