SUYAPA

Por: Elsa de Ramírez

Suyapa es uno de los sitios de mayores perspectivas turísticas para Tegucigalpa y parece que hasta ahora se dieron cuenta, quienes están en la obligación de darle la importancia que siempre ha tenido ese bello rincón.

La primera impresión que el viajero recibe es la del complejo de edificios que conforman la Ciudad Universitaria donde la juventud estudiosa de nuestro país se nutre diariamente con el pan del saber, al nivel más alto de la educación; seguidamente, admira la cadena de majestuosos, modernos y elevados edificios que embellecen y enriquecen el fervor turístico de la nueva Tegucigalpa. Hablamos por supuesto del bulevar que conduce hasta la Basílica.

A medida que el visitante se interna en dicho lugar, va descubriendo el bellísimo Jardín de Paz que empresarios futuristas construyeron en los predios que están precisamente frente a la entrada principal de La Basílica de Suyapa. Y de verdad que estos Jardines de Paz son encantadores ya que le dan al ambiente un sabor de modernismo, progreso y buen gusto. En el fondo se yergue airosa y hospitalaria la Basílica.

No sabemos si quienes la diseñaron tuvieron a la mano alguna copia de la Basílica de San Dionisio, cerca de París o posiblemente nuestro arquitecto haya estudiado los detalles de la Catedral de Colonia, Alemania, empezada a construir en el año de 1200 y finalizada en 1800 (600 años). De dónde haya provenido la inspiración de quien diseñó nuestra Basílica, no importa tampoco; lo que sí importa es que a estas alturas ya podemos los hondureños ufanarnos de contar con un gigantesco, soberbio y muy hondureño Santuario, desde el cual y para siempre la Morenita, Patrona de los hondureños vela por la paz, la tranquilidad, el progreso y la armonía de todos sus devotos.

Ese gran proyecto fue más que un reto a los siglos y acaso a los milenios, una invitación a lo excelso, ya que se convidó al turismo, se hizo alarde, con gracia y sin mentira de un legítimo orgullo de los hondureños, porque allí está sembrado, posiblemente para toda la vida, el sentir glorioso, heroico y muy propio de toda una generación, que ahora está viendo con enorme satisfacción la formidable imaginación de los que contribuyeron a la feliz realización de esto que nos ocupa; cuando alguien se refiere a una obra de estructura monumental, lo hace precisamente elogiando la grandeza de los que tuvieron la iluminación para concebir algo, que a estas alturas emerge como la realización más imponente, recia y maciza que a través de la grey católica se haya levantado en la historia de este país.

Setenta años han trascurrido desde que el recordado ingeniero Ernesto Matamoros con la cooperación económica de un comité organizado para la ejecución de este proyecto y la donación inicial de la recordada ex primera dama de la nación doña Laura Vijil de Lozano hicieron posible el inicio de este sueño que hoy se ha convertido en el más exquisito refugio para darle rienda suelta a la espiritualidad, porque también la empresa privada ha descubierto que ese lugar es propicio para la inversión comercial en todas sus áreas, sobre todo en el creciente negocio de la alimentación y super modernos restaurantes y cafeterías se han construido en sus alrededores, lo que torna mucho más atractiva la zona, que difícilmente será igualada mucho menos superada por otra de similar importancia en la república. Todo eso constituye comodidad y placer lo que en resumen significa divisas a través del turismo.

Es de hacer notar que este año se les ha brindado ayuda a los fieles peregrinos que vienen de lugares muy lejanos de Tegucigalpa, con espacios para pernoctar, alimentación, seguridad, puestos de vacunación, depósitos para colocar la basura, agua potable, colocación de baños y servicios sanitarios con la idea de que su estadía en la capital sea de forma decorosa y se sientan cómodos. De forma que más de un millón de personas visitará este año a la “morenita” de Honduras, porque las caravanas de peregrinos iniciaron desde los últimos días de enero, prolongándose hasta el 3 de febrero que es el día consagrado a la diminuta y milagrosa Patrona de Honduras y Capitana de las Fuerzas Armadas la Virgen María de Suyapa.

La imagen representa la fachada de la basílica y el monumento consagrado a San Juan Pablo II como un homenaje a su visita a nuestro país a inicios de la década de los 80´s del pasado siglo. Foto Elsa de Ramírez 2018