Salud física y espiritual ofrece: Brigada Cristiana en zonas postergadas

Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
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DANLÍ, El Paraíso. Las misiones cristianas en países subdesarrollados en el área social son sinónimo de esperanza para los desposeídos. En el caso particular de Honduras en zonas postergadas la mano generosa y misericordia de Dios, la acción social llega donde nunca los gobiernos desarrollan programas de asistencia social, especialmente salud y educación.

El itinerario de trabajo de la brigada médica de misioneros a medio tiempo, se realizó a partir del 21 hasta finales de enero en comunidades postergadas del municipio de Trojes, entre otras; San Antonio, Buena Vista, Zepeda y El Guineo donde los médicos cristianos, además de la actividad evangelista, brindaron atención en medicina general y odontología. Cabe mencionar que el único centro de salud en esta vasta región está en la cabecera municipal Trojes y aldea de Arenales; cuyas distancias entre una y otra comunidad por caminos de terracería comprende varios kilómetros. Además, una población que supera los 40 mil habitantes desde Trojes al río Coco. Aquí la mayoría de los pobladores sufren de enfermedades endémicas, particularmente los niños y personas mayores.

Grupo de orientación cristiana.

Durante el recorrido fueron atendidas centenares de personas, la mayoría con problemas de salud complicados que por carecer de medios económicos no buscan atención médica especializada. Los brigadistas detectaron durante la corta estancia, personas con problema en los oídos (otitis) faringoamigdalitis, gripe, tos, parasitismo intestinal, problemas con tiroides, alergias e hipertensión arterial en personas mayores. En el área de pediatría, infecciones urinarias que ameritaron referencia para atención especializada.

Antes del recorrido por las comunidades rurales la brigada visitó el área del basurero municipal de la ciudad en donde las condiciones de vida de los pobladores son deprimentes por la situación ambiental, además, la situación de pobreza que se observa en una de las áreas más postergadas a escasos tres kilómetros de la ciudad.

Atención odontológica.

Marlon Libardo Muñoz Reyes, originario del sur, actualmente radicado en Danlí es un líder cristiano con más de 20 años dedicado al servicio misionero, tanto en la parte espiritual como la acción social por estar íntimamente vinculado con las necesidades de la salud en zonas apartadas. Según sus palabras, Dios lo tiene ocupado en la obra cristiana en un área geográfica extensa. Utilizando como medio de transporte vehículos todo terreno, mulas, (pipantes) lanchas de madera para llegar a cada comunidad en la zona del oriente del país y nororiente de Nicaragua, en una zona habitada por seis etnias.

Muñoz, considera que su misión es ayudar al prójimo promoviendo y gestionando las brigadas de salud. “Con esta brigada llevamos atención gratuita, apostando al bienestar de las personas que no tienen acceso a la salud, ni la presencia de un médico en sectores apartados del país. Lamentablemente esa es la realidad que vivimos, nos duele ver tanta gente padeciendo diferentes patologías, además del abandono estatal de toda la vida.

Dra. Zapata en área de consulta.

“En términos económicos la presencia de una brigada médica desde su movilización de Estados Unidos a Honduras supera los 14 mil dólares (347,200 Lempiras) no incluye movilización interna. Como mencioné al principio, nuestro enfoque son las comunidades remotas donde definitivamente no existe acceso a la salud de parte del Estado. Por muchos años hemos venido trabajando a lo largo del río Patuca y montañas colindantes donde los núcleos de población son elevados, igual que lo hacemos en río Coco aguas abajo hasta el departamento de Gracias a Dios y amplios sectores de La Mosquita en las márgenes del río.

Sobre el impacto social, dice que está estrechamente ligado al mensaje del evangelio que transforma y cambia vidas; nuestra misión es hacer discípulos para que estos a su vez se constituyan en promotores de cambio en sus respectivas comunidades para una mejor calidad de vida en ambas direcciones, social y espiritual. De hecho, estamos comprometidos en lograr el mejoramiento en la salud de las personas con orientación a mejorar las condiciones de higiene personal y ambiental. La mayoría de los problemas sanitarios surgen por falta de orientación y educación, por ejemplo, enseñarles a hervir el agua, uso de las letrinas y en caso de no haber, ayudar a construir.

Fármacos gratuitos en comunidades postergadas.

El impacto que más buscamos es que Cristo transforme el corazón de las personas. Aunque esta acción parezca como un fin de proselitismo religioso, creo que Jesús hizo lo mismo durante su ministerio, su presencia entre los pobres fue determinante para un cambio de vida. Jesús cambia nuestro interior, pero también se refleja en el exterior de cada ser humano. El impacto social y espiritual es algo que solo Cristo puede hacer, la historia misma, lo registra a través de los tiempos. Hoy más que nunca el ser humano necesita un cambio de actitud, primero ante Dios y después hacia el prójimo.

Con relación a la presencia masiva de pacientes durante la visita de las brigadas médicas, Muñoz reconoce que la mayoría de las personas asisten más para ser atendidas en sus necesidades físicas. Así fue en tiempos de Jesús, las multitudes lo seguían para ser atendidos por problemas de salud. La mayor parte de sus seguidores era para ser sanados de diversas enfermedades; también habían visto como Jesús alimentaba a las multitudes. “Nuestra misión también se enfoca con los niños. Nos interesa la sanidad del cuerpo, pero también la sanidad espiritual, obra que solo Dios puede hacer”.

Marlon Libardo Muñoz (misionero).
Integrantes de brigada: Michael Qalker, Maggie y Glenn Northcott; Jimmie y Claudia Matttingly; James Eley Jr., y David Bass.
Actividad recreativa para niños.