Por: Ángela Marieta Sosa*
Este mes de febrero se consagra la alborada a la Virgen de Suyapa, Reina de Honduras, y hemos visto por los medios de comunicación y redes sociales, infinidad de feligreses haciendo su voto de honra y sacrificio a la fe puesta en la milagrosa de nuestro país que tan necesitado está de milagros ante la ineficiente satisfacción de derechos básicos de la ciudadanía.
La libertad de religión es un derecho humano, que según el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) asegura que todos tenemos derecho a nuestras propias creencias, a tener una religión, a no tener ninguna o a cambiarla. En su momento, la DUDH fue muy progresista al afirmar que los creyentes de todas las religiones y quienes tenían creencias seculares deberían poder vivir en paz, siendo sus derechos garantizados por el Estado y sin verse obligados a seguir una religión nacional o patrocinada por dicho Estado.
Al respecto, CID-Gallup en el año 2012 a fin de conocer aspectos de las afinidades religiosas de los hondureños, realizó un estudio que reflejó en cuanto a la creencia en Dios, que un 92% de la población hondureña aseguró creer en su existencia y sólo un 8% dijo que no. Los porcentajes entre católicos y evangélicos son similares entre la población (45% católicos y 40% evangélicos); aunque un 63% de los adultos nació en un hogar católico. Uno de cada cinco hondureños que nacieron en un hogar católico, hoy en día pertenece a la iglesia evangélica.
El estudio también mostró que las personas que rezan todos los días son en mayor proporción mujeres y ciudadanos de 40 años o más de edad. Al preguntarles con qué frecuencia oran o rezan a católicos y evangélicos, la mayoría señaló que varios días a la semana, aunque son los que profesan la religión evangélica los que más lo hacen. Entre los católicos es menos frecuente esta práctica, y algunos incluso señalan que solo rezan cuando están pasando situaciones que les genera tristeza o felicidad. https://protestantedigital.com/internacional/27573/el-92-de-la-poblacion-de-honduras-cree-en-dios
Es propicio mencionar que otras estadísticas muestran evidencias de que en Honduras los creyentes evangélicos han superado en número de feligresía a la iglesia católica; el punto aquí es que la persona humana tiene libertad de creencia religiosa y por ende no puede cuestionársele su acción o voto por fe en la virgen de la Inmaculada Concepción de Suyapa.
La tendencia en Honduras es clara, el 92% de su población cree en Dios, y ese dato constituye un fundamento estructural de la idiosincrasia de nuestro pueblo, que no puede ser irrespetado por ideologías políticas izquierdistas que blasfeman e irrespetan a un pueblo cristiano creyente.
El amor y la fe por la Virgen de Suyapa mantiene viva la esperanza en la mujer hondureña católica, madre, amiga, hermana, obrera, campesina, profesional, puesto que todas hemos visto sus milagros. ¿Qué sería de nuestras vidas sin nuestra Madre bendita?, porque siempre intercede y da respuestas a nuestras súplicas, surgidas del amor propio y al prójimo, peticiones nacidas del dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la escasez, condiciones que vive la ciudadanía hondureña, sobre todo la de tierra adentro, que ante la necesidad humana, hace nacer en sí misma la necesidad del empoderamiento de la fe.
La alborada a la Virgen de Suyapa, que ha sido tan concurrida en este 2023 por la feligresía católica, renueva el sentimiento de amor al prójimo, desde un enfoque maternal, en el cual aprendemos a perdonarnos como sociedad hondureña por tanto dolor causado, para construir la paz social anhelada, desde cada corazón del ciudadano, hasta la población en general.
En el aniversario 275 del hallazgo de nuestra Virgen de la Inmaculada Concepción de Suyapa, personalmente rindo las gracias a la virgencita por los milagros recibidos como madre y mujer de familia, además mi gratitud por la protección infinita que brinda a la familia hondureña, gracias, honor y gloria a nuestra madre santísima que por fe atiende nuestras necesidades espirituales y físicas. ¡Que viva la Virgen de Suyapa, que viva Honduras, que vida la hondureñidad, que viva el amor fraterno, el cristianismo, el perdón y la paz!
*Especialista en Derechos Humanos