GOTAS DEL SABER (93)

Juan Ramón Martínez

I
“El 5 de diciembre de 1825, como a las doce de la noche, los alcaldes que hacían la ronda en las calles de Tegucigalpa, encontraron abierta la puerta del cuartel que estaba a cargo del capitán Justo Centeno, y a los soldados ausentes del lugar donde naturalmente debían hallarse concentrados. Los representantes de la autoridad civil reconvinieron severamente al oficial que de manera escandalosa incumplía sus deberes y este, con arrogancia, les dijo que solo reconocía la autoridad del jefe político y que no tenían ellos atribución alguna para llamarle la atención. Justo Centeno, merecía especiales consideraciones porque en septiembre de ese mismo año, había dado firme apoyo al jefe político, ciudadano Diego Vigíl, para debelar los motines que contra el gobierno promovieron en Tegucigalpa Guadalupe Lagos y el sudamericano Carlos Joaquín Herrera, pero que en esta nueva circunstancia estaba muy quisquilloso, levantisco y renuente al cumplimiento de la ley. Al día siguiente de haber sido reconvenido, la municipalidad celebró sesión extraordinaria y pensando Centeno que en ella se trataría de su desobediencia, mando poner tropa frente a la municipalidad en actitud amenazante y con bala en boca. Temeroso el jefe político, ciudadano Diego Vigíl, de que Centeno abriera fuego contra la Casa del Pueblo, lo mandó a llamar y le preguntó qué era lo que estaba pasando y contra quién se encaminaban las maniobras que realizaba, a lo cual Centeno contestó altaneramente que “él lo sabía” (Cáceres Lara, 407). Vigíl ordenó a Centeno que retirara la tropa cosa que, a regañadientes, y cuando la tropa regresaba al cuartel, Vigíl ordenó arrestar a Centeno y procedió a iniciar un juicio en su contra, inmediatamente. Eran tiempos en que el poder civil se imponía, el derecho era la norma y la ciudadanía podía rechazar y criticar a la autoridad.

II
El 8 de diciembre de 1903, por la noche, fueron muertos violentamente el diputado por el departamento de Gracias, Pedro A. Trejo y el coronel Ezequiel Romero, exfuncionario público y concuño del diputado mencionado, a manos de una escolta dirigida por Ángel Paz Caballero. Los fallecidos eran miembros activos del Partido Liberal policarpista. Este hecho, fue denunciado en el Congreso y aprovechado por los opositores al gobernante Manuel Bonilla, por medio de varias mociones destinadas a esclarecer los hechos. El presidente Manuel Bonilla, perdió los estribos ante las diatribas de Policarpo Bonilla que era respaldado por los seguidores de Arias y por algunos de los exseguidores de Manuel Bonilla. La primera medida del gobierno en contra de los opositores, fue la supresión de las franquicias que recibía el periódico de los opositores, el Diario de Honduras el 2 de noviembre y por último lo cerró el 4 de diciembre. Por desacuerdos con el gobierno, varios miembros del gabinete presentaron la renuncia y la mayoría de los diputados liberales, al reunirse el 1 de enero de 1904, hicieron causa común bajo el liderazgo de Policarpo Bonilla, como medio para realizar una oposición directa al gobierno de Manuel Bonilla. Estos factores, precipitaron el golpe de Estado del 8 de febrero de 1904 y la continuidad de las guerras civiles que tanto daño le han provocado a Honduras.

III
El 11 de diciembre de 1825 se emitió la primera Constitución del Estado de Honduras. En ella se declara que el Estado es libre e independiente, parte de la federación centroamericana y que sigue las pautas la organización de los demás estados integrantes de la misma, es decir con tres poderes: Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Este último integrado por dos cámaras. Un Congreso y un Consejo Representativo. Este, como primera diligencia eligió como primer jefe del Estado al ciudadano Dionisio de Herrera. Para el año 1825, la división política de Honduras está compuesta por 7 departamentos: Comayagua, Tegucigalpa, Gracias, Santa Bárbara, Yoro, Olancho y Choluteca.

IV
El 31 de diciembre de 1980, murió en Tegucigalpa, Oscar Armando Flores Midence, fundador del Diario LA TRIBUNA. Oscar Flores fue el último gran diarista nacional, parte de la generación de Alejandro Valladares, Julián López Pineda, Alejandro Castro, Víctor Cáceres Lara, Ventura Ramos y Manuel Gamero. Brillante prosista, político interesante y estadista de singulares brillos, su paso por la vida, le dejó a Honduras una huella por la cual han transitado la generación del offset, el fax e internet. Su legado, es enorme y ejemplar, por lo que hace falta que las nuevas generaciones conozcan su obra más allá de las elegías en sus onomásticos, en forma de una biografía intelectual orientadora de su paso por la vida.

V
Según refiere Víctor Cáceres Lara, en Astillas de Historia, Edición del Fondo Cultural del Banco Atlántida, (s/f), el “1 de enero de 1903 quedó establecido entre Tegucigalpa y Sabanagrande el servicio de diligencias, mantenido por el gobierno y sujeto a la siguiente tarifa provisional: Pasajes: de Tegucigalpa al Sauce y viceversa $3.00. De Tegucigalpa a Sabanagrande $5.00. Del Sauce a Sabanagrande y viceversa $2.00. Para viajar a los lugares intermedios se cobraba diez centavos por cada kilómetro y en los billetes de ida y vuelta se rebajaba en el regreso a la mitad del precio establecido en la tarifa. El servicio de diligencias estaba anexo al Correo Nacional. Los vehículos salían de Tegucigalpa los días lunes, miércoles y viernes y regresaban los martes, jueves y sábado. Los billetes eran vendidos en la Administración Central de Correos, en la Tesorería General de Caminos, y, personalmente por el propio conductor o cochero”. Este servicio fue interrumpido por la guerra civil de 1903.

VI
El 11 de enero de 1982, se decretó la actual Constitución de Honduras. La número 15 según los estudiosos del derecho constitucional. Algunos historiadores incluyen la de 1831; pero esta no entró en vigencia. La Constitución de 1982, “la longeva” es la que ha durado más tiempo en toda la historia de Honduras, lo que constituye en forma discreta, una prueba que la estabilidad ha ido ganando terreno entre los políticos hondureños. En el 2009, Manuel Zelaya, siendo presidente de la República y miembro entonces del Partido Liberal que lo había llevado al Ejecutivo en el 2006, argumentando que la Constitución ya no respondía a las necesidades de la sociedad política, y por medio de un cuestionado procedimiento inconstitucional de consulta popular mediante la llamada cuarta urna –atribuida como idea a Arturo Corrales– pretendió convocar una Constituyente que emitiera una nueva carta constitucional. El sistema político y judicial, respondió en forma enérgica y provocó su salida del gobierno el 28 de junio del 2009. Ahora, nuevamente en el control del gobierno, aunque se haya dicho que no hay condiciones para ello, un miembro cercano a la familia gobernante ha dicho que la cuarta urna, no se descarta como mecanismo de consulta para que el pueblo hondureño ponga fin a la más antigua y, posiblemente, la mejor Constitución que ha tenido nuestro país.

VII
El 25 de enero de 1989, en el bulevar Suyapa fue muerto en una acción violenta efectuada por desconocidos disfrazados de trabajadores de la ENEE, el general de Brigada Gustavo Álvarez Martínez, exjefe de las Fuerzas Armadas. Alvares había nacido en 1947, estudio en la Escuela Militar de Argentina y después de una carrera disciplinada llegó a ser jefe de las Fuerzas Armadas durante el gobierno de Roberto Suazo Córdova. En 1983, fue depuesto por sus propios compañeros de armas del cargo y obligado a exiliarse en Costa Rica y en Estados Unidos. Regresó al país en 1988 y se dedicó a actividades privadas. Aunque retirado, era un hombre influyente que, de repente por ello fue asesinado. Hasta la fecha, no hay conocimiento de los autores de su muerte y mucho menos que, se les haya juzgado y castigado por el crimen cometido.

VIII
El 14 de enero de 1994, la compañía aérea TAN—SAHSA efectuó su último vuelo. Había sido severamente afectada en octubre del año anterior por la caída de una de sus naves en los alrededores de Tegucigalpa y en el cual perdieron la vida más de cien personas. Como efecto del accidente aéreo, las compañías aseguradoras aumentaron la cuantía de los seguros y las autoridades aéreas de Estados Unidos aumentaron sus exigencias para que aviones de esa empresa aterrizasen en los aeropuertos de aquel país. El vuelo la fecha indicada se inició en Toncontín hacia Managua, San José de Costa Rica y viceversa. La nave era conducida por el capitán Edwin Torres, primer oficial Alvarenga y como jefe de tripulantes Isis Vásquez. No hemos podido conseguir la lista de los pasajeros de aquel vuelo que puso fin a una época en la que Honduras, por medio de su bandera tenía participación en el transporte aéreo mundial.

IX
El 31 de enero de 1923, el Congreso Nacional se declaró incapaz de elegir al presidente de la República, después de las elecciones celebradas en ese mismo año, entre los dos candidatos que habían contenido la mayoría: Carías Andino y Juan Ángel Arias. Ante ese hecho de impotencia, los nacionalistas acaudillados por Tiburcio Carías Andino se lanzaron a la guerra enfrentándose a las fuerzas liberales y del gobierno que, hasta el 31 de marzo de 1924, dirigió el general López Gutiérrez. Esta guerra civil de 1924, es el más doloroso acontecimiento guerrero en que murieron centenares de hondureños, se asedio la capital durante 45 días y al final, terminó con la intervención de Estados Unidos que incluso envió soldados a Tegucigalpa y mediaron para ponerle fin a las hostilidades. Por medio de negociaciones en Amapala, se establecieron las bases para un acuerdo que contenía tres partes: 1. El nombramiento de Vicente Tosta como presidente provisional, 2. Prohibición para que Carías Andino fuera candidato en las elecciones de ese mismo año y 3. Compensaciones económicas y derecho a nombrar empleados en el departamento de Copán para el candidato liberal Juan Ángel Arias. Cien años después, enfrentamos las mismas dificultades: los diputados del Congreso Nacional no se ponen de acuerdo.