“Golpista” golpeado…

Por: Blanca Moreno*

—Piensa mal y acertarás… El príncipe. Nicolás Maquiavelo (1469-1527)

Cuando un cristiano fallecido cumple cuarenta días se le oficia una misa por su redención y entrada al cielo. En política, pasado ese lapso, no hay “rezos” ni “pataleos” que puedan revertir un “golpe”.

El 7 de diciembre del 2022, Pedro Castillo Terrones, intentó dar un golpe de Estado, disolviendo el Congreso, para tener poderes absolutos en Perú. Fue un “zarpazo” a la democracia, tratando de salvar su pellejo por investigaciones de corrupción, coincide la prensa andina. Ipso facto fue encarcelado y sustituido por la vicepresidenta Dina Boluarte.

Pedro, un maestro rural que le ganó a Keiko Fujimori, en su campaña lució un sombrero blanco de copa alta. Lo guardó por consejos de su asesor de imagen. El accesorio de paja de palma es propio de los campesinos de Cajamarca, la región donde el ex presidente nació y vivió.

“La imagen de Pedro Castillo está sumamente dañada en todos los ámbitos relevantes, incluyendo sus mismos correligionarios. Y si a eso, sumamos la oposición de las Fuerzas Armadas y Policía, más los diputados de oposición; entonces quizá lo más sensato para la izquierda será buscar nuevas figuras”, nos dice el analista y general (r) Isaías Barahona.

En Perú no se andan con “papadas”. Alberto Fujimori sigue preso por enriquecimiento ilícito y la “vindicta publica” orilló al líder de Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), Alan García, a suicidarse, para evitar la cárcel. Debido a la violencia imperante, adelantarán las elecciones presidenciales.

En Honduras sucedió algo similar el 28 de junio del 2009, cuando Manuel Zelaya Rosales pretendió instalar una Constituyente para perpetuarse en el poder. No fue encarcelado, sino enviado a Costa Rica. Un “chofer de lujo” y “guachiman” venezolano, lo anduvo custodiando en Nicaragua. Tampoco lo sustituyó
el vicepresidente, porque estaba corriendo en las elecciones, que se celebraron en noviembre del mismo año.

La diferencia del “golpeado” nuestro, es que su asesora tiene un baúl de sombreros que pertenecieron al líder liberal Modesto Rodas Alvarado. Y que la “dictadura” lo favoreció con un partido político nuevo. Con eso “refundían” al Partido Liberal. Según cálculos derivados de las contiendas internas, la izquierda a “puras cachas” llega al medio millón de votos. En el 2017, se unió a Salvador Nasralla, lo único que peleó Libre, fue la deuda política.

El desencanto, temor y odio contra el ex presidente JOH, desembocó en la victoria de una alianza de fuerzas políticas con la figura principal de la esposa de Zelaya, Xiomara Castro.

Hábilmente, Zelaya Rosales se apoderó del poder del Ejecutivo y Legislativo. Lo único que no se le dio, fue la imposición de su asesora en política exterior, pero sí dirige “tras bambalinas”. Ambos ven “golpistas” hasta en la sopa. Se quedaron “congelados”.

No es lo mismo derribar a patadas la puerta de una iglesia rural para lograr que reciban a un excomulgado, que implantar una ideología fracasada.

Volviendo al antiguo Birú; el editorial de un medio impreso (El Comercio) condenó la participación de la mandataria hondureña, quien en el marco de la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), exigió la restitución del “hermano Pedro”. En respuesta, la Cancillería de ese país, retiró al embajador en Honduras, Jorge Alejandro Raffo Carbajal.

El editorial califica el discurso de Castro de Zelaya, de mentiroso e injerencista. Le “clavaron” el sombrero de Pedro y no el que lució en sus giras proselitistas y marchas callejeras, pidiendo revertir el golpe a su esposo.

—Qué necesidad había de otro roce diplomático?
Piensa mal y acertarás, reza una máxima atribuida a Maquiavelo y que encaja en las acciones erráticas de la pareja Rodas- Zelaya.

—Pero…estarán orillando a la Presidenta a quedar mal, tirando indirectas al “Imperio”?
Esperábamos más de la primera mujer en la Presidencia de Honduras. Nos equivocamos!

*Periodista. Alfabetizadora de Adultos.