6Subimos hasta El Hatillo para platicar con la diputada liberal Erika Urtecho Echeverría. El aire fresco envuelve el patio de su casa, meciéndole libremente el pelo suelto de su cola de caballo. Platica relajada, sentada en una roca, sobre los temas del día a día-los cabildeos por la CSJ, la pobreza que agobia a su pueblo natal, La Mosquitia, entre otros,-hasta que de repente aparece lo inevitable: El llanto al recordar el brutal asesinato de su madre, la carismática exdiputada Carolina Echeverría, hace 18 meses en plena pandemia. Nunca se había referido al caso, pero asegura que, así como miles de hondureños claman justicia, ella sigue esperando lo mismo para su madre. Carga, además, con su divorcio en marcha. “Ha sido un año duro”, dice intentando recuperar la alegría por la entrevista. De vez en cuando, una nube blanca esconde el sol del patio de la misma manera que ella intenta esconder sus penas.
–¿Por qué dudó en aceptar la diputación?
No fue fácil, mi familia no quería, decían que era muy peligroso, después del crimen de mi mamá, pero cuando miré que todo su esfuerzo se perdería y la gente de La Mosquitia me lo pedía, decidí aceptar el reto.
–¿Teme por su vida?
Al principio tenía la incertidumbre, la inseguridad, porque a la fecha de hoy, no sabemos qué pasó. El general Sabillón (secretario de Seguridad) me ha asignado seguridad y a mi familia, eso tranquiliza un poco.
–Se habla muy poco de La Mosquitia, ¿cómo está la situación de la gente?
Hay una crisis permanente en todo sentido: en educación, en salud, en infraestructura, en servicios básicos, en el empleo, sin embargo, es un pueblo que trata de salir adelante a pesar de las carencias que tiene.
–Se tiene estigmatizado como un departamento del narcotráfico, ¿cuál es la realidad?
Es un problema serio porque es un departamento que podría tener un desarrollo turístico, pero en estos últimos 12 años estuvo en el abandono, llegaron algunos proyectos, pero no los suficientes o de manera politizada, como se dice, pan para hoy y hambre para mañana.
–¿Cómo los está tratando el gobierno actual?
Debo admitir que están trabajando diferente, sin colores políticos. Estamos contentos porque la Presidenta Xiomara Castro, ahorita que fue a inaugurar el año escolar, nos ha prometido pavimentar la pista de aterrizaje con lo que esperamos que bajen los pasajes, porque ahorita cuestan 9,000 lempiras.
–¿Están las transferencias al día para los alcaldes?
Así es, yo no sé si así es a nivel nacional, por cierto, no hay alcaldes liberales en mi departamento, pero yo paso pandiente de las transferencias para ellos.

–¿Hay otros proyectos en marcha?
Ahorita se acaba de inaugurar la Escuela Agrícola que se anunció el año pasado y ya está en construcción la primera escuela pública de enfermería, precisamente en Ahuas, un municipio que el alcalde es nacionalista, creo que esas son claras señales de que no se ven colores políticos. Por supuesto, que falta mucho por hacer porque las necesidades son grandes.
–¿Y a usted la toman en cuenta en todos estos proyectos?
La verdad que sí, yo he realizado muchísimas gestiones todo el año anterior, hice muchas visitas a ministros y a mí nadie me ha cerrado la puerta, al contrario, han sido de puertas abiertas para mí.
¿Nació en La Mosquitia?
Nací en mi Muskitia, (así lo escribe ella) en el municipio de Ahuas, soy 0901.
–Pocas veces la vemos en el debate legislativo, ¿no le gusta?
Es que no hay que estar gastando el tiempo en discusiones estériles, el pueblo ya está cansado de peleas, demanda trabajo y a eso me he dedicado.
–¿Qué piesa de la legalidad de la directiva?
Creo que la manera en que sucedieron los hechos no fue la correcta, pero estar viendo para atrás no lleva a ningún lado, para mí el presidente del Congreso es Luis Redondo y hay que tener cuidado en esas discusiones de sí es ilegal o legal, pienso, que hay voces atrás queriendo desestabilizar el país.

–Se viene la elección de la CSJ, ¿Cómo piensa votar?
El tema de la Corte es importante, en mi caso, después de lo que le pasó a mi mamá, tenemos sed de justicia, hay una deuda histórica con el pueblo y yo soy parte de todas esas personas a quienes se le debe, necesitamos que haya un cambio en el sistema de justicia.
–Ya hay condenados en el caso de su madre, ¿no está conforme?
Es que son personas que solo estuvieron involucradas en la planificación del crimen, pero no han llegado a los autores intelectuales, ni materiales del asesinato de mi madre y como nosotros están muchísimas personas más queriendo y esperando que se les haga justicia.
–¿Ha escuchado el tilín, tilín en esta elección?
No, para nada, o sea, a mí no se me ha ofrecido nada, ni tengo conocimiento.
–¿Cómo ha sido la experiencia en política?
No es lo mismo verla venir que platicar con ella. Aunque es satisfactorio poder ayudar al pueblo, se requiere un sacrificio personal, mucho de lo que hice durante todo el año pasado, fue de mi salario.
–¿Cómo mira al Partido Liberal?
Las bases han sido leales durante muchos años, pero necesitamos renovación en los liderazgos para volver a ser el partido que le dio las mayores conquistas sociales a los hondureños.
–¿Piensa seguir en política?
Es muy prematura decirlo, por lo menos, ahorita, solo estoy casada con servir a mi pueblo y a mi familia.
–¿Dudó dejar el Partido Liberal en algún momento?
No, mi familia y yo estuvimos en contra del golpe de Estado, pero nuestras convicciones liberales son bien claras, soy liberal, enterré a mi madre y a mi abuelo con una bandera del Partido Liberal.
–¿Qué le dice la gente de su madre?
(Intenta responder de seguido, pero se ahoga en llanto. Se seca las lágrimas y rápidamente se repone). Pues mire que es una pérdida insuperable, el pueblo sigue llorándola todavía, yo lo que he tratado, como le dije a mi pueblo en su momento, es honrar su legado, hizo un trabajo como pocos en el departamento, lo defendía con la vida, ustedes, que son periodistas, lo saben.
Definitivamente, no lo hemos superado, ni mi pueblo ni mucho menos nosotros como familia.
–¿Se acuerda de la última vez que vio a su mamá?
Yo estuve en su casa una hora antes del fallecimiento, llegué a saludarla como siempre, pero ella andaba comprando unos medicamentos y la llamé y me dijo, ‘hija, espérame, yo tenía otras cosas que hacer y le dije, ‘mami, vengo mañana’, una hora después, llegando a mi casa, mi papá me avisó que la habían asesinado.

–¿Cómo fue el ataque?
Horrible, llegaron, ella estaba haciendo comida o haciendo algo en la cocina y tocaron el timbre, venían vestidos como de esos que andaban viendo a pacientes del COVID-19 y dijeron venimos a ver o algo así, yo no estaba ahí, pero lo puedo decir, por lo que contó mi hermano y mi padre, ella abrió la puerta y los tipos le dispararon directamente.
–¿La buscaban a ella?
Según las investigaciones a ambos, porque a mi mamá le hicieron múltiples disparos y a mi papá también, pero no lograron matarlo, mi papá fue por un arma y le dijo a mi hermano que se escondiera en el cuarto y llamara al 911, los tipos al verlo armado se fueron sin saber que el arma se había trabado y que nunca pudo hacer un tan solo disparo.
–¿Cómo está su padre?
Está bien, gracias a Dios, se recuperó de los impactos de bala que recibió.
–¿Fue enojado en su crianza?
Muy enojado, duro, como siempre fue jefe policial, ya se imagina, pero realmente es un padre maravilloso, inteligente, estudioso, muy responsble con nosotros, nos enseñó el valor de trabajar duro.
–¿Usted puede usar armas?
No, no, no, a pesar que mi padre y mi madre me insistieron.
–¿Cómo anda en el amor?
En proceso de divorcio, estoy separada desde hace 8 meses aproximadamente, la verdad, han sido dos años complicados, la muerte de mi madre, la pandemia, pero Dios lo tiene a uno en el hueco de su mano.
ELLA ES…
Erika Corina Urtecho Echeverría nació en Ahuas, Gracias a Dios, el 15 de mayo de 1981.
Es licenciada en Mercadotenia y Negocios Internacionales con una Maestría en Dirección Empresarial con orientación en Finanzas. Su último trabajo fue como jefa del departamento de Relaciones Institucionales del Banco Central de Honduras (BCH), donde laboró por 15 años. Entre sus facetas le encanta viajar, bailar y practicar deportes.
