En la conmemoración del 276 aniversario del hallazgo de la Virgen de Suyapa, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez cumple sus treinta años como quinto arzobispo de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.
El papa Juan Pablo II, de nombre secular Karol Józef Wojtyła y soberano de la Ciudad del Vaticano, nombró a Rodríguez Maradiaga el tres de febrero de 1993, quien recibió el solideo en la Basílica de la Patrona de Honduras Santa María de Suyapa. Tenía 50 años de edad.
En la primera década, Rodríguez Maradiaga instauró la alborada en honor a la virgen. Un evento artístico y religioso en el que participa la feligresía católica.

El Código de Derecho Canónico establece que dejaría el arzobispado al cumplir 75 años de edad, pero por voluntad expresa del papa Francisco, permaneció hasta sus 80 años.
Hoy que se despide de su servicio pastoral es un día de mucha alegría y nostalgia para el arzobispo, su familia y los católicos de Honduras, quienes también celebraron cuando fue ordenado cardenal en la sede vaticana.
En pocos días, se hará el traspaso del arzobispado. El papa Francisco decidirá su nuevo rol en la “ciudad eterna”. Sin embargo, a sus ochenta años se mira como un roble para seguir con su fervor y entrega a las causas pías.
Hoy se despide con una eucaristía concelebrada en Suyapa.
“Seguiré dando lata como cardenal”, bromea el religioso, quien pone en alto el nombre de Honduras.

