Carlos G. Cálix
El liberalismo clásico es la principal herramienta de defensa del espacio de libertad del individuo ante el gobierno. Partiendo del “Estado de Naturaleza” de John Locke y los derechos inherentes al ser humano; para que la transición del Estado de Naturaleza hacia una asociación civil se haga efectiva y segura, es necesario que se establezca una autoridad cuya función sea proteger los derechos y libertades de los individuos de toda agresión ilegítima, pero siempre y cuando el ejercicio de la función que se le arroga sea limitado. En este sentido, el liberalismo clásico en su máxima expresión es una opción valiosa ante la situación actual que vive Honduras.
Milton Friedman defiende la libertad económica como condición previa para la libertad política y, es en su libro “Capitalismo y libertad” en donde identifica varios aspectos en los que se puede promover un mercado libre por razones filosóficas y prácticas. Practicidad que puede ser aplicada en Honduras tal como se ha implementado en muchos lugares, por ejemplo, en el caso de Estonia (desde 1994), Eslovaquia (desde 2004) y, previamente Chile (desde 1981) y Suecia (desde 1992).
Precisamente en 1994, el Partido Reformista Estonio, fundado por el entonces presidente del Banco de Estonia, Siim Kallas, tuvo la visión de ser ideológicamente un Partido Liberal Clásico, abogando constantemente por el liberalismo de mercado. El Partido Reformista es sin duda el más liberal económicamente en el panorama político de Estonia, mismo que ha logrado hacer de Estonia la octava economía más libre del mundo -algo que quiero para Honduras-. Como antecedente, me parece relevante mencionar a Mart Laar quien fue primer ministro de Estonia en dos etapas (1992-1994 y 1999-2002). Bajo su mandato se implementaron las reformas para que el país báltico pudiera convertirse en una economía de mercado. Esto resulta muy importante de mencionar puesto que, Laar ha estado en Centroamérica en diversas ocasiones. Precisamente en una visita a la Universidad Francisco Marroquín, impartió la conferencia titulada “El Tigre Báltico. Cómo lo hizo Estonia”, en donde admitió que el único libro sobre Economía, que había leído antes de ser primer ministro, fue “Free to Choose”, de Milton Friedman.
Claramente “Libre para elegir” ha influenciado a muchos líderes políticos en el mundo, no obstante, considero que ante las amenazas que vive Honduras, “Capitalismo y libertad” puede ser una guía de referencia. ¿Por qué? Porque, entre otras cosas promueve la libertad económica como una libertad necesaria y también como un medio vital para la libertad política. Sostiene que, con los medios de producción bajo los auspicios del gobierno, es casi imposible que exista una disensión real y un intercambio de ideas. Además, porque Friedman consideró a los programas de asistencia social como equivocados e ineficaces. Adicionalmente porque, el gobierno de una sociedad liberal debe hacer cumplir la ley, el orden y los derechos de propiedad.
Volviendo a la visión de Laar y, según Victor Hugo Becerra y Miguel A. Cervantes, en su publicación intitulada “El éxito de Estonia”, los autores hacen referencia a una conferencia organizada por el Instituto Económico de Montreal en abril 30 de 2004, en donde Laar, dijo que “no se deben subestimar las instituciones: no puede haber una economía de libre mercado sin un sistema de justicia eficaz, que defienda la propiedad privada de los ciudadanos”. También, según Laar, “es importante no utilizar la vieja maquinaria estatal para tener éxito: la nueva administración no debe ser de la vieja guarda, ni deben estar contaminados por la antigua forma de hacer las cosas. Es menester terminar con la toma de decisiones basada en las relaciones personales y las manipulaciones políticas. No se necesita a la gente con las viejas mañas: a un perro viejo no se le pueden enseñar nuevos trucos”. Y esto, indudablemente los hondureños que estamos cansados de las malas decisiones políticas lo tenemos claro. Sobre todo, aquellos que hemos representado el voto independiente.
Ante ello, Honduras requiere de reformas fundamentadas en el fortalecimiento del pensamiento liberal clásico. Una hoja de ruta basada en cinco reformas, una política, la cual consiste en limitar el gobierno; otra económica, cimentada en el libre mercado partiendo del hecho de un sistema de justicia eficaz. Una educativa, otra de salud y, una que mejore el sistema de pensiones. Para alcanzar la prosperidad mediante el capitalismo y la libertad desde la visión liberal clásica, los hondureños debemos dejar de improvisar y tenemos que formar un equipo capaz de gobernar. No se requiere de clásicos liberales partidistas mañosos, sino de liberales de pensamiento capaces de seguir una reformista hoja de ruta que en todos los sentidos transforme a Honduras en un país hermoso.
[email protected] Carlos G. Cálix es doctor en ciencias administrativas, fundador de Grupo Lix y MacroDato. Profesor del Doctorado en Dirección Empresarial-UNAH.