Por: Óscar Núñez Sandoval*
El pasado jueves 19 de enero se alcanzó el techo o límite legal de endeudamiento oficial (debt ceiling, en inglés) del gobierno de Estados Unidos de América (EUA), que actualmente es de US$31.381 trillones. A pesar de ello los mercados financieros se mantienen en relativa calma, ya que la Secretaria del Tesoro, Janet Yellen, ha anunciado que adoptarán mecanismos extraordinarios para operar sin problemas hasta el próximo mes de junio. Muchos analistas asumen que sí habrá acuerdo sobre aumento del techo con el Congreso. Sin embargo, en esta oportunidad la aparente hostilidad entre el presidente Biden y el líder mayoritario de la Casa de Representantes, Kevin McCarthy (R- California) ha llevado a demandas que obstaculizan el trabajar juntos para llegar a un acuerdo inmediato.
Orígenes. El límite de deuda se instauró por primera vez en 1917, durante la Primera Guerra Mundial, para permitir al gobierno emitir bonos sin requerir la aprobación del Congreso. El techo de la deuda no controla, limita o representa la posibilidad del gobierno federal para incurrir en déficit fiscales o nuevas obligaciones, debidamente autorizadas por el Congreso. Más bien, es un límite en la capacidad para pagar obligaciones que ya han sido contraídas. Los compromisos presupuestarios del gobierno van desde el pago de los intereses de su deuda hasta gastos de defensa y envíos de cheques a los beneficiarios de la seguridad social. Estos gastos son formalmente aprobados en la legislación presupuestaria sancionada anualmente; sin embargo, cuando los impuestos y otros ingresos no son suficientes se requiere del crédito para cubrir estos gastos. Curiosamente, el Congreso debe autorizar a la administración para recaudar los recursos necesarios para cumplir con los gastos ya autorizados.
Desde 1960, el aumento del techo de deuda ha sido casi una formalidad. El Congreso ha aumentado el techo 78 veces, recientemente en el 2021. Cuarenta y nueve de ellas bajo presidentes republicanos y veinticuatro bajo presidentes demócratas. Alternativamente, el Congreso puede también decidir suspender el límite o temporalmente permitir al Tesoro obviar el límite, en lugar de aumentarlo por una cantidad específica.
¿Qué pasaría si el Tesoro agota las medidas extraordinarias sin un acuerdo sobre el techo de deuda con el Congreso? El incumplimiento de un pago de la deuda u obligación financiera, o caer en mora (default), afectará inmediatamente la calificación de riesgo soberano de EUA y los intereses futuros de nueva deuda serán mayores, además que se afecta la estabilidad del sistema financiero mundial. El aumento en el costo del endeudamiento para empresas y compras de viviendas, reduciría la confianza del consumidor, que se trasladará a los mercados financieros y llevará a la economía a una recesión y pérdida de empleos. Los bonos del Tesoro de EUA son los instrumentos de inversión más seguros y estables en el mundo financiero moderno (representan alrededor de la mitad de las reservas mundiales). Las compras de estos bonos aumenta la demanda de dólares, contribuyendo a mantener el valor y el estatus preferencial de Moneda de Reserva Mundial. Una pérdida de confianza de los inversionistas causaría la venta masiva de los bonos y reduciría el valor del dólar.
El presidente Biden ha manifestado que no aceptará ataduras, mientras tanto los republicanos usan la mayoría en la Casa de Representantes para condicionar el techo de deuda a reducciones en el gasto fiscal. Seguro debemos ser optimistas y esperar un pronto acuerdo sobre el debt ceiling. Un dólar débil dificultaría a muchos países el cumplir con los compromisos de deuda y generaría una crisis. Este sería el caso de Honduras, además de otros efectos negativos en las relaciones cotidianas con nuestro principal socio comercial.
*PhD, Economista