Óscar Lanza Rosales
Mi amigo y excompañero, el ingeniero Antonio Romero, me ha enviado desde Costa Rica -donde se desempeña como consultor en recursos hídricos, y fue gerente del Sanaa en los 90- una buena referencia, en la cual me informa que el doctor Luis Ferraté, fue consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 1995, para ejecutar el préstamo 799/SF-HO que Honduras contrajo con ese banco -para que lo ejecutara el Sanaa- presentó como su principal recomendación de esa consultoría: “desmantelar Ciudad Mateo”.
Luis Ferraté es un reconocido experto internacional ambiental guatemalteco con especialidad en cambio climático y ordenamiento territorial. Se desempeñó en su país como ministro del Ambiente y es poseedor de la Orden del Quetzal.
El doctor Ferraté vino como consultor de ese préstamo antes mencionado, que tenía como objetivo el saneamiento de la Cuenca del río Guacerique, que incluía un estudio para la construcción de Laureles II, reubicación de las familias de la parte alta de la cuenca; y lo más importante de este financiamiento era subir la cortina de la presa de Los Laureles, ya que la misma había perdido un 60% de su capacidad original por sedimentación, causada por la erosión.
Lo irónico de ese préstamo, es que cuando se estaba ejecutando, el gobierno del expresidente Callejas autorizó por medio del Sanaa, AMDC, ENEE y Hondutel, la construcción de Ciudad Mateo (CM).
Ferraté es una buena referencia. Por medio de él, obtuve en Internet un reporte completo de la Agencia Internacional de Cooperación de Japón, con informes hasta el año 2000, sobre estudios topográficos, fugas y evaluaciones de impacto ambiental, de las diferentes fuentes de agua de la capital. También incluye un breve informe de Luis Ferraté sobre los Aspectos Ambientales Relevantes de CM para la Calidad del Agua y Sedimentación del Embalse Los Laureles, en que plantea tres escenarios que él recomienda, sobre el destino del proyecto CM, que voy a compartirles, y que él denomina “Opciones para Resolver el Problema de CM”, en que se dan montos en dólares de aquel año.
Escenario 1: a) Abandonar el proyecto, y remover los materiales de la construcción y estructuras de las 4,890 casas; b) El gobierno de Honduras u otro corresponsable debe asimilar la pérdida de aproximadamente US$22 millones; c) Frenar y prohibir el desarrollo de otros nuevos asentamientos humanos en la cuenca; d) Reducir la contaminación, erosión y deforestación producidas por los asentamientos humanos, industrias, instalaciones militares y otras actividades que existían antes de la construcción de Ciudad Mateo. Según él, esta decisión causaría estos problemas: 1. Independientemente del abandono del proyecto, este ya ha producido impactos ambientales negativos que afectan al embalse de Los Laureles, los cuales podrían ser mitigados al invertir en proyectos que reduzcan, controlen y compensen tales impactos. 2. Al abandonarlo, produciría atracción para gente que busca edificios para invadir y se producirían una ocupación desordenada con efectos ambientales y socioeconómicos. Estimó el costo de abandonarlo, de US$24.5-26 millones (costo mínimo con rehabilitación ambiental).
Escenario 2: a) Completar solamente 4,890 casas; b) La inversión adicional se acercaría a los US$13 millones c) La población sería aproximadamente de 30,000 habitantes (5,000 familias) d) Serían necesarios cerca de US$8-9 millón para la mitigación del impacto ambiental e) Frenar y prohibir el desarrollo de otros nuevos asentamientos humanos en la cuenca. Estimaba el costo de esta decisión en US$43 millones para una población mínima de 75,000 personas en la cuenca, con inversiones adicionales cada año para mitigar el crecimiento anual poblacional entre 2.5-3%.
Escenario 3: a) Construir CM como estaba previsto. Problemas que generaría esta alternativa: 1. Posible pérdida del embalse presente y embalses futuros (Los Laureles II) y alto costo del tratamiento del agua; 2. A largo plazo, los recursos de agua deben considerarse perdidos, altamente contaminados, y por consiguiente el uso ineficiente de la planta de tratamiento de Los Laureles; 3. Las estimaciones conservadoras indican que el mantenimiento de la calidad del agua en un periodo de 10 años y la construcción de una nueva presa y planta del tratamiento como Los Laureles necesitarían una inversión entre US120 a US$150 millones; 4. Habría riesgos, y perjuicios indirectos de 1/3 a 2/5 de la población de Tegucigalpa, de una reducción en el suministro de agua, el aumento de enfermedades epidemiológicas y el aumento del costo del agua.
¿Estamos los capitalinos dispuestos a que desaparezca la segunda cuenca más importante de esta ciudad, si se construye CM? ¡Ya olvidamos la crisis permanente de agua en que vivimos, principalmente en el 2019!