¿LA VIDA QUE QUITA LA VIDA?

LOS versos del ensayista, poeta, y humanista considerado entre los más influyentes escritores del canon estadounidense, “No Dejes”, tuvieron gran acogida. Whitman –dice un fundador del colectivo– es uno de mis favoritos. En mis atrevimientos oratorios siempre cité una de mis piezas favoritas: “Los líderes son los custodios de una nación; de sus sueños, de sus permanentes anhelos. Son los líderes los fieles guardianes de esa fe que convierte, a un pequeño grupo de individuos, en una nación fuerte y respetada”. “Pulgada más, pulgada menos”. Otra contribución: “Qué motivadores los versos de Walt Whitman, hacen mucha falta en la vida de muchos y también producen bastante ímpetu y alegría por la vida de todos nosotros”. “Una mano amiga o más que eso, un techo en la tormenta”. “No hay duda que en lo simple se encuentra la mayor sofisticación, la armonía y el equilibrio”. “Claro está que juzgar es cometido de nuestro Señor y no de los hombres, pero siempre son bienvenidos los consejos de un amigo a través de los versos del poeta”. Como dijo Thoreau, «qué vano es sentarse a escribir cuando no te has levantado a vivir». “Que no nos importe lo tenebroso y difícil que pueda ser la vida o el mundo porque siempre habrá luz”.

El editorial de hoy –escribe una culta amiga– me recordó a Benedetti: “No te Salves”: No te quedes inmóvil/ al borde del camino/ no congeles el júbilo/ no quieras con desgana/ no te salves ahora/ ni nunca/ no te salves/ no te llenes de calma/ no reserves del mundo/ solo un rincón tranquilo/ no dejes caer los párpados/ pesados como juicios/ no te quedes sin labios/ no te duermas sin sueño/ no te pienses sin sangre/ no te juzgues sin tiempo/ pero si/ pese a todo/ no puedes evitarlo/ y congelas el júbilo/ y quieres con desgana/ y te salvas ahora/ y te llenas de calma/ y reservas del mundo/ solo un rincón tranquilo/ y dejas caer los párpados / pesados como juicios/ y te secas sin labios/ y te duermes sin sueño/ y te piensas sin sangre/ y te juzgas sin tiempo/ y te quedas inmóvil/ al borde del camino/ y te salvas/ entonces/ no te quedes conmigo/. Una lectora manda la siguiente cita: “Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro”. (Isabel Allende.) Y alusivo a los temas tratados en editoriales anteriores. Otro mensaje: “Vargas Llosa en su libro Los Vientos: “Nuestras élites no leen un libro ni aunque se lo aten en las manos. Sus intereses son otros, y tiene que ver con la apariencia y la comparación, la competencia y el poder, y los toques de color distintivos que añaden a sus vidas no están moldeados por viejas poesías o narraciones vigorosas: prefieren toquetear sus aparatos móviles”. (Coincidente con lo que decíamos ayer, que muchos de ellos, ni con el bocado en la boca lo mastican).

Una doctora amiga: “Celulares, celulares y más celulares; no hay duda que nos han traído mucha facilidad y comodidades, pero de igual manera, nos han robado cosas mucho más importantes que las que nos brindan”. “Veamos en cualquier lado, dentro de poco, le haremos la competencia a los camellos, la giba, será parte normal de la estructura del ser humano; todos con la cabeza agachada viendo un celular, qué terrible”. “Y ni mencionar la falta de comunicación entre nosotros, lo impersonal de un saludo; ya no ponemos atención a lo que el otro dice, siempre hay algo más importante en ese aparato en nuestras manos, que lo que tenemos que decirnos”. “Una escala más a las causas de fallecimiento; la gente camina y va, en efecto, como robot, escribiendo en su celular; maneja, atropella a alguien y solo fue un mensaje, siempre hay un celular de por medio”. “Aprendió un juego y se suicidó; mandó fotos desnuda y se suicidó; le hicieron bullying y se suicidó”. “La gente se enferma y googlea su diagnóstico y tratamiento; quiere saber algo de un problema legal y hace lo mismo, por eso, estamos como estamos”. “Un aparato, vale más que una vida de experiencia; el conocimiento se considera «mío» porque lo leí en Google”. “Considero, que es difícil darle vuelta a la página, regresar a lo básico y darle su lugar a cada cosa, sacar a los idiotizados por el celular, es una tarea, tan o más difícil, que hacer que un alcohólico deje de ingerir, o que un fumador deje de fumar y aún más, una persona con sobrepeso, deje de comer, si no tiene la voluntad y la convicción de querer hacerlo”. “El desarrollo y la innovación digital nos despersonalizó; ya pocos leen, pocos investigan, analizan y piensan; se trata de un ‘copy/paste’». “Moriremos, con el cerebro nuevo, por falta de uso”. “Sería un buen negocio: «se venden cerebros nuevos»; haríamos dinero, y eso sí se necesita”. (Pues bien –comenta Winston– Whitman se inspiró en lo que “No debes dejar”, Benedetti en “cómo no te debes salvar”, y Vargas Llosa, algunos socios del colectivo, y el editorialista, sobre lo que “debes dejar, y si no lo dejas, nadie te pueda salvar”. Sí –concurre el Sisimite– ese irresistible vicio; la adicción a los chunches esos que son la vida de frivolidad de los zombis que les están quitando la vida).