Por: Gustavo Adolfo Milla Bermúdez
Honduras, país de contradicciones ideológicas, dogmáticas, doctrinarias y utópicas, tanto de izquierda y derecha, con “líderes” gaznápiros que se desvelan pensando cómo asaltar al pueblo y caerle con las garras de la corrupción y adueñarse de las bóvedas del Banco Central y demás entes del Estado; donde se recaudan impuestos para que las instituciones que administran y tengan un buen presupuesto y mantener equilibrio económico saludable para el desarrollo del país. El pueblo no les dio escritura pública, les dio el voto para administrar las arcas del tesoro nacional.
No habrá otra “Arca de Noé” que nos salve. Las perversas políticas equivocadas de demagogos politólogos de oficio. Si mal no recuerdo que fuimos a las urnas y depositamos nuestro voto con criterio democrático, no votamos por doctrinas absurdas que empañan nuestra manera de vivir en democracia y libertad. Al pueblo liberal y Partido Nacional le pedimos mantengan esa lucha ideológica en defensa de la democracia y libertad. A la carga y defendamos nuestra idiosincrasia que es nuestra forma de vida.
Las Ideologías absurdas de bandoleros trasnochados las despreciamos porque nos roban y nos arrebatan nuestros sueños con nuestros hijos para seguir construyendo en libertad y democracia nuestro porvenir lleno de fe y esperanzas. (Dictaduras oprobiosas no las queremos).
La existencia de contrastes ideológicos de todos los partidos políticos especialmente el socialismo del siglo XXI y el partido que regentea la presidente Xiomara Castro, que es el “socialismo democrático”, tienen origen cimentado de asideros políticos con hondas explicaciones , pero a su vez son como fuerzas encontradas entre el amor y el odio en el gran drama de la psicología y la política. También tienen sus fuerzas encontradas los partidos Liberal y Nacional, por verdaderas causas ideológicas; tienen tanta razón y derecho en la integración en el proceso social y político. Sin esas fuerzas encontradas no se logra la unidad y el equilibrio para la salud democrática en que vivimos, sin cuyas fuerzas no podríamos concebir su existencia.
La revolución en las costumbres políticas que no alcanzamos ni a entender y por eso hablamos que queremos una revolución en las costumbres políticas, pero no como quiere hacer Xiomara Castro y José Manuel Zelaya al estilo de Venezuela, Nicaragua y Cuba. No hemos sabido entender que puede haber una política distinta a la de darle un cambio rotundo, pero sin comunismo y sin el comportamiento de las oligarquías, las pequeñas castas que arbitrariamente se declaran superiores y en detrimento para con los hombres que integran la clase media y la clase trabajadora.
La gran disputa del poder hegemónico se encuentra entre el asesor presidencial que se ha abrogado el poder absoluto, y la presidenta brilla por su ausencia y no demuestra poder alguno, es paradójica, representa el poder pero no decide ni manda. Este gobierno es insólito y no hay explicación alguna. La democracia está en un hilo
Sería bueno que estudien cómo funciona la política diplomática de la China Comunista y mañana no tengan que arrepentirse por sus decisiones de políticas equivocadas. Nosotros no queremos comer arroz con palillos chinos y mucho menos quieran quitarnos nuestras doctrinas de carácter religioso-cristiano, como hace el dictador Daniel Ortega en Nicaragua cerrando los templos donde va a orar el pueblo con devoción a Jehová nuestro Dios.
No sería malo que ustedes aprendan la lección y no vivan lo mismo encadenados como el que está en la Isla de Manhattan. No pierdan el horizonte acrisolado que Dios les ha dado con sus hijos.
La honradez en el hombre y la mujer es el tesoro para sus hijos. Ejemplo de padres dignos.
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