Juan Manuel Aguilar Flores
Sabido es que el Real de Minas de Tegucigalpa a finales del siglo XVI empezó a poblarse. Reina Valenzuela dio la descripción siguiente: “… no ocupaba un radio muy grande tomando como centro la plaza mayor o de la parroquia, tres cuadras al oriente estaban las casas de Cristóbal Rodríguez Bravo y de allí era monte; dos cuadras al norte limitaba la ronda, y de allí era cerro despoblado; al occidente dos cuadras, se encontraban el cerrito de la Moncada y hacia el norte el poblado de indios separado del Real de Minas por una línea recta trazada detrás de la ermita de El Calvario hasta la cuesta de Guajoco y por el rumbo sur dos cuadras hasta la cuesta del río y las casas de La Joya”. El cerrito de la Moncada en otros documentos suele llamarse “laborío de la Moncada”. Lo que en la cita se denomina Parroquia es la antigua Iglesia de Nuestra Señora de la Limpia Concepción y lo que es llamada “la ronda”, no es barrio ni calle, sino un espacio inmediato al límite de una población.
Luego, más allá de la primera colindancia de la cita anterior, como refirió Reina Valenzuela: “… con la fundación del Convento alentó a ciertos vecinos para levantar sus casas, cerca del mismo dando forma de una plazuela “que le daba vista y elegancia al moderno convento”, pero también no faltaron quienes encontraban el sitio poco adecuado porque el Convento era la última casa, algunas varas afuera de la ronda, y por consiguiente muy distante del centro y demasiado cerca del bosque, otros más visioneros compraron sitios baldíos más allá del Convento hacia el oriente, interesándose en que se prolongase la calle a cuyo fin construyeron sus casas”. Así comienza a poblarse La Plazuela. El Convento referido en la cita es de San Diego Nolasco y su Iglesia San Francisco de esta misma orden.
En 1608, tomó posesión como Alcalde Mayor el capitán Joan Lobatto. La primera ordenanza urbana para el Real de Minas fue mejorar su trazo urbano, pues según él: “… las anteriores disposiciones no fueron atendidas por el vecindario”. Reedificó casas utilizando adobe y teja, con los típicos aleros y pilares de madera haciendo corredor a la calle Real, la cual venía de cuatro cuadras hacia el oriente desde el cruce de la que pasaba por detrás de San Francisco hasta cuatro cuadras hacia el poniente al arrabal de Los Moncada. Esta calle fue sembrada de árboles de naranjo de castilla para darle embellecimiento”. Para finales de 1619 se menciona el barrio La Plazuela. Con este barrio, las calles hacia el oriente se prolongaron hasta la ribera del río Oro (Chiquito).
Según datos para 1638, el Real de Minas empieza a perfilarse en poblado bien trazado con sus calles que en un principio fueron cuatro, luego se agregó la cuesta de La Joya que corría de oriente a poniente y esto dio facilidad para que allí se edificara en 1650 el Convento Mercedario y su Iglesia El Rosario con su Plazuela. Para inicios de 1700 las calles se extienden a sus extremos. La calle Real o principal pasaba al frente del cabildo. La calle del Resucitado que en trechos recibía los nombres de “Calle de San Francisco” o “Calle de San Sebastián”, por pasar al lado de estos dos templos, la calle de “La Estación” o de “la Amargura” y la calle de La Ronda. Las transversales, con excepción de la posteriormente se denominó Calle de la Fuente recibían los nombres de las personas importantes que en ellas residían.
Notas
-Arreglos de calles Teg- Caja 249. Doc. 2651, 5 folios. Alcaldía. Mayor. 20 de febrero 1809. ANH.
-Martínez Castillo, Mario Felipe.” Lecturas de la Capital de Honduras”. Teg. CMDC. 2011.
-Navarrete Calix. Daniela.” Tegucigalpa política y Urbanismo 1578-1949”. Teg, 2012. IHAH.
-Aguilar Flores, Juan Manuel “Tegucigalpa su trazo urbano (1578-1920)” Teg. IHAH. 2003.