JUTICALPA, Olancho. La religiosa olanchana, Fanny Sobeida Moradel Zapata, regresó a su tierra natal después de cumplir misión durante siete años con siete meses en los continentes de Asia y África, donde cumplió varios trabajos.
En los lugares donde estuvo dejó amistades y se encuentran nuevos retos que al final son experiencias inolvidables y motivo para compartir e invitar a los demás a tener empatía por el prójimo.
¿QUIÉN ES LA MISIONERA?
Ella es una misionera perteneciente a la parroquia Santa Gertrudis, de la diócesis de Juticalpa, cabecera departamental de Olancho.
Fanny Sobeida Moradel Zapata, originaria y residente en esta ciudad, es misionera ad-gente en los países de Filipinas (Asia) y Kenia, en África.
Su proceso para ir en esta misión comenzó formándose con los misioneros ad-gentes en Juticalpa, con el apoyo de Carlos Moreno, coordinador de esa agrupación.

EN TIERRAS LEJANAS
“Estuve tres años en Tegucigalpa, preparándome para luego ser aceptada para esta labor; luego me enviaron al país de Filipinas, para después establecerme en Kenia”, contó.
“Mi impresión al llegar a tierras africanas y asiáticas fue maravillosa, pero a su vez, pude conocer la diversidad y riqueza cultural, sus trajes tradicionales y la devoción al celebrar la eucaristía”.
“La capital de Kenia, Nairobi, me impresionó mucho por su desarrollo y la forma de vida de su población, pero lo que más me costó fue adaptarme a sus comidas”.
Otra cosa que también le llamó mucho la atención de los kenianos, es que son bastante unidos; tienen una tradición, que se llama “harambee”, que significa trabajar juntos. Ellos son muy acogedores y sociables. Les gusta mucho ser hospitalarios, recordó la misionera olanchana, ya en su tierra natal, Juticalpa.
“GRACIAS PADRE ETERNO”
La misionera olanchana, agradeció a Dios y su familia, por la fe católica que le inculcaron desde muy pequeña. De igual forma, reconoció el apoyo de la diócesis de Juticalpa, que le abrió las puertas, y aquellas personas e instituciones que hicieron posible que ella tuviera esta formación para poder servir al Reino de Dios y sus semejantes.
“Desde lo más profundo de mi corazón les deseo abundantes bendiciones y que nos preparemos para celebrar el nacimiento del Niño Jesús y que el 2023 sea de mucha prosperidad”, concluyó. (FS)