Por: Carolina Alduvín
La llegada de un nuevo año calendario, no deja de levantar algunos buenos sentimientos y resoluciones para que sea mejor que el que se despide en medio de pólvora, mucho ruido, cantidades navegables de etanol y otros excesos que, al finalizar diciembre, suelen dejar un gran vacío no solo en los bolsillos, sino también en el alma, de quienes pretenden olvidar -por unos días u horas- la dolorosa realidad que vive individual y colectivamente, la gran mayoría de nuestra población. Una masa crédula, ignorante, enferma, con mayor disposición hacia el revanchismo que voluntad y fuerza para hacer valer sus derechos y demandar a sus gobernantes al menos el cumplimiento de la ley y de la palabra empeñada.
“La luz será gratis en sus hogares” leyó doña sumisa en su toma de posesión; pero cualquiera, con dos dedos de frente, sabe que la generación y distribución de energía eléctrica no es gratuita, que alguien tiene que pagarlas y, somos los contribuyentes y el resto de los usuarios, así que las tarifas subieron entre 25 y 35 por ciento según estimaciones de los expertos. Asimismo, prometió una reducción a los precios de los combustibles, cuando es algo que no depende de su capricho, que algunas semanas baja unos centavos y que las siguientes trepan en dólares, de acuerdo a los acontecimientos y demanda mundiales, lo que ha producido aumentos no antes registrados.
“Mujeres hondureñas, no les voy a fallar, voy a defender sus derechos, todos sus derechos, cuenten conmigo”, vociferó en otro renglón, resulta que ellas son las más decepcionadas, especialmente entre aquellas que han salido adelante, trabajando, estudiando, o ambas; muchas veces, hasta llevando un hogar, quienes además que no verse representadas, sienten vergüenza o lástima por el pobre papel que hace aquí y en el extranjero, siempre custodiada y vigilada para que se limite a leer las ocurrencias de alguien más. La violencia, a la que no ha sido ajena, resultó en un aumento en el número de femicidios, casi uno diario, según quienes llevan la cuenta.
“Nunca más se va a abusar del poder en este país”, dijo en campaña y vemos ilegalidad en el propio congreso, pacto de impunidad, irregularidad en nombramientos de puestos estratégicos, presión sobre quienes están cuidadosa y responsablemente seleccionando a los mejores 45 postulantes a magistrados de una nueva CSJ, despilfarro exagerado en vehículos blindados y abuso de propiedad del Estado para placeres vacacionales de funcionarios irresponsables.
La ciudadanía demanda trabajo y seguridad, pero la política errática de quienes le mueven los hilos no hace más que ahuyentar la inversión extranjera, el manejo del espinoso tema de las ZEDE es solo un ejemplo, entorpecer la nacional con todo tipo de requisitos absurdos y coimas es la norma, elevar los costos de producción de todo bien y servicio, haciéndolos no competitivos, mantiene a nuestra economía postrada. Suprimir demagógicamente leyes de alivio al desempleo, es otra torpeza que cuesta puestos de trabajo en el rango de decenas de miles y aumenta la inseguridad en las calles. No basta con operativos y control de precios temporales.
Demanda educación de calidad, con maestros hondureños bien y oportunamente pagados, no con cubanos adoctrinadores, ahora que el sistema presencial se restableció, la infraestructura de miles de centros educativos está en precario, hay que reparar, reconstruir y construir nuevos. Salud con medicamentos e insumos en todos los niveles, médicos y personal de primera línea pagados mediante oportuna ejecución presupuestaria, no para acumular recursos con los cuales comprar voluntades con propósitos aviesos. Demanda, políticas en el agro que estimulen a los productores y favorezcan a consumidores, con buenos caminos para sacar sus cosechas, precios justos, evitar acaparamiento e intermediarios, que haya alimentos en las mesas de todos.
Se debe fijar un rumbo coherente con el progreso de la nación, no obedecer ciegamente las directrices del Foro Sao Paulo, no a la compra de conciencias ni de votos, no a un sistema de operadores de justicia a medida de los corruptos, si a los funcionarios capaces, honestos e idóneos para cada ministerio del gobierno, no al nepotismo. Que las cámaras del 911 vuelvan a funcionar, hay que dar mantenimiento a las inversiones, para eso se cobra tasa de seguridad. La población demanda capacidad a la Presidente y que desarrolle su propia agenda de verdadero bienestar con los menos favorecidos y que al menos cumpla con la palabra que llega a leer.