La izquierda y los derechos humanos

Por: Ángela Marieta Sosa*

La izquierda internacional da la bienvenida al 2023 con la asunción de Lula da Silva en Brasil; para el Washington Post la victoria de Da Silva completa la “marea rosa” de victorias para los candidatos presidenciales que les abrió el camino a los ganadores de la izquierda chilena, colombiana y peruana en los últimos dos años. Sin embargo, más que el dominio de la izquierda en América del Sur, estos resultados son más indicativos de un realineamiento político y de la polarización. Al igual que sus democracias afines en Estados Unidos y Europa, las de América Latina están experimentando una descomposición de las lealtades partidistas tradicionales en medio de oleadas populistas de derecha e izquierda.

La izquierda emite un discurso y una praxis populista que se caracteriza por la cosificación del discurso humanista como fundamento demagógico para la capitalización política, la deshumanización del Estado de derecho, la destrucción de la democracia, la deconstrucción de la institucionalidad, el desplazamiento progresivo del sistema económico capitalista, la expulsión de la inversión extranjera y la acusación permanente a países extranjeros y organismos internacionales de protección de derechos humanos como entes de doble moral, así por ejemplo mencionan la “hipocresía de Estados Unidos de Norteamérica y de Naciones Unidas”.

Pero la doble moral estimados lectores, realmente se trata de nosotros y de la poca o mucha integridad de nuestras acciones desde lo personal hasta el ejercicio de un cargo público, o como aquella autoridad pública en derechos humanos que lejos de ejemplificar en cuanto al respeto e impulso de estos derechos, los viola haciendo gala de supremacía sobre sus complejos napoleónicos.

Entonces, la integridad humana no es absoluta ni en la derecha ni en la izquierda, además es compleja, puesto que no existe ser humano alineado totalmente entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace, sin embargo, debemos reconocer que, si hay temas en los cuales tenemos que procurar la mayor integridad posible, sobre todo en aquellos que tienen que ver con el interés general y los derechos humanos.

Derechos humanos que la izquierda en campaña promete y no garantiza al llegar al poder, primero hace creer en el discurso demagógico político que sí existen derechos humanos y que deben ser protegidos pero por “ellos” porque antes no hubo ni institución ni persona que lo hiciera; segundo, una vez instalados en el poder, te venden antagónicos internacionales de novela, y te dicen que Estados Unidos de Norteamérica y Naciones Unidas son doble moral, hipócritas y que en cambio, Venezuela, Cuba, Nicaragua, Chile, Bolivia, Rusia y China son la panacea de la cultura de respeto al ser humano y la paz social; tercero, una vez que la gente está medianamente entretenida con las cortinas de humo del corredor internacional, en las que les hacen creer que todos los países opuestos a la izquierda son violadores de derechos humanos, ellos diseñan e implementan estrategias para destruir y hacer cambios radicales inconsultos, de un solo golpe, causando un gran daño al Estado de derecho.

Parece ser que es con los socialistas la deshumanización del Estado de derecho es cada vez más fuerte y ahora se ha vuelto un Estado botín (que sería el beneficio que se obtiene de un robo, atraco o estafa), reñido por personas que esconden bajo el manto de la política sus mezquinos intereses económicos; ya lo dijo el doctor Marcio Sierra en su artículo de opinión “Botín sistema: ahora bien, ¿qué causa a los políticos hondureños establecer el botín sistema? Las causas pueden ser endógenas (internas) o exógenas (externas). De acuerdo con el análisis de Begovic, los políticos deben considerarse como agentes económicos que buscan maximizar su utilidad individual, en otras palabras, su bienestar personal (riqueza)”.

Los derechos humanos son un marco de aspiraciones humanas, necesarios para fijar estándares superiores de respeto al ser humano, que deben ser cumplidos por los estados en el marco de la responsabilidad internacional, aunque debemos estar claros que esos altos estándares solo serán una utopía como referente de dónde debemos llegar, debido a que las limitaciones humanas no nos permiten avanzar, evolucionar y desarrollarnos como quisiéramos las sociedades.

*Especialista en derechos humanos