Noé Pineda Portillo
La Carta de las Naciones Unidas, creada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, California, al terminar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, entrando en vigencia el 24 de octubre del mismo año. El Estatuto de la Corte Internacional de Justicia es parte integrante de la Carta.
“Carta de las Naciones Unidas”
“Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infringido a la humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y otras fuentes del derecho internacional, a promover el derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad, y con tales finalidades a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos, a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adopción de métodos, que no se usará; la fuerza armada sino en servicio del interés común, y en emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos, hemos decidido aunar nuestros esfuerzos para realizar estos designios. Por lo tanto, nuestros respectivos gobiernos, por medio de representantes reunidos en la ciudad de San Francisco que han exhibido sus plenos poderes, encontrados en buena y debida forma, han convenido en la presente Carta de las Naciones Unidas, y por este acto establecen una organización internacional que se denominará las Naciones Unidas”.
Como puede verse en ese preámbulo tan ilustrativo, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, al inaugurar el año este 1 de enero de 2023, exhortó al gobierno chino de Beijing “a reanudar el diálogo entre ambos países para mantener la estabilidad en la región”. Si bien es cierto, Taiwán, no pertenece a la ONU, el mensaje de la presidenta de Taiwán es tan elocuente, tan significativo para el mundo entero, para China (Beijing), para la ONU. Que puede derivar en buenas conclusiones, tanto para las mismas chinas que para el mundo entero.
La presidenta de Taiwán dice: “La guerra nunca es una opción para solucionar un problema”. También el diálogo y la colaboración podrá llevar la seguridad y la felicidad a más gente”. Taiwán se ofreció ayudar a China ante el crecimiento de los casos de covid-19. China se enfrenta a una explosión de casos de coronavirus tras abandonar a principios de diciembre casi tres años de restrictiva estrategia “Covid Cero” por el contrario, el presidente de China, Xi Jinping, reconoció que el país estaba “en un momento difícil”. Pero “la luz de la esperanza está ante nosotros”, afirmó. El resto del mundo ve con buenos ojos que ambos países lleguen a un acuerdo para lograr la paz, seguridad y felicidad.