Precariedad laboral y salario mínimo

Carlos Medrano

De acuerdo con el director del Instituto Nacional de Estadística (INE), Eugenio Sosa, unos 2.5 millones de personas en Honduras se encuentran en situación de precariedad laboral, o sea un panorama desastroso, catastrófico y trágico en un país como Honduras.
Esta estadística proporcionada por el doctor Sosa, hombre de enorme credibilidad en el país, retrata de cuerpo entero el fracaso de la clase política gobernante en Honduras, quienes han provocado un retroceso en todos los indicadores de desarrollo humano y bienestar de quienes habitamos en este país.

No crear políticas públicas apropiadas, no construir una infraestructura productiva que genere trabajos dignos y no cimentar un país lleno de prosperidad y oportunidades, es una desgracia para un país que tiene una posición estratégica en América, con gente joven y con riqueza natural inigualable.
El director del INE agregó que el país tiene un problema de desempleo persistente que ronda del 8 al 10%, pero la gran dificultad del país es el empleo precario (cuando las personas trabajan y sus ingresos son por debajo del promedio) producido por la desocupación y el subempleo.

En Honduras, nación cuya gran cantidad de empresas se han trasladado a la informalidad producto de tantos gravámenes impuestos por el gobierno, tiene una enorme cantidad de empleados que perciben un ingreso, por ejemplo, de seis mil lempiras, cuando el salario mínimo ya ronda los 13 mil lempiras.
El gran problema es la precariedad por las condiciones laborales del trabajador, ya que el empleado percibe ingresos por debajo del precio de la canasta básica, y además cuando el colaborador gana un salario adecuado, pero no son permanentes.

Como la economía está tan deprimida por efectos internacionales y por las malas decisiones de la clase gobernante, la informalidad genera más discrecionalidad y poco control en el pago del salario mínimo en el sector privado.
De acuerdo con el INE, la precariedad laboral y el desempleo ocurren entre las personas de 20 a 35 años, o sea obreros en plena juventud, llenos de energía física y la mentalidad del trabajador.
El año 2023 será muy difícil, Honduras está compitiendo con los otros países de la Región Centroamericana, que a la vez están luchando para exportar sus productos a Estados Unidos, Europa y Asia, y si nuestros políticos no crean las condiciones para que la empresa privada emprenda sin tanta trabas, impuestos e inseguridad jurídica, Honduras seguirá rumbo al despeñadero.

El salario mínimo será un tema muy delicado para el gobierno, clase trabajadora y empresarial, pues ya Honduras tiene un salario elevado, nos está sacando de competitividad y si por populismo y cálculo político lo elevan desproporcionadamente, esto resultará lapidario para el aparato productivo.

Honduras solo está por debajo de Costa Rica en salario mínimo más alto, 520.3 y 490.3, respectivamente, y muy debajo de Guatemala ($ 359.5); El Salvador ($ 360.0) y Nicaragua ($ 173.8), según las cifras proporcionadas por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).

Pero Honduras, además de un salario mínimo elevado, los costos laborales para la microempresa llegan a los 68.18%, impuestos desproporcionados, energía eléctrica alta, beneficios sociales creciendo como bola de nieve, inseguridad jurídica y personal, malos servicios de salud y pésima educación pública, de modo que debemos negociar un salario mínimo acorde a la realidad nacional e internacional.

Periodista
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