Abog. Octavio Pineda Espinoza (*)
Es tiempo de cerrar cosas viejas y de abrir cosas nuevas como dice la Biblia, hay que exterminar al hombre viejo para que subsista el nuevo o como me decían mis ancestros, “para que algo nuevo viva, algo viejo tiene que morir”, es de hecho, una ley de la vida, nacer, reproducirse, transformarse y morir es lo que todos seres humanos somos, a veces, a algunos y algunas la soberbia les gana sus mejores momentos.
Y así, el nuevo gobierno, que ya no es tan nuevo, debe confrontarse como todos los humanos, al espejo, y decidir qué sigue en los dos años que le quedan de poder real, no digo tres, porque eso se acaba efímeramente, ¡Gracias a Dios! Es el momento como decía Angela Merkel quizás, la mejor canciller de Alemania de entender: “Que a los gobiernos nuevos y a los nuevos gobernantes no se les elije para quejarse de los anteriores, sino para resolver los problemas que esos anteriores dejaron”, y en esa vorágine falsaria de la realidad llegamos al año nuevo, ya con un año del gobierno de doña Xiomara/“Mel” y familia, y la gente se sigue preguntando donde está la diferencia, aparte de decir que el proceso de refundación que ni ellos entienden, sigue!
La verdad estimado lectora(a) es que la canasta básica anda ahí por los 11,500 lempiras, que la inflación anda arriba del 10%, que se han perdido alrededor de 150 mil trabajos, que la pobreza general es del 70% y la pobreza extrema es del 50%, datos que nadie de estos tecnócratas trasnochados del gobierno puede negar, es también cierto que la extorsión está en sus niveles más altos, que la inseguridad es rampante y que no ha habido una respuesta adecuada de los que gobiernan, que el Estado de derecho no se ha reconstituido como se ofreció y que, la pobre y tristemente célebre Junta Nominadora es una caricatura de lo que se ofreció, a pesar del esfuerzo sobre-humano de todos sus miembros, lo cierto, en la práctica, es que nadie cree en ella y que, cada día se debilita más, no por sus miembros, a veces, por las vacas sagradas que la crearon.
Y así, llegamos al 2023 con más temores que expectativas reales, con los dolores que dejaron los 14 años de despilfarro de los cachos y la teoría de la contradicción improductiva de los supuestos opuestos, o sea, los izquierdistas, que, en Honduras no existen, mi padre les decía, revolucionarios de cafetín!, pero eso no es el problema real, lo cierto, lo comprobable es que, la infraestructura escolar abandonada por 14 años no ha sido recuperada, que los textos escolares que se dejaron de producir hace 14 años para los pobres de este país, ya no se producen, que la deserción escolar aumenta y que, en la Universidad los interinatos se han convertido en una nueva forma ilegal de vegetar con el presupuesto nacional y que, nadie, ni siquiera los abogados, se pronuncian al respecto, y eso es tan fácil, como buscar la definición de interinato en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.
Llegamos a un nuevo año con problemas viejos en la salud, en la educación, en la infraestructura, en la inversión social, en el apoyo cierto a las alcaldías del país, en el fortalecimiento al Estado de derecho, en la promoción de la pequeña y mediana industria y en las reglas claras para la gran industria, nos hemos convertido, por decirlo así, en un estudio de caso de la miseria en Latinoamérica, y a algunos(as) lo que les interesa es que no les cuenten las costillas o como alguien dijo, que no se debe ser transparente ni rendir cuentas porque el programa de la TV lo paga el gobernante, claro, hay que elucubrar si es doña Xiomara o don “Mel”, no importa, hay que apoyar a Lula, al fin, es el verdadero trabajador, y a todos les gusta tomarse una foto con él, como les gustaba con el extinto “Rey Pelé”.
Yo no voy a decir que amanuenses son buenos o malos en el gobierno, eso que lo decidan otros, solo puedo decir que este pueblo noble tiene su límite y que lo estamos llevando al mismo, y aquí no hay inocentes: los cachos corruptos pretenden vender una falacia que ni ellos se creen, los de Libre, iluminados según ellos, cometen las mismas fechorías que los anteriores, los liberales, al menos la mitad, siguen viviendo al mejor postor o al tilín tilín y los del PSH ni ellos se entienden, hay Dios, que lástima y que falta de servicio al final, al país, porque también es cierto, que ningún hondureño cree los baños de pureza que se dan unos y otros.
Finalmente, y quizás lo más triste es que vamos de lleno a una nueva recesión en Honduras, y que, aquellos que elegimos para cambiar las cosas son quizás, más de lo mismo, inútiles, inoperantes, corruptos e ineficientes, y además sectarios. Que Dios Salve a Honduras!
(*) Abogado y Notario. Catedrático Universitario.