Por: José Antonio Pereira Ortega*
“La esperanza ve lo invisible, siente lo intangible y logra lo imposible”
Robert Frost
Poeta estadounidense del siglo XX
Cada cuatro años, (por el momento) los hondureños cifran con mucha fe sus esperanzas en los candidatos que libremente se postulan, para convertirse en los nuevos dirigentes y administradores del destino de Honduras y su pueblo, un proceso electoral que se convierte en la única carta de presentación para decir que tenemos elecciones democráticas, pero por la manipulación de los mismos políticos se vuelve desordenado y poco creíble, supuestamente arreglado para que se mantengan en el poder las elites políticas tradicionales.
Visto así, el proceso es un fracaso y se eligen personas que fuera de su trabajo como activistas políticos, ni tienen idea de lo que es la gobernanza y la administración de los recursos, menoscabando con ello las oportunidades de tener un mejor país, con oportunidades para todos, la cual se esfuma pronto ya que “sus líderes” resultan igual o peor que los que reemplazaron y pronto exhiben sus verdaderos y mezquinos intereses, su real propuesta se convierte en una jugosa oportunidad para ellos, su familia, seres queridos y su clan político, desestimando a los ciudadanos que activaron, trabajaron y votaron por ellos, sepultando sus esperanzas de aspirar a un mejor futuro.
Lamentablemente, esa es la triste realidad, eso es lo que se vive, es lo que escogieron y por el momento habrá que aguantarse y contemplar pacientemente como los “farsantes redentores disfrutan sus logros” forjados en el lomo de los más desposeídos, traficando con las necesidades de estos y creando soluciones en un contexto de ilusiones demagógicas e ideologías importadas poco convincentes , que se incuban en un socialismo que lo único que ha conseguido es la mejora social de los nuevos administradores de la cosa pública en los tres poderes, haciendo posible la construcción de su futuro y el de sus familias, volviéndose insensibles al sentir del pueblo, un hecho por demás peligroso, tomando en cuenta que las necesidades pueden multiplicarse y amenazan con escalar de nivel crítico a un nivel comatoso, que puede generar mayores conflictos de corte social que podrían paralizar el país.
A nadie escapa el conocer, que Honduras tiene unos 20 años de crisis real y de crisis creadas, para beneficio de minorías y sacrificando a las mayorías, producto de las deficiencias en la gobernanza, que ha sido secuestrada por la corrupción y la impunidad, propia de funcionarios desalmados surgidos de las organizaciones políticas que se han prestado de manera directa o indirecta para producir y mantener al país de crisis en crisis a expensas del beneficio personal y de los grupos políticos que representan.
Por supuesto, que no se puede ignorar que el actual gobierno, recibió un país social, político y económicamente maltrecho, debiendo denunciar que “recibieron un país quebrado” y plagado de problemas sociales y económicos, afincada en una conducta administrativa colmada de corrupción, dejando según los reportes oficiales de los nuevos funcionarios, pelado de recursos y comprometidos los pocos que quedaron, según ellos fue un monumental saqueo.
Pero bien, eso es historia y aprendizaje, ojalá que les haya servido de experiencia en este primer año, que puede calificarse como un año de ensayo, (prueba y error) considerado como suficiente tiempo para que en todos los niveles de administración, ya tengan un buen diagnóstico del estado de la situación del país en los campos del poder nacional (político, económico, social y militar), y tener ya los correctivos para iniciar el programa de gobierno ofrecido durante la campaña electoral.
Por supuesto, está claro que no será fácil redireccionar el camino, hay muchas espinas en el mismo y hay muchas fracturas en lo político, en lo económico y en lo social, y es por allí donde debe iniciarse, promover una reunificación de la población libres de prejuicios políticos y de pleitos históricos entre los líderes de las organizaciones políticas, debe restablecerse la participación del sector privado sin cartas escondidas, bien lo señaló el expresidente de Uruguay José Mujica, “para los socialistas es necesario contar con la gente que produce”.
En resumen es de conocimiento público que el Estado es un mal inversionista, y debe dedicarse a ejercer una buena gobernanza, procurar la mejora del bienestar y la seguridad de la población en todo el sentido de la palabra resumida en el concepto de la seguridad humana, que incluye entre otras y en orden de prioridad: la seguridad alimentaria, la seguridad personal, la seguridad hospitalaria, la seguridad social y la seguridad jurídica, lo cual demanda hacer un mejor uso de los pocos recursos disponibles, dosificando las existencias disponibles. Ojalá y se pueda superar la euforia populista y demagógica para tener una buena actuación en la administración del Estado, ya estuvo bien de ensayo, un año fue suficiente. El pueblo sigue esperando, pero todo tiene sus límites.
*Coronel ® [email protected]