Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
En la sociedad política y civil hondureña existe la creencia de que la burocracia pública, entendida como la totalidad de las instituciones y departamentos gubernamentales que forman parte del Poder Ejecutivo, en las que existen funcionarios públicos de alto y bajo rango: pueden convertirlos en un botín sistema. Este término se deriva de la expresión: “Al triunfador pertenecen los despojos del enemigo”. Este concepto fue acuñado en Estados Unidos a principios del siglo XIX para describir la práctica de considerar los puestos públicos como botín del partido político triunfador en una elección, a efecto de distribuirlos entre los militantes más activos, sobre la base de lealtad al partido.
Es bajo el supuesto político de que se puede instrumentalizar el poder de gobierno para ejecutar acciones ilegales, que se organizan redes internas que dirigen y operan los procesos de sustracción de fondos del presupuesto de ciertas instituciones seleccionadas como botín, utilizando ingeniosas maneras para defalcarlo. En las que ciertas autoridades del partido político que tiene el control del poder de gobierno, instauran específicas alianzas para facilitar la captura, cooptación y configuración de elites mañosas del Estado, hábiles en hacer corrupción pública bajo distintas modalidades de operación. Las cuales, generalmente se descubren cuando se producen descaradamente, pero hay otras que pasan desapercibidas porque son realizadas cautelosamente. Varios ejemplos se ven durante los gobiernos nacionalistas y, hoy por hoy, en el gobierno socialista democrático que tenemos. Para el caso, el CNA ha identificado “perjuicio económico por más de 2 mil millones en instituciones del Estado solo en 2022” (Radio América, HN en Twitter).
El conjunto de hechos denunciados a través de la sistemática publicación de opiniones y estudios, ponen de manifiesto la punta del iceberg de la corrupción pública en Honduras, creando la percepción ciudadana de que la corrupción es una verdad lisa y llana, y que son el resultado de la existencia del botín sistema. La lista Engel, no es más que el mensaje de confirmación que envía el Departamento de Estado norteamericano, comprobando la existencia del botín sistema en los países del Triángulo Norte.
Ahora bien, ¿qué causa a los políticos hondureños establecer el botín sistema? Las causas pueden ser endógenas (internas) o exógenas (externas). De acuerdo con el análisis de Begovic, los políticos deben considerarse como agentes económicos que buscan maximizar su utilidad individual, en otras palabras, su bienestar personal (riqueza).
¹Para una referencia histórica del origen del concepto botín sistema. Véase, Portal Político del Ciudadano: “Botín, Sistema De”. Instituto Nacional de Estudios Políticos A.C.
²La lista Engel es el listado de individuos políticos “que, con conocimiento de causa, se han involucrado en actos que amenazan procesos o instituciones democráticas, que se han involucrado en corrupción signifi cativa o que han obstaculizado investigaciones de dichos actos de corrupción en Guatemala, Honduras, El Salvador”. Y que hizo pública el Departamento de Estado de Estados Unidos el miércoles 20 de julio, 2022. Ana María Méndez Dardón: Lista Engels: ¿Qué mensaje envía Estados Unidos a Centroamérica?
³Ver el artículo de Boris Begovic, corrupción: Conceptos, tipos, causas y consecuencias. Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina. 1 de marzo 2005.
Hay un interés egoísta en ellos como agentes económicos que los motiva a realizar transacciones económicas entre ellos.
Los políticos, obviamente no todos, una vez que adquieren funciones de mando público en el gobierno, adoptan un comportamiento económicamente racional. Al ocupar posiciones de poder y mando, se involucran en procesos de búsqueda de renta o procesos de creación y distribución (apropiación) de renta. Y es en este sentido, que la intervención gubernamental en el mercado es la mayor generadora de rentas significativas, que los incita a la violación del funcionamiento del libre mercado. Entre más se regule el mercado, los políticos, tiene a su gusto, las relaciones y transacciones y mayores posibilidades de caer en corrupción.
El tema de la regulación del mercado está asociado con la generación de procesos de corrupción, pero la desregulación, para darle mayor libertad de operación a las fuerzas del mercado, tampoco garantizan su eliminación. Desde que se instauró el ajuste estructural de la economía que promovió y se comenzó a ejecutar, en tiempos del expresidente Callejas (QEPD) hasta el día de hoy la desregulación, no ha sido una medida de política económica que haya dado resultados significativamente positivos que demuestren, la reducción de la corrupción pública. Por el contrario, dicho fenómeno delictivo se ha incrementado a una velocidad tan alta, que ha dado espacio político, para que los contraargumentos ideológicos socialistas, justifiquen una gobernanza en la que prime la regulación como medida de política económica. Sin embargo, actualmente algunos funcionarios, supuestamente socialistas, practican la doble moral para proveerse de abusivas remuneraciones, que ponen en entredicho los principios ideológicos del partido Libre.