Una nueva agenda para la reindustrialización y la liberalización energética

Por: Carlos G. Cálix*

Honduras debe alcanzar un crecimiento inteligente, sostenible e integrado; haciendo una firme apuesta por incrementar el peso de la industria en su economía hasta alcanzar el 20% del PIB en 2034, mediante una Nueva Agenda para el Fortalecimiento del Sector Industrial. Concretamente articulado a un plan de acción con al menos diez medidas. Con el objeto de permitir en el corto plazo un proceso de reindustrialización transversal que aumente la competitividad y que demuestre resultados latentes en los primeros cuatro años de implementación.

Con el fin de contribuir a esta nueva agenda sobre el papel de la industria en la economía hondureña, desde MacroDato y en colaboración con el Doctorado en Dirección Empresarial de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), hemos identificado una serie de propuestas concretas que pueden favorecer a la reindustrialización competitiva de nuestro país. Para ello, es fundamental plantear los retos que afronta la industria nacional, de igual manera establecer sugerencias sobre el papel que debe jugar el sector privado en la reindustrialización.

La situación actual que vive el país requiere de nuevas fórmulas. Es decir, políticas verticales que tomen en cuenta el efecto arrastre que genera la industria en el resto de los sectores, la exposición a los ciclos económicos y las recurrentes crisis financieras. Cabe detallar que nuestro país en el Índice de Competitividad Global ocupa la posición 101 de 141 economías del mundo. Ante ese dato, es importante abordar una serie de retos fundamentados en el Índice de Competitividad Regional de Honduras (ICR) presentado por Consejo Nacional de Inversiones (CNI), el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la Cámara de Comercio e Industrias del Sur, el Proyecto Oportunidades Rurales, el Proyecto Transformando Sistemas de Mercado de USAID, en alianza con el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UNAH. Según este informe y referencia a la competitividad, la región Centro lidera con un valor de 62.63%, seguidamente, la región Valle de Sula, que se posiciona en segundo lugar con un porcentaje de 62.49%, con un comportamiento semejante, las regiones del Golfo de Fonseca y del Litoral Atlántico, alcanzan un ICR de 53.65% y 53.30%, respectivamente. Lo anterior, denota que las regiones aprovechan medianamente sus recursos. Esto nos lleva a identificar al menos tres problemas estructurales de la industria hondureña: 1) Menores economías de escala en las inversiones y baja productividad del capital debido al reducido tamaño. 2) Inferior eficiencia del trabajo frente a los países de la región. 3) Ineficaz inversión en Investigación y Desarrollo (I+D).

Para contrarrestar esos tres problemas, se debe: 1) Formular una estrategia de reindustrialización que permita elegir en dónde competir, lo que implica focalizar esfuerzos en los subsectores industriales prioritarios, es decir los de mayor potencial exportador. Así como los que tengan un efecto arrastre sobre la demanda de otros subsectores. 2) Generar clústeres como una estrategia ganadora, esto a través de fusiones y adquisidores a nivel subsector debido al reducido tamaño de las empresas hondureñas. 3) Optimizar el talento humano mediante programas duales de formación que permitan un número variable de horas entre el centro educativo y la empresa. 4) Crear centros tecnológicos o modelos de innovación abierta que permitan acceso a I+D a las pequeñas y medianas empresas industriales. 5) Proteger a las empresas que tengan su sede y tributen efectivamente en Honduras. Apoyar la investigación nacional y la expansión internacional de nuestras empresas. 6) Reforzar los controles fronterizos para todos los productos de terceros países que lleguen a nuestro mercado. 7) Proteger los intereses nacionales y la soberanía energética. Es fundamental tener claro que una energía barata, sostenible, eficiente y limpia que asegure unos precios de la luz asequibles para las familias y empresas hondureñas es la base para la reindustrialización. 8) Eliminar los impuestos que pesan sobre la factura de la luz y que fueron establecidos por los diversos gobiernos. 9) Despolitizar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). En vista de la abundancia de políticos que han causado pérdida de soberanía energética, sueldos millonarios para los expolíticos y pobreza energética para los hondureños. 10) Promulgar una nueva ley del sector eléctrico orientada a liberación energética, de tal modo que los consumidores puedan elegir libremente una compañía. Esto mediante un proceso gradual de elegibilidad en el mercado liberalizado, permitiendo mayor competitividad del suministro energético, una mejora de la calidad del servicio y la ampliación de la oferta.

La reindustrialización competitiva de la economía y la liberalización energética son una oportunidad importante para construir un mejor país y es una necesidad indispensable tanto para el sector privado como para el sector público. El sector privado debe actuar de manera proactiva.

*[email protected] Carlos G. Cálix es doctor en ciencias administrativas, fundador de Grupo Lix y MacroDato. Profesor del Doctorado en Dirección Empresarial-UNAH.

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