“Petrificados”

Por: Blanca Moreno (*)

Suspicacias, interrogantes sin respuestas y resquemores, se desprenden de la inusual aseveración del presidente colombiano Gustavo Petro, culpando a Tegucigalpa (Honduras) por la devaluación de su moneda frente al dólar.

“¿Por qué se cayó el peso colombiano? Se cayó porque ya no entran dólares en la misma cantidad de antes. Y es que los dólares de la cocaína ya no están entrando en Colombia, se quedan en el camino. Se quedan en Wall Street, Nueva York, en México, en Tegucigalpa, en Madrid, en Bruselas, y en Luxemburgo”.

En lo que respecta a Honduras, doña Xiomara Castro de Zelaya debe hablar con su homólogo, con quien acordó luchar contra el narcotráfico. El asesor Manuel Zelaya justificó a Petro: “la organización criminal que montaron para saquear el Estado y sus aliados por 12 años de represión ha mermado su poder y acciones, pero está viva y no ha muerto”.

No deja de tener razón. Un narcoestado es un país cuyas instituciones gubernamentales están al servicio del narcotráfico y son parte de sus redes de distribución. Recientemente detuvieron a un diputado suplente de Libre, del actual Congreso Nacional, por el mismo tema.

Este flagelo tiene más de cuatro décadas de estar presente en nuestra sufrida nación. Primero, militares, Poder Judicial, Legislativo, políticos, Policía y el último jefe del Ejecutivo.

Toda una promoción de las FFAA fue infiltrada en la década de los 80. Sus miembros fueron desplazados del mando castrense.

En 1988, Ramón Mata, casado en Colombia, fue llevado primero a República Dominicana y después encarcelado en USA. Su abogado asesinado en enero de 1989.

El embajador Crescencio Arcos lo advirtió: “Los carteles de Cali y Medellín ya operan como islas en Honduras“. (LA TRIBUNA, enero de 1990).

En el 2003, otro embajador de USA, Larry Palmer, afirmó que Honduras estaba a punto de convertirse en narcoestado. Ese año, el presidente de la Corte Suprema de Justicia desapareció en un atentado aéreo y la Policía capturó a un diputado cuando huía en su carro del lugar donde aterrizó una avioneta. Fue condenado a 20 años de cárcel y asesinado por otro reo en la Penitenciaría.

En el 2006 se mencionó a políticos de los partidos tradicionales, coqueteando con carteles. Ya existían los “Paycos” y “Los Cachiros”. Recuerdan quien quedó como “novia de pueblo” (vestido y alborotado) del cargo de vice de Seguridad?

Para el 2010 los hondureños se habían “colombianizado”, con las narconovelas “Sin y tetas no hay paraíso” y “El cartel de los sapos”. “Calladito te ves más bonito” repetían.

Tal vez el expresidente no lo recuerde, porque andaba negociando su nuevo partido; pero se firmó un acuerdo de extradición con USA en el 2012. Del 2014 al 2017 se suscitaron acontecimientos insospechados con entregas voluntarias y extradiciones. La captura de Fabio Lobo en Haití, el supuesto atentado contra el embajador James Nealon y la muerte de la ingeniera Hilda Hernández.

La reelección de Juan Orlando Hernández con la venia de Estados Unidos, por el “voto rural” resultó ser una trampa.

En noviembre del 2018 fue detenido su hermano Tony y sentenciado en (2019) a 50 años de prisión. El 2023 se pinta de negros nubarrones para el exgobernante y políticos.

-¿Será que Honduras le quitó a Colombia el liderazgo en este lucrativo negocio? -Dónde quedaron los dólares incautados en Palmerola y qué llevaba de Tegucigalpa la reconocida izquierdista Piedad Córdoba? -¿Cuál es el temor de solicitar una explicación?

Parece que Gustavo Petro los tiene hipnotizados con su “verbo”… o más bien, “petrificados”.

*Periodista. Alfabetizadora de Adultos.