Llegar al cielo

Por: Lizzy Flores

Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colonenses 3:2

Para muchas personas puede ser una aspiración llegar al cielo. Quizá un espacio de elevación, de plenitud o de sosiego y alivio, donde no haya sufrimiento o miedo, donde no se está en constante lucha y sobrevivencia. Donde se encuentre la paz, sin aburrimiento, o desesperación.

Podría ser que Honduras fuera de esos lugares queda como camino al cielo, siempre y cuando las personas tengan voluntad de reflexionar y escoger las acciones en sus vidas. Dentro de este caminar puede haber descubrimientos, vivencias que devuelven a la humildad de espíritu.

Si por un momento dejáramos de justificar, defender, culpar o señalar a los demás, qué descubriríamos sobre nuestras conductas y actuaciones, qué encontraríamos? Nos podríamos ver en el espejo profundamente, y con ánimo de autorreflexión hacernos un examen de conciencia. Al ver nuestras obras de vida podemos reconocer lo gratificante, así como admitir lo que ocultamos, y carga en el alma. Reconocer con lo que nos escapamos y sumamos a nuestras faltas. Percatarnos de lo que pasa cuando no honramos nuestra palabra y cuáles son los impactos, y lo que nos cuesta en vitalidad, poder, amor, expresión y libertad.

Entre cielo y tierra podemos dejar lo que pesa, y comenzar a pedir perdón, perdonar a nosotros mismos como a los demás, arrepentirnos y hacer las enmiendas correspondientes. Mientras tengamos un nuevo día podemos obrar hacia delante.

Con entereza tener voluntad de cumplir nuestros juramentos y promesas, a la patria, a la Constitución, a nuestros seres queridos y no repetir nuestras transgresiones. En esta práctica podemos encontrar valoración en nosotros mismos y ser una contribución a los demás.

Hay que escoger cada día como se va obrar. Y muchas veces escoger el bien mayor sobre lo que hace mal. Se ocupa coraje para hacer la diferencia en un mundo lleno de adversidades y complejidades. “Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto. Romanos 12:2”. Quien escoge edificarse y pulir su ser, así como cuando Miguel Ángel dijo que talló el mármol y removió todo lo que no era David.

Honduras en su esencia es una tierra generosa, bondadosa y de gracia, con cariño y actitudes probas puede convertirse en un país con seguridad y estabilidad. Pudiera ser que hay quienes les toca pasar por pruebas, juicios o por reformatorio. “Porque tú, Dios, nos probaste; nos purificaste como se purifica la plata. Salmo 66:10”. No hay que tener miedo. Todo está en Dios y en su misericordia.

Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame en el camino eterno.
Salmo 139:23-24