Por: Carlos Medrano*
El año 2023 será complejo económicamente, ya que existen factores externos que incidirán en economías pobres como la hondureña que se encuentra cada día más afectada por la poca inversión nacional e internacional, escasa inversión pública, corrupción y pobreza al extremo.
Según los expertos, el COVID-19 seguirá manteniendo a Honduras en vilo, la guerra Rusia-Ucrania continuará generando altos precios de fertilizantes y combustible, agregado a una posible crisis política interna que se avecina con la elección de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y Fiscalía General, lo que hacen avecinar un próximo año muy complicado.
Uno de los pronósticos desastrosos que existen es la recesión que se ha anunciado en Estados Unidos, que ha sido vaticinado por expertos y organizaciones globales como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por depender en casi un 70 por ciento de la economía estadounidense, Honduras sufriría una depresión por la caída de las remesas, exportaciones de materias primas y productos terminados y reducción de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED).
Las actuales autoridades han preparado un presupuesto “anticíclico” que le haría frente a la crisis y que ronda ya casi los 400 mil millones de lempiras, con escasa ejecución pública que incide negativamente en los indicadores de trabajo y con altos índices inflacionarios, además de más endeudamiento externo que ya nos tiene “hasta la coronilla”.
Muchos bancos centrales de las principales economías del mundo han incrementado las tasas de interés con la finalidad de abatir el movimiento inflacionario que golpea los bolsillos de las familias, especialmente las más pobres, pero en Honduras no se ha querido adoptar esta determinación financiera.
El Fondo Monetario Internacional, FMI, dijo recientemente que “Las autoridades deben mantener la mano firme en el timón ante los nubarrones que se avecinan sobre la economía mundial, pues la economía mundial sigue enfrentando graves retos, definidos por la invasión rusa de Ucrania, la crisis del costo de vida provocada por las persistentes y cada vez más amplias presiones inflacionarias, y la desaceleración en China”.
Los pronósticos de crecimiento mundial para este año se mantienen en 3,2%, la desaceleración económica en 2023 será generalizada: varios países, que representan aproximadamente una tercera parte de la economía mundial, se encuentran a punto de contraerse este o el próximo año. Las tres principales economías -Estados Unidos, China y la zona del euro- continuarán estancadas.
El endurecimiento de las condiciones monetarias y financieras la economía de Estados Unidos se ralentizará hasta un 1% y China, la segunda economía mundial, crecerá apenas el 4.4%, debido al debilitamiento del sector inmobiliario y a los confinamientos continuados por el COVID-19, advierten los expertos.
Si nuestra clase gobernante y política no entienden que ya estamos y vienen tiempos difíciles para el mundo y no digamos para Honduras, la crisis y pobreza se agudizará haciendo insostenible a este país.
Dejen de estar gastando el dinero a lo loco, sin conciencia, sin un análisis profundo de la economía hondureña, ya estamos claros que “regalando el pisto de manera inconsciente”, no estamos sacando a nuestro pueblo de la pobreza.
Si a este nubarrón económico le agregamos otra posible crisis política que se podría suscitar con la elección de la próxima Corte Suprema de Justicia y Fiscal General que ya reclamó Libre que le pertenecen, el país seguirá en “caída libre” a la más profunda crisis y pobreza como nunca antes vista en nuestra historia democrática.
*Periodista
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