Por: Abog. Octavio Pineda Espinoza(*)
No cabe duda que ahora que vivimos en un mundo globalizado donde las instituciones internacionales están fortalecidas grandemente y en donde los gobiernos de los países del planeta, en particular los pobres y atrasados como el nuestro, deben saber jugar con astucia, estrategias claras y objetivos definidos, el ajedrez de la política y la diplomacia internacional ya que, nos guste o no, dependemos mucho desafortunadamente del apoyo de países amigos y de la limosna multilateral, se hace más importante que en Honduras tengamos muy claro nuestro panorama en el ambiente político, económico, social, migratorio y geográfico, de manera tal que nos ubiquemos en el camino más deseado para producir el suficiente apoyo para generar progreso y riqueza adecuada para mejorar nuestra situación en el concierto de las naciones.
Nuestra nación está en el corazón del continente americano que la hace privilegiada en el sentido que es apetecible geopolíticamente, con costas en ambos océanos, riquezas naturales inimaginables en tierra y en particular en el mar, se ha convertido en país de tránsito y consumo de drogas por donde se da el trasiego masivo de estupefacientes hacia la gran nación norteamericana, que por cierto es nuestro principal socio comercial y el país que alberga la mayor cantidad de nuestros migrantes en el mundo, que trasladan a nuestra raquítica economía nada menos que 20 millones de dólares diarios convirtiéndonos en exportadores de seres humanos en vez de productos y servicios por los desmanes de muchas administraciones irregulares e irresponsables en el campo interno y externo.
Dentro de ese marco y después de 12 años de una narcodictadura, el pueblo hondureño, bajo la promesa de la actual gobernante Xiomara de Zelaya, que acabaría con la corrupción y la impunidad rampante en particular, en las dos administraciones de Juan Hernández, de asegurar la presencia de la CICIH para lograr adecentar al Poder Judicial, demás operadores de justicia, perseguir con firmeza los delitos de alto impacto de cuello blanco, el lavado de activos y el narcotráfico, acudió a las urnas para deshacerse del manchado régimen del PN y darle oportunidad a una alianza conformada por Libre, PSH y un gran sector del PL, para gobernar pensando en los grandes intereses de la ciudadanía, restaurar el Estado de derecho y el imperio de la Constitución y las leyes, muchas de las cuales requieren inmediatas reformas si hay una intención seria de fortalecer nuestra democracia.
El gobierno del llamado “Socialismo Democrático” ha dado, sin embargo, mensajes confusos y ambiguos tanto en el país como en sus actuaciones en los distintos organismos multilaterales, lo que podría poner en precario nuestros chances de atraer inversión extranjera, fortalecer nuestras cadenas de suministros, creación de empleos y nuestro acceso a la iniciativa “llamado a la acción” de la vicepresidenta Harris de Estados Unidos presentada en la Cumbre de las Américas, a la que no acudimos erróneamente, que involucra una inversión de dos mil millones de dólares en CA.
Con una estrategia no clara en el sector energético, reformas en la ley de empleo por hora sin sustitución por una iniciativa que evitara la pérdida de los empleos creados a través de la misma, la eliminación de incentivos a la inversión, la falta de una infraestructura de calidad en todos los ámbitos, en particular el de la educación , un alto riesgo climático y poco crédito a la micro, pequeña y mediana empresa, sin seguridad jurídica en lo que respecta a la propiedad privada e intelectual, el peligro de la promoción de la invasión de tierras a gran escala y la renuencia a abogar por la resolución de disputas comerciales de acuerdo con el Estado de derecho comercial y un sector privado timorato y permeado también por la corrupción, corremos el peligro de quedarnos nuevamente a la zaga de otras naciones en la búsqueda de la prosperidad que nos permita distribuir riqueza y no administrar la miseria como se ha hecho hasta ahora, lo que obliga a nuestros compatriotas a aventurarse a conseguir el mal llamado “su
eño americano” y emprender ese peligroso tránsito hacia USA y países europeos.
Como estudioso y conocedor del ambiente internacional y sus principales órganos, me preocupan algunas decisiones de la presente administración y me parecen un desatino votos dados o no dados, abstenciones peligrosas tanto en la Organización de Estados Americanos (OEA) y en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y sus sub órganos, que ponen en peligro la percepción de un país democrático, transparente y abierto ante la comunidad mundial, el trato brusco y poco diplomático con otros países puede dar lugar a que se cierren las válvulas de financiamiento y apoyo de esos países amigos que están esperando además un compromiso firme del gobierno para eliminar la corrupción pública y privada y aumentar la transparencia, es indispensable que se den muestras claras de que existe respeto a los derechos humanos, a las libertades de opinión y de prensa que son índices de ese compromiso.
De ahí la importancia de traer a la CICIH, darle la mayor independencia dentro del marco legal hondureño, que tenga los recursos y herramientas para ser efectiva y que se haga a la brevedad posible antes que se empantane la voluntad política y que así se pueda fortalecer a la institucionalidad del país y la capacidad de las autoridades civiles, policiales y militares para contrarrestar la violencia, extorsión y los crímenes de las maras, los narcotraficantes y organizaciones criminales tal y como lo ha mencionado la embajadora Laura F. Dogu.
Tiene la palabra señora Presidenta
(*)Abogado y Notario, catedrático universitario, político liberal.