Por: Jorge Roberto Maradiaga*
Es admitido unívocamente que nuestra querida Honduras, vive una crisis sustantiva, como producto de los saqueos en las administraciones anteriores y las circunstancias concurrentes, como el COVID-19 y el impacto destructivo de lluvias de meses que han provocado una marcada destrucción o daños de vías de comunicación y el impedimento de siembras de productos básicos.
En función de lo señalado, hoy en día los titulares de la administración de la Presidenta Xiomara, hablan de transparencia, efectividad, ética y moralidad, lo cual nos parece muy positivo y constructivo, debiendo ser ampliamente valorado por todos los sectores, asumiendo eso sí, el papel protagónico que el momento histórico demanda, pues se trata de no ser simples espectadores de nuestra realidad. Se torna un imperativo el que los distintos sectores de la sociedad hagan sus aportes para generar un cambio en el país, pues ya no podemos ser simplemente críticos de nuestra realidad.
En el orden personal hemos venido planteando en forma reiterada la ingente necesidad de implantar un gobierno electrónico en el país. El e-government, e-gobierno o gobierno electrónico consiste en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación en los procesos internos de gobierno y en la entrega de los productos y servicio del Estado a todos los ciudadanos en general, a los distintos niveles y sin condicionamiento alguno. Es de destacar que en su esencia las tecnologías utilizadas o involucradas son justamente las mismas que emplea el sector privado cuando de comercio electrónico (e-busines) se trata. Por supuesto que hay algunas herramientas o recursos que son específicos con relación a las necesidades del gobierno, teniendo eso sí como común denominador la efectividad.
El gobierno electrónico se basa en la implantación de herramientas como portales, como redes sociales o comunidades virtuales y muchas otras, buscando una mejora en la eficiencia y eficacia de los procesos internos y de vinculación con la sociedad. El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación conduce inequívocamente a las naciones a una forma de gobierno más abierta y transparente, más comprometida democráticamente hablando, con su pueblo. Para ello se requiere, disponer de liderazgo, compromiso, clarividencia y sobre todo de voluntad política.
El gobierno electrónico comprende aspectos fundamentales: 1) El perfeccionamiento de la prestación de servicios públicos, propiciando una nueva infraestructura pública; 2) El concebir la información como la nueva riqueza pública; y, 3) La cyberdemocracia, o lo que es lo mismo, la expansión del espacio público.
Es importante lo señalado, porque la manera como las Tecnologías de la Información y la Comunicación pueden transformar el gobierno, interesa no solo a los funcionarios públicos, políticos, periodistas, etc, sino también a empresarios, universitarios y a toda la sociedad en general. Es por ello que se debe hacer una inversión, seria y prioritaria, en el desarrollo de las potencialidades, capacidades y competencias de la ciudadanía en general. Los propios ciudadanos tendrán que ser convocados, formados y capacitados para asumir una creciente parcela de responsabilidad en la solución de sus propios problemas.
Uno de los objetivos del gobierno electrónico será, por lo tanto, tornar el gobierno más accesible y eficaz en función de las necesidades y demandas concretas de los ciudadanos. Es preciso que el gobierno se organice no tan solo en función de las prioridades e intereses de sus conductores, sino configurar su accionar bajo un plan administrativo dinámico y funcional, recurriendo al talento, a la capacidad y al profesionalismo, sin distingos de colores políticos; vale decir, hay que rendirle culto y reconocimiento a la intelectualidad y no al simple activismo político.
Se deben utilizar hábilmente las TIC para la reorganización de los servicios públicos a favor de las necesidades del ciudadano(a) y no de intereses particulares. El gran desafío que tiene el presente gobierno es, el alcanzar un nivel de prestación de servicios e información por vía electrónica totalmente efectivo y funcional, para luego pasar a un nivel en donde a partir de un portal único, o de un canal gubernamental, sea posible tener acceso no solo a las varias informaciones prestadas por el sector público, sino también a una gran gama de servicios ofrecidos por la propia administración pública o por concesionarias del servicio público por ejemplo: a) consultas médicas (tele-consulta o tele-salud); b) matrícula de estudiantes en escuelas, colegios y universidades; c) expedición de documentos; f) manutención de servicios públicos, etc.
Creemos procedente el accionar sustantivo para que la CICIH pueda venir al país, pues los saqueos materializados por administraciones anteriores no pueden quedar en la impunidad y al mismo tiempo es un reto para los funcionarios de la Presidenta Xiomara, con miras a evitar un accionar de los mismos al margen de la ley.
En conclusión, la adecuada utilización de las TIC conduciría a que la administración sea realmente dinámica, efectiva, funcional y transparente. Llegó la hora de transformar el gobierno mediante la incorporación de las TIC conduciendo a una “nueva gobernación”.
*Doctor en Derecho Mercantil, catedrático universitario y especialista en Derecho Aeronáutico y Espacial.