¿ENGANCHADOS?

HICIMOS referencia a la entrevista en un diario español del filósofo, escritor y profesor italiano Nuccio Ordine autor de ‘Los hombres no son islas’, donde sostiene que “estamos más conectados que nunca… pero estamos solos”. Ofrecimos –del artículo citado en el editorial de inicio de semana– continuar con la segunda parte del artículo, “La amenaza de la soledad no deseada”, donde la autora asegura que “las personas con un smartphone los usan principalmente para comunicarse por mensajería instantánea con aplicaciones como WhatsApp”. “Nos comunicamos más con nuestros familiares y amigos por mensajería instantánea que cara a cara”. “Sin embargo, el mensaje –por mensajería utilizando el aparato digital– es más simple y perdemos los matices de tono de voz y expresión facial presentes en la comunicación cara a cara, fundamentales para un adecuado intercambio social”. (El agravante al concepto del mensaje simple, es caer al colmo de la simplicidad como de la superficialidad. Los zombis –divorciados del buen hábito de la lectura, en lo que toca a la escritura, peleados con el abecedario y la gramática– prefieren la iconografía, el uso de pichingos, para socializar y transmitir sus cambiantes estados anímicos).

(Hay que distinguir –como decíamos ayer– la comunicación utilizando aplicaciones de mensajería de los smartphones, para comunicarse con amigos de los contactos telefónicos, y el uso de las redes sociales, que permite universalizar la comunicación. Allí, ya no es de socializar con amistades sino de hacer la guerra, con enemigos. Las plataformas de los gigantes tecnológicos y sus algoritmos predispuestos a crear adicción y robotizar las sociedades. Están montadas para instigar el pleito, el ataque, la división, la odiosidad, ya que apelan a los más bajos instintos de los seres humanos; diseñados a propósito para masificar enganches que les reditúan ganancias billonarias. Como los países adolecen de regulación, no dejan un cinco en los mercados que explotan mientras exprimen la dependencia adictiva de sus usuarios). Ahora –prosigue la autora del citado artículo– en lo que respecta a las redes sociales: “Relacionarse –por ejemplo– a través de Facebook o utilizarlo de forma continuada podría crear dependencia y disminuye el bienestar en los más jóvenes”. “En la última década ha habido un aumento del tiempo que los adolescentes dedican a usar pantallas”. “El uso de pantallas ha desplazado el tiempo que antes ocupaban otras actividades como leer, participar en actividades religiosas e incluso dormir”. “Actividades que podían facilitar en mayor medida tener un espacio para reflexionar, dedicar tiempo a uno mismo y disfrutar de la soledad”. “Redes sociales sí, pero utilizadas de forma adecuada”. “El uso excesivo o inadecuado de las redes sociales está relacionado con la soledad no deseada”.

“Las plataformas digitales podrían funcionar como herramientas eficaces para el intercambio social constructivo, pero también pueden hacernos más difícil encontrar momentos para estar realmente a solas con nosotros mismos”. “Limitar el tiempo de uso y priorizar la interacción cara a cara frente a la conexión virtual pueden llevar a una mejora significativa del bienestar”. Una lectora amiga advierte sobre el acceso de los niños sin supervisión de los padres a las redes sociales: “Pueden recibir invitaciones de un extraño o ellos mismos ser víctimas de personas que se dedican a delinquir contra los niños”. “Muchos menores entre las edades de 11 a 14 años tienen perfiles en las redes sociales”. “Incluso en una reunión familiar o mientras almuerzan pueden fácilmente entrar en contacto con grupos o personas que les pudieran manipular al grado de darles citas o tratar de verlos físicamente”. “Y aquí comienza el problema porque los padres en la mayoría de los casos desconocen esas actividades”. “El celular inteligente ha venido a darle mucho impulso a esa conducta”. “¿Quién asegura que se verán con alguien decente?”. “O más aún, ¿por qué alguien quisiera conocerlos en persona si ya ha visto su fotografía en el perfil?”. “¿Qué intereses lo motivan?”. “No será la primera ni la última vez, mientras no entren en vigencia regulaciones en los países que delitos contra menores se sigan cometiendo”. “El ser humano ha creado la tecnología, pero ha demostrado no poderla controlar”. (Enganchados como nunca –dice el Sisimite– pero enganchados que socializamos”. “Nunca como ahora tan conectados –dice Winston– ni tan separados de lo que verdaderamente llena”).