El síndrome del golpe

José María Díaz Castellanos

El próximo año se cumplen 14 años de lo que la Comisión de la Verdad calificó de golpe de Estado al Poder Ejecutivo, no así a los demás poderes del Estado que también de una u otra forma estaban en funciones defendiendo la Constitución de la República. No había juicio político.
Xiomara Castro Sarmiento tomó posesión como Presidente(a) constitucional de la República de Honduras el 27 de enero del 2022, o sea vamos a 10 meses de gobierno.
El discurso de toma de posesión da la pausa de cómo será la fiesta. En ningún momento saludó al Congreso Nacional ni a los demás partidos legalmente inscritos como el Liberal, Nacional, UD, PAC, Alianza Patriótica, Democracia Cristiana, Frente Amplio, Vamos, Nueva Ruta, Liberación Democrático de Honduras, Todos Somos Honduras.
“…heroica resistencia nacional, militantes y amigos del victorioso Partido Libre, PINU, Partido Salvador de Honduras, Unidad Nacional Opositora y señor expresidente y coordinador del Partido Libre, Manuel Zelaya Rosales…”.

Anuncia que viene la “refundación del Estado socialista democrático”, también la condena a los hechos del 28 de junio con una ley de “Condena al golpe de Estado”, “amnistía” para los presos políticos, la derogación de leyes que criminalicen la protesta y al final promete una política exterior ciudadana centroamericanista, latinoamericana, soberana y solidaria.
Interesante esto del socialismo, el cual va pujante en Latinoamérica, pero decayendo el Europa. Su caudal político es producto de la necesidad “pobreza” y “desigualdad”.

Apenas unos días después de la toma de posesión, la Conferencia Episcopal de Honduras pone en oración al nuevo gobierno, pero refiriéndose a la refundación dice: “Cierto se necesita refundar Honduras, pero no sobre ideologías ya gastadas. Refundemos Honduras sobre la verdad, la justicia, al amor mutuo y la libertad, que son los pilares de la doctrina social de la iglesia”. Recomiendan potenciar el sistema republicano con la independencia de poderes legítimamente constituidos. (LA TRIBUNA 12 de febrero del 2022). En el último comunicado los obispos piden “legitimar” la junta directiva del Congreso Nacional.
A los 100 días de gobierno dice: “Nos anticipamos a las fuerzas más oscuras de los sectores más conservadores y extremistas de Honduras que pretendieron asestar golpe de Estado tempranero, tomando el control del Congreso Nacional…”.

El discurso ante las Naciones Unidas el 20 de septiembre del 2022: “Comparezco ante esta tribuna mundial, en lo que para mi país significa un hecho histórico, no solo porque soy la primera mujer que tiene el honor de dirigir nuestra nación centroamericana, sino porque también represento el primer gobierno electo democráticamente, después de transitar 13 años de dictadura, el golpe de Estado del 2009, cargado de crueles asesinatos y escuadrones de la muerte, dos sendos fraudes electorales, una pandemia y dos huracanes…”. Al final explicó que la refundación se basa en 4 pilares: 1) Terminación del colonialismo. 2) Construir un modelo económico alternativo. 3) Construir un sistema cuyo centro es la exaltación del humanismo, la integración de los pueblos, la paz y el respeto a los derechos humanos y 4) La desprivatización.

El Congreso Nacional ha venido emitiendo decretos donde insisten en el golpe de Estado: 1. Comunicado legislativo del bicentenario de refundación de la patria y la reconstrucción del Estado de derecho, constitucional, socialista y democrático (Diario Oficial La Gaceta del 28 de febrero del 2022). 2. Se declaró el 24 de marzo de cada año, Día Nacional por el Derecho a la Verdad, la Memoria y la Justicia, el que debe ser incluido como fiesta nacional. (La Gaceta 29 de marzo del 2022). Sobre este Decreto tengo mi reserva por cuanto afirma que la Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró que todos los sucesos ocurridos en Honduras a partir del 28 de junio del 2009 son hechos ilícitos de carácter internacional. Esto me parece que no es una apreciación correcta. 3). Decreto número 62-2022 (La Gaceta del 18 de junio del 2022). Se declara a Berta Cáceres heroína nacional y se ordena que el billete ambientalista de L. 200.00 y que corresponde al Bicentenario, se incluya la imagen de Berta Cáceres. Esto no es correcto por cuanto el billete se refiere a la independencia y no a luchadoras ambientalistas.

En conclusión: los liberales golpeados del 2009, hoy libres del 2022, se siguen “automutilando”; toda oposición es un posible “golpe de Estado”. El voto de “abstención” en las NNUU al no condenar la invasión a Ucrania es un atentado contra la paz y nada tiene que ver con soberanía. Esta postura no es afín tampoco con la confirmación de Guaidó como el gobierno legítimo de Venezuela, al reanudar relaciones Honduras con Nicolás Maduro. El colmo también es la abstención para no condenar a Nicaragua en la OEA con el tema de derechos humanos. Esto de gobierno “humanista”, deja mucho que desear.