Por: Marcio Enrique Sierra Mejía
Los hechos lo demuestran. Tanto unos como otros los externan y hasta agudos intelectuales dan a conocer datos que comprueban la mala gobernabilidad del actual gobierno. El Partido Libre, no está realizando una influencia favorable para asegurar la estabilidad política y, por ende, el gobierno no da luces para promover eficazmente la refundación institucional. Se han concentrado en procesos jurídicos superestructurales, con el afán de eliminar, toda circunstancia legal que impida instaurar su propio “modo institucional”, acomodado a sus intereses políticos particulares. Por otra parte, el nivel de vida continúa disminuyendo de manera más acelerada que en gobiernos anteriores, reflejada en un Estado de derecho sin solidez alguna, un escaso respeto del derecho de propiedad, la frecuente corrupción generalizada y políticas económicas sin cambio alguno que indican, que están más al servicio de ciertos intereses creados que al servicio del bien común. Seguimos abrumados y con mayor intensidad por problemas de gobernabilidad particularmente serios, sin que el gobierno, demuestre capacidad para resolverlos. Definitivamente, existe una gobernabilidad ineficaz atrapada en una lucha política infructuosa generadora de pérdidas y desmejoramiento de los servicios públicos.
El gobierno socialista de la Presidente Xiomara Castro, está empeñado en desestructurar el conjunto de tradiciones e instituciones que determinan el cómo ejercer la autoridad en Honduras. A través de un nepotismo irrespetuoso y una selección de cuadros políticos leales al coordinador del partido, sin experiencia administrativa, en cargos claves en los aparatos del Estado, para facilitar la aplicación de la línea política del partido, la cual es, arbitraria, autoritaria, antidemocrática, políticamente discriminativa, falto de una verdadera rendición de cuentas al público en general, que hacen inconsecuente la gobernabilidad. No están demostrando capacidad de poder del gobierno para administrar los recursos públicos de forma eficaz y poner en marcha la ejecución de politicas y leyes adecuadas para el desarrollo del país y el bien común. Irrespetan al ciudadano, el Estado de derecho y a las instituciones que rigen las relaciones económicas y sociales. Y no están logrando reducir la inseguridad ciudadana, por el contrario, esta tiende al aumento.
En nueve meses de gobierno la percepción del ciudadano, particularmente de los entendidos en asuntos de gobernabilidad, señalan indicadores cualitativos que comprenden una amplia gradación de asuntos del quehacer público, que cuestionan y ponen en entredicho la eficiencia de los servidores públicos e indican que están causando el incremento de la opinión desfavorable del ciudadano hacia el gobierno socialista radical. Los empresarios igualmente, van cayendo en percepciones adversas hacia funcionarios públicos y medidas que se están imponiendo y que claramente afectan la libertad empresarial. En cuanto a indicadores cuantitativos sobre este asunto de la gobernabilidad, se disponen de menos datos, porque no se han realizado estudios que expliquen el destino del gasto público ni los resultados que ha tenido con el gran aumento de presupuesto público, aprobado por el Congreso Nacional a favor del Poder Ejecutivo. En nuestro país, la gobernabilidad es vulnerable y refleja una urgente necesidad de cambiar la forma que emplean para promover la refundación. El actual gobierno socialista, padece graves problemas de manejo gubernativo. Tiende a afectar la firmeza del Estado de derecho y a desviarse hacia un nivel bajo de gobernabilidad.
Da la impresión que tenemos una gobernabilidad manejada a la “zumba marumba”, pero con un autoritarismo doctrinario ideológico que instrumentaliza a los ciudadanos. Y tal como lo dijo el Papa Francisco, “no sirve una mirada ideológica que termina usando a los pobres al servicio de otros intereses políticos y personales. Las ideologías terminan mal, no sirven. Las ideologías tienen una relación o incompleta o enferma o mala con el pueblo”. Eso nos está ocurriendo en Honduras. Los socialistas del Partido Libre, tienen una clara visión doctrinaria ideológica de la transición política que quieren realizar, pero adolecen de la capacidad para diseñar politicas económicas correspondientes, porque carecen de instrumentos adecuados y eficaces, que les den los indicadores de gobernabilidad para lograrlo. Y, por otra parte, la actitud política unilateralista que prima en el Partido Libre, y que han instrumentalizado, les impide consensuar una visión de desarrollo democrática que podría ser más adecuada para el momento de transición histórica que vivimos los hondureños.
No se podrá incidir significativamente en el desarrollo económico y social del país, si los socialistas radicales, se niegan a consensuar un diagnóstico empírico de la vulnerabilidad institucional, con las otras fuerzas politicas de corte político nacionalistas liberales, al nivel nacional, local y empresarial, a fin de poner en claro los acuerdos claves para elaborar las acciones de refundación; al no hacerlo, los socialistas pierden, no solo “el enorme potencial para identificar objetivos prioritarios de política económica y deja de dar poder a los grupos de interés de ciudadanos y empresas y crear consenso político para la adopción de medidas concertadas”, pero también poder electoral.