Uno de sus libros provocó que lo despidieran de una universidad privada del país. En otros, critica los malavares de los políticos por conseguir el voto, lo fácil que el pueblo perdona sus engaños y esa culpa que sentie después de elegir un mal presidente. “Ahorita mismo ya tenemos un sentimiento de culpa con el actual gobierno y lo mismo decíamos del pasado, eso nos pasa desde 1981, cuando elegimos al primero”, recalca el profesor Rafael Flores con estudios de postgrado en literatura y filosofía en Estados Unidos. En general, plantea la urgencia de priorizar la literatura en el sistema educativo para producir más intelectuales y menos políticos.
¿Cómo nacen sus inclinaciones literarias?
En el colegio, gané el concurso de poesía, organizado por las profesoras Petronila de Cárcamo y la profesora Luz Victoria Barahona que recientemente se convirtió en la mejor alcaldesa que ha parido el departamento de El Paraíso. Ellas me dijeron “tenés madera para escribir”.
¿Alguna influencia de Lucila Gamero por ser de Danlí?
La verdad es que yo aprendí, paradójicamente, de doña Lucila Gamero de Medina en la Universidad de Misuri cuado estudiaba mi maestría en Literatura latinoamericana.
¿Le costó estudiar?
Vendía en la calle para estudiar en la noche y cuando estudiaba la carrera de Ciencias Sociales me tocó dormir los primeros seis meses en las bancas de la Escuela Superior del Profesorado, en aquel entonces, ahora UPN-FM. Me vine sin conocer Tegucigalpa, me iba a jalón para Danlí y me sostenía con el dinero que ganaba jugando fútbol.
¿Por qué los estudios y no el fúbol?
Estoy agradecido con el fúbol, sigo jugando a mis 60 años, pero desde que a mi hermano lo quebraron en el cuarto partido jugando con Olimpia, allá en 1978, preferí dedicarme a los estudios.
¿Algún contraste al estudiar en los Estados Unidos?
Lo primero fue cuando me dijeron tiene que leer 32 libros, yo pensaban que estaban bremeando porque aquí leemos dos libros toda la clase y la pasamos bien.
¿En qué corriente literaria se ubica?
A mi me apasionan los escritores como como José Luis Blanco White, Horacio Quiroga, toda la novela anónima del Siglo XV y XVI, me encantan las novelas de Cervantes y, por supuesto, todo el pensamiento de Rousseau, Voltaire y Montesquieu.
¿Cree que los políticos hondureños leen a esos pensadores?
Algunos, en nuestro medio dudo que uno haya leído El Contrato Social a pesar que es el libro que enseña a gobernar. En toda América Latina se ha cambiado la literatura por la política cuando debería ser al revés, debemos alimentar más la educación y disminuir un poco más la política porque cada día surgen mayor cantidad de políticos y menor cantidad de intelectuales.
¿Militó en política?
No, solo manifiesto por causas justas, una vez, dando clases en el Central Vicente Cáceres, preferí dar clases cuando me invitaron a una toma de calles solo poque querían quitar a un dirigente magisterial.
¿Ha sentido compresión de la gente por su obra?
Al principio sentí un poquito de desdicha, pero varias universidades privadas me abrieron las puertas, muy agradecido y luego apliqué al Zamorano, donde llevó diez años y me cambió la vida profesional.
¿Cómo está la enseñana de la literatura en el país?
Uno de los problemas serios que tenemos es que nos hemos vuelto muy especialistas en echarle la culpa a los demás, al profesor del colegio no le interesan los muchachitos que vienen de primaria porque vienen muy mal y en la universidad no nos interesan los del colegio, porque no es culpa de nosotros que vengan malos del colegio.
Muchos estudiantes se preguntan por qué deben estudiar el español ¿Qué les responde?
En América Latina el que habla y escribe el español de forma correcta, mueve el mundo, es el que tiene el poder, eso no le quepa ni la menor duda, aunque en Honduras no nos preocupa eso, nos da igual.

¿Qué hace un profesor de literatura en una universidad agrícola?
Zamorano cuida el español, aún cuando su orientación es eminentemente agrícola, porque un ingeniero agrónomo que no es capaz de presentar un proyecto de desarrollo agrícola bien redactado o no pueda hablar en público de manera coherente, no puede ser ingeniero agrónomo.
¿Por qué ya no salen tantos escritores en Honduras?
Escribir no es fácil, la gente piensa que escribir lo convierte en millonario y no es así. Yo publiqué mi primer libro con mi propio dinero porque nadie me quiso ayudar, tuve la suerte que se han vendido unas 25 mil copias.
¿Tiene algún libro polémico?
“Los lamentos de una sotana”, por ese libro me despidieron de la primera universidad en la que yo trabajé en Honduras, porque digo las cosas que son reales a través de la literatura, no estoy molesto por el despido.
¿Qué valor les da a las redes sociales?
Yo no uso redes sociales, solamente WhatsApp, pero son magníficas si se utilizan de forma magnífica y un fenómeno social grosero, si se utilizan de forma grosera.
¿Cuál es el principal reto del país en estos tiempos?
En Honduras, voy a hablar específicamente en los jóvenes, que no tienen ni la más remota idea qué es elegir, cuando ellos entiendan que elegir y votar son cosas distintas, el país va a cambiar, seguimos con la idea que, si mi papá es de un partido o amigo del político, tenemos que votar por ese político, debemos ser electorales, no votantes.
¿Le gusta cómo los gobiernos dirigen el país?
Lo que le puedo decir es que cuando un agrónomo dirige el agro, es genial; cuando un médico dirige salud, es genial; pero hemos tenidos casos que un agrónomo dirige educación y un profesor dirige salud, eso no puede ser.
¿Qué mejoraría en la enseñanza de la literatura en el país?
Lo primero, enseñarle al estudiante a disfrutar la lectura, eliminar “lean de la página tal a la página tal” y que ningún profesor pida un libro a un estudiante si él no lo ha leído antes o para ayudarle a sus amigos a venderlos. Hay que dejar que el alumno lea lo que le gusta.

¿Le rechazaron uno de sus libros?
Una vez, me dijo un amigo no voy a leer tu libro porque está muy pasadito y yo le dije me parece perfecto y te felicito porque él tenía una tendencia política diferente al libro mío.
¿Recomendaría cualquier libro con tal de leer?
No le puede dar a leer Cien Años de Soledad a un niño de sexto y ciclo porque lo mata, no vuelve a leer nunca. Hay que adaptar los libros al lenguaje de los niños y llevarlos con cuentos de dos, cinco, veinte y 50 páginas, así me ha funcionado.
Ahora se habla de ser inclusivo hasta en el lenguaje ¿Está de acuerdo?
Mientras la RAE lo permita, recuerde que el uso de la lengua no lo determinan las minorías, lo determinan las mayorías y eso no es discriminación.
ÉL ES…
Rafael Roque Flores Segura nació en Danlí, El Paraíso, el 16 de junio de 1963. Es profesor de Ciencias Sociales de la Escuela Superior del Profesorado ahora UPN, con maestría en literatura de la Universidad de Misuri. Ha loborado en el Instituto Central Vicente Cácares, UPN y varias universidades privadas del país. Actualmente, es profesor de litaratura y filosofía de la Escuela Agrícola Zamorano. “Historia de la filosofía”, “La ruleta rusa”, “Lado izquierdo del derecho”, “Los de arriba vistos desde abajo”, “Mientras duerme la justicia”, “Sentimiento de culpa”, son algunos de sus libros. Tiene en plan publicar “Recuerdos prestados” y “Mitos y leyendas de Zamorano”.
