ESPACIO interactivo a los afiliados del colectivo de Winston y el Sisimite: Excelente el mensaje de mexicano japonés –reacciona un abogado– me recuerdo hace años lo bueno que era el Instituto Técnico Honduras Alemán, pasó a manos de los hondureños y hasta allí llegó”. “Infop, 80% del presupuesto se va en salarios y aún así da buenos resultados”. “Universidades hay como 22 y el 80% tiene facultades de Derecho (en Gracias hay una, de sábados y domingos por la mañana”. “En 10 meses había más de 300 abogados; no es problema actual y seguiremos igual”. Otro amigo: “Que bonita cátedra de moral y cívica”. “Cuánta falta hace la honestidad”. “Aquí se pone un rótulo de no escupir, y le escupen el rótulo”. “Se pone un rótulo de no botar la basura y allí es el basurero”. “Me decía mi ilustre padre, QDDG, ¿sabés por qué las bancas de los parques son de cemento? “Para que no se las «gueveen».
En la cultura, por ejemplo, lo experimentado en el tren –el lector se refiere a los accesos giratorios gratuitos en el tren de Estocolmo para pasajeros sin dinero, que ninguno que podía pagar los usaba– las preguntas y respuestas que llevaron a ese ciudadano latinoamericano a reflexionar”. “El valor de la subsidiariedad –no solo cultura sino educación– como proceso piramidal en la sociedad”. “Ninguna persona puede esperar que el problema de dengue se solucione solo con la autoridad sanitaria; requiere también que en cada familia hondureña se haga aseo en su casa, y en la cuadra de la colonia orden y aseo, y así una cadena ascendente hasta que toque la instancia municipal e incluso presidencial”. Otra lectora opina: “Hablando de la mala costumbre de aventar cualquier sobra de comida a las calles de la ciudad o de apostarse en las aceras con un canasto para vender frutas o sentarse en un banco a revender bisutería en Honduras tenemos maestría”. “Estos alcaldes, no hay uno de ver”. “Si lo más barato es limpiar y barrer, porqué las ciudades son una mugre”. ¿Habrán escuchado estos señores siquiera el término ciudad accesible? “Son de los que salen en manada fuera del país; dicen que a congresos a ver sistemas de desarrollo de ciudades y no vienen a aplicar nada a la ciudad”. Otro amigo: “Ese Winston es fundamentalmente brillante, coherente y oportuno”. “Como anillo al dedo lo de Goethe: «El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen». “Aquí cada quien está claramente definido por lo pequeño o grande que haya hecho, por lo generoso o lo mezquino que sea”. Los “cuenta centavos”, nada del bien ser, ni del bien hacer, ni del bienestar, solamente una carrera, sin sensibilidad social, del bien tener”.
Una contribución de otro lector: “Desgraciadamente esta generación, con las excepciones por supuesto, es solo materia y consumo”. “No entiende que la vida es vacía y sin sentido con esos dos componentes”. “La práctica de lo espiritual, combinado con productividad, procurando dejar un legado por nuestro paso en esta tierra es lo que realmente nos hace felices y plenos”. “El consumo excesivo y sin ningún esfuerzo hace que las personas se metan en problemas ya que lo logran a cualquier precio”. “Dinero fácil”. “Abundan ahora los millonarios y todos sabemos que los millones no vienen del cielo”. “Aun con trabajo duro y arduo nadie se convierte en millonario de la noche a la mañana”. “Dan feriados felices y prolongados para desviarle a la gente atención de sus graves problemas, aunque las carreteras y las playas estén destrozadas por las lluvias de un clima hostil y huracanado”. “Eso cuando la realidad es que el país necesita más trabajo para sacarlo del fondo”. (No hay que soñar –dice Winston—“con nada de lo que no haya ahínco ni voluntad de realizar”. Ah, interviene el Sisimite para citar a Óscar Wilde: “Es que la sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona al soñador”. Pero Winston no se queda callado y saca otra frase del mismo escritor citado por el Sisimite: “En los días que corren la gente sabe el precio de todo, pero nunca el valor de nada”).