DIVISIÓN PROFUNDA

 

*** 51 años de mi vida lo he pasado en EE.UU., 9 años como estudiante y 42 años como periodista, 25 de ellos desde Washington el resto desde La Florida.

He hecho esta relación para señalar que he pasado numerosas décadas en EE.UU. y quiero afirmar que jamás he visto a este país tan dividido como lo es ahora.

*** Es increíble ver cómo se pelean miembros de la misma familia. A veces son tan acaloradas las pláticas políticas que dejan de hablarse. He oído de varios matrimonios que terminaron divorciándose porque unos estaban con Trump y otros no lo querían.

Supe de un caso que en el altar, una joven no quería seguir peleando con su prometido por diferencias. Quizá esto suene como un chiste, pero de chiste no tiene nada.

Siempre he comentado que vi personalmente a senadores y congresistas de ambos partidos políticos que aunque habían diferencias, no eran enemigos, eran adversarios.

No era raro que fueran grandes amigos y ha habido muchos de ellos a lo largo de la historia y eso hoy en día no se ve porque ya el odio y el rencor se han apoderado de los “padres de la patria”.

Igual ocurre entre los miembros del gabinete de gobierno, no mantienen relaciones con las personas que antes ocupaban el mismo puesto, pero que ahora no se vería bien un demócrata consultándole a un republicano o viceversa.

En resumidas cuentas, yo no veo a corto o a mediano plazo que la cordura vuelva a reinar en este país que ha sido un foro de democracia durante dos siglos y medio y que esa democracia está pasando quizá el mayor reto.

Desgraciadamente la población sabe lo que está pasando y desafortunadamente no les importa. Que Dios no lo quiera, pero si la democracia cae en desgracia en este país, el mundo entero también sufrirá los efectos.

Y pongo fin a esta columna señalando que desde que he estado en EE.UU. después de más de cinco décadas, nunca he visto ni de cerca tanta mala sangre que corre entre el presidente Joe Biden y el expresidente Donald J. Trump.  (JG).