Por: Guillermo Fiallos A.*
Tu existencia fue tan corta en este mundo terrenal, pero tu viaje al cielo fue tan rápido que pronto, te convertiste en un querubín que vive en el reino de la eternidad.
Venías de lejos, nunca sabremos si desde Haití, Brasil o de otra nación donde la vida no fue plena contigo, pues tus padres buscaban un mejor destino para verte crecer, convertirte en un adolescente y, finalmente, en un hombre de bien para orgullo de tu familia.
Este niño de dos años encarna la tragedia de miles y miles de emigrantes quienes, desde África, Irán, Ucrania, América Latina y tantas zonas más; se movilizan dejando sus patrias, sus recuerdos y raíces para enfrentarse a un mundo en el que la fe por una colorida esperanza, les impulsa a vencer toda clase de obstáculos y peligros.
Nicky Louis cruzó la frontera por el lado de Trojes y cuando se dirigía a pie por una carretera hacia Danlí -según versiones que han circulado-, unos hombres que se conducían en motos, les dijeron que iban por el camino equivocado, pues para llegar a esa ciudad, debían trasladarse primero en un “pipante”, que los llevaría a la otra orilla del río Guayambre.
Desde aquí, comenzó la malicia y perversa intención de aquellos que se aprovechan de la desorientación y la búsqueda del horizonte de los emigrantes, quienes solo utilizan como tránsito nuestro territorio. Sin embargo, por unas monedas más, unos hondureños miserables, hicieron que los viajeros equivocaran el rumbo y fueran a fracasar -padre e hijo- en medio de las embravecidas aguas.
Subidos en una especie de canoa, donde era más que aconsejable un número menor de personas transportadas, fueron los instantes mortales para Nicky Louis, su papá y otros emigrantes que desaparecieron en el torrente.
Solo la señora Emisca Shilove sobrevivió del núcleo familiar y aunque esa pérdida terrible y espantosa de sus dos seres amados, le ha significado una muerte en vida; ella se consuela sabiendo que descansan en paz y, asimismo, ha sentido el apoyo de buenos vecinos del poblado de Santa María, quienes experimentaron como propio el dolor de la madre extranjera. Ellos, la acompañaron hasta que el último centímetro de tierra cubrió el féretro de su inocente vástago.
El padre de la señora Shilove viajó desde os Estados Unidos de América para acompañar a su desconsolada hija, quien hasta el momento no encontró el cuerpo de su esposo y, por ello, ha decidido continuar la marcha hacia las tierras de su destino.
¡Qué terrible experiencia y qué recuerdos más grises va tener de Honduras por toda la vida, esa pobre mujer! Ella sufrió el abuso y la vileza de unos hondureños sin alma que aun cuando, no les alcance la justicia terrenal para pagar por sus pecados y malignidad; sí, hay una justicia divina que los perseguirá por siempre.
No hay palabras cuando se ve la cruz sencilla de madera con el nombre del inocente Nicky Louis. Solo suspiros de soledad salen de nuestro ser, cuando podemos comprobar el martirio que viven los migrantes. La pequeña cruz rodeada de flores sencillas contenidas en envases plásticos de una reconocida bebida de cola, nos debe hacer meditar sobre el perjuicio que muchos compatriotas, están propiciando a los que solo buscan un futuro más resplandeciente.
El frío y solitario sepulcro de Nicky Louis y el desaparecimiento de su padre, junto al espíritu quebrantado de su mamá; deben hacernos reflexionar a todos los hondureños sobre las ruinas que tenemos como sociedad; la cual ha perdido aceleradamente sus valores de décadas atrás, y ahora, predomina la doctrina de obtener provecho -como sea- de la desgracia de los demás.
Hasta pronto Nicky Louis, que Dios te tenga convertido en un angelito y reinando a su lado. En nombre del pueblo de Honduras, te pedimos perdón por no haber hecho lo suficiente para que siguieras con vida.
Nuestras oraciones, pequeño y mártir Nicky Louis, por ti y tus padres, siempre les acompañarán; después de todo, es lo menos que podemos hacer para acallar nuestras conciencias y las de las entidades estatales que nunca, fueron ni son luz en esos torcidos caminos de la migración.
*Mercadólogo, abogado, pedagogo, periodista, teólogo y escritor.