EL CUBULERO. Esto se ha vuelto el diario vivir de los pobladores en la Costa de los Amates. Aquí se arriesga la vida para pasar al otro lado para poder conseguir víveres a diario o se queda sentado aguantando hambre.
La llena sorprendió a todas las comunidades, no hubo pérdidas de vidas humanas, pero el menaje de las viviendas quedó inservible. No hay una cama o hamaca en la que se puede descansar, solo unas colchonetas que llevó Copeco, pero fueron contadas, no alcanzó para las 500 familias en El Cubulero.
El agua no baja, tampoco se puede ir a ver si los animales están vivos o los arrastró el agua. La promesa de una “caja solidaria” es lo único que esperan recibir. Pero les tiene que ajustar para el mes, les dijo la ministra. Tendrán comida para una familia compuesta por 5 miembros, pero la ayuda iba en camino.

Por lo tanto, los pobladores arriesgan su vida, se enfrentan a ese monstruo “furioso”, que los hace que la bilirrubina se les suba cuando van en el río, una desconcentración del barquero, los hace fracasar a todos.
Rosa Pérez comenta que lo perdió todo, ni las gallinas se salvaron, ahora con su hija de dos años, pasa al otro lado y se dirige a Tegucigalpa a que le de posada su hermana, mientras pasa el agua y buscará conseguir un trabajo, para tratar de regresar y levantarse de nuevo, tomando en cuenta las promesas que les llevó la Presidenta Xiomara Castro.
