¿SE PERDERÁN…?

GRACIAS también –dice el afiliado del colectivo de Winston y el Sisimite que mandó la contribución– por incluir ese video que le envié en el que el periodista Andrés Oppenheimer comenta sobre las abismales diferencias del crecimiento y desarrollo económico de América Latina y países de Europa, Asia y EE.UU.”. “Claro, es que no crecemos todos juntos, porque para desgracia nuestra, parte del liderazgo latinoamericano lo que vende son ideologías populistas y socialistas como la solución a todos los problemas, olvidándose que en la era actual, la educación, las invenciones tecnológica en el campo de la medicina, aeronáutica, comunicaciones, la industria automovilística y los grandes negocios de venta y distribución de productos ocupan el primer lugar en la agenda de quienes nos llevan la delantera en bienestar poblacional”. “Quizá la gente no comprenda la magnitud del rezago, pero intuye que algo o todo anda mal y por eso las olas migratorias obedecen a que «ponen pies en polvorosa» para buscar nuevos derroteros fuera de nuestra patria”.

Otro lector cita en su mensaje un párrafo del editorial: (“A falta de creatividad que dé salida a ese urgente y gigantesco problema, por lo menos debiese existir un plan de construcción masiva de obras públicas. Así habría oferta de empleo disponible a tanto compatriota que después de meses y meses de fracaso en “la rebusca” no tiene de otras que apuntarse como una estadística más del éxodo hemorrágico de las migraciones). Y agrega: “Es la clave: construir represas para contener las aguas desbocadas de los ríos, carreteras, libramientos y puentes, plantas de saneamiento; agua y represas para Tegucigalpa y otras ciudades; puertos secos logísticos modernos, conectados a ferrovías; escuelas y hospitales”. “Sobra países amigos y fondos blandos para este tipo de inversión que genera crecimiento e infraestructura competitiva”. “Pero a esos países hay que cantarles las cumbias apropiadas para que nos saquen a bailar, si no seguiremos bailando con la fea y los mismos resultados”. Una lectora amiga opina: “Tal vez no viene al caso; pero al leerlo esta mañana, recordé el papel carbón que usábamos en la escuela para calcar, pues lo expresado en su editorial, es como una calca al carbón de lo que vivimos”. “Una triste radiografía de la siempre afligida América Latina; América de los lamentos”. «Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, la tiranía y el vicio, no hemos podido adquirir ni saber, ni poder, ni virtud». (Bolívar, Simón; Angostura 1820)”. Otro lector comenta: “Buena reflexión, sobre nuestro por ahora, inevitable destino”.

“Y con relación a las vacaciones, recuerdo una ocasión mientras veía pasar los carros frente a la calle, vi pasar un camión cargado de muebles de comedor; ve, me dije a mí mismo, son los muebles que la gente compra para Navidad, pues, estábamos en diciembre”. “Allá por julio del mismo año –continúa narrando el lector– volví a ver pasar el mismo camión, pero en el sentido contrario, en el que había pasado la primera vez”. “Eran los mismos muebles que regresaban al comercio porque la gente se atrasó con las mensualidades”. “Sin ser trágico o negativo ojalá que no pase lo mismo con los vacacionistas que luego les toque pagar el crédito plástico que se fueron a gastar la mal llamada «semana morazánica». Un amigo dirigente político comenta la frase de cierre al editorial de ayer. “Nunca había leído esa cita; es acertada y oportuna: (“Y aquellos que miran solo hacia el pasado, o hacia el presente –Winston citando a JFK– con certeza se perderán el futuro”).