San Pedro Sula tan linda y tan olvidada

Por: Carlos Medrano*

San Pedro Sula, ubicada en el pujante departamento del Cortés, representa el nervio y motor de este país, ya que aporta más del 60% del Producto Interno Bruto, PIB, genera la mayor cantidad de empleos, tiene una belleza particular y una gente cálida, trabajadora y emprendedora.

Esta poderosa ciudad tiene ventajas estratégicas que la hacen atractiva a la inversión nacional e internacional, ya que está situada en un fértil valle que la hace próspera, la hace dinámica y todos los días genera una explosión de trabajo que la llena de circulante beneficiando al comercio, microempresas y la gran industria.

Todos los días, miles de trabajadores comen su baleada antes de ir a jornadas infatigables en la maquila, se toman su refresco natural de frutas que se adquieren en cada esquina de la “Ciudad del Adelantado” y miles de campesinos pagan su almuerzo en microempresa ubicadas estratégicamente cerca de los centros de producción.

Emprendedores valientes dedicados a proveer comida e insumos a la gran industria crecieron aceleradamente en base a trabajo y tesonero esfuerzo, otros dedicados a la construcción, industria farmacéutica, medios de comunicación, servicios, call centers, hule, refrescos y cervezas, textiles, algodón, imprentas, plásticos, tabaco, cosméticos, sueros, procesadoras de carne, concreto, jabón, pinturas, clínicas, laboratorios y hospitales, diferentes talleres, entre otros, se hicieron grandes luego de comprar y vender creyendo en este país.

Los que hoy son los grandes empresarios, muchos venidos de Palestina e Israel, no arribaron al país con grandes capitales, pero sí llegaron con deseos de emprender, laboraron duro noche y día para sacar adelante su idea de negocios, formaron a sus hijos en el exterior para innovar, para levantar capitales y reinvertirlos y competir no solo en Honduras, sino en Centroamérica y porque no decirlo en el mundo entero.

Hombres admirables levantaron industrias alimenticias, formaron maquilas, hicieron edificios, grandes y amplias calles y avenidas, hoy exportan al mercado norteamericano con gran éxito, y lo admirable que pese a lo difícil que en Honduras se ha puesto el echar y sostener una empresa no paran, no frenan y siguen invirtiendo.

A “La Ciudad de los Zorzales” le han ayudado los municipios agrícolas aledaños y que son altos productores de caña de azúcar, plátano, banano, naranja, maíz, arroz, café y ganadería (por cierto, cada vez más deprimida que nunca) que compran insumos y venden mucha de su producción en SPS, además de su proximidad con uno de los puertos más importantes de la región, Puerto Cortés.

La próspera ciudad ha sido ignorada por los políticos de turno y clase gobernante, no les han dado su lugar económico y estratégico que tiene el departamento de Cortés, no le han hecho obras que ayuden a cambiar radicalmente su urbe (salvo esfuerzos realizados por Rafael Callejas).

Esta desgracia política de Honduras que produce pobreza y desgracia ha sido más bien una fortaleza ya que San Pedro Sula no depende de Tegucigalpa para salir adelante, porque mientras la capital derrocha y dilapida los impuestos que produce Cortés, San Pedro Sula trabaja y trabaja sin detenerse.

Esta falta de visión de los políticos de turno, miopes y ciegos, que, en vez de gastar el dinero en politiquería barata y populismo, no han impulsado, por ejemplo, la construcción de represas que contengan ese enorme flujo de agua que baña a todo el departamento y genere energía limpia que tanto lo necesitamos.

Hoy la pobre gente que vive en municipios como Choloma y La Lima, cada invierno debe de chapalear la agua que entran en sus casas construidas con sangre, sudor y lágrimas, hoy deben buscar refugio, huir, salvar sus vidas y arrimarse con un cartón o plástico a la orilla de la carretera esperando la dádiva solidaria de quienes más tienen.

Una lástima que un departamento tan bello y estratégico sea tratado con tanta indiferencia por una clase política que tiene el gran mérito de generar más de un 70% de sus pobladores en pobres en un país que merece mejor suerte.

*Periodista

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